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jueves, diciembre 26, 2013

La serendipia amenazada.


Serendipia es la chiripa en nahuatl. Ok, no es nahuatl, pero sort of. Ok, no sort of, pero es similar.

Serendipia es el encuentro casual. Donde impera la suerte, donde llega el azar.

El navegar por la red, desde el primer día de los tiempos, ha sido una tarea azarosa.

Y menciono azarosa no como sinónimo de peligrosa, sino literal: el azar nos gobierna, nos maneja, nos va llevando por aquí y por allá en los temas de la World Wide Web. La gran Ancha Red Mundial (raro si la lees así, ¿no?).

Esto es como un gran árbol con mil ramas o gran bosque con mil árboles, o gran metabosque con mil bosques.. 

Hay por eso una tendencia a la curiosidad, ¿qué hay detrás de esa esquina, de esa rama, de ese website, de esos otras ligas o links o enlaces que Google me dice que existen, los que están en la página 3 de las 28 que aparecieron pero con las primeras tuve?

El tiempo o la premura impiden viajar más allá, curiosear ese blog, ver ese reporte, mirujear ese otro website de esa organización, de esa universidad, de esa persona, de ese grupo, de esa agencia, de ese poblado, de esa región, de ese otro país, en ese otro idioma.

El tiempo restringe, el tiempo es el que gobierna, nos maneja, nos controla, más que el azar. 

Los encuentros casuales se reducen, no hay chiripa, no hay serendipia, no hay accidente feliz.

Sumémosle los algoritmos malditos.

Los algoritmos son las rutinas que no estás viendo, que tú estás alimentando según avanzas por esas ramas tecnológicas, por esos bosques electrónicos. Son las migajas de Hansel y Gretel que vas dejando no tanto para indicar tu camino de regreso sino las que normalmente forman tu rastro en internet.

De ese modo llegas a un Amazon y ves CIERTO TIPO de libros, en IMDB, CIERTO TIPO de películas, en LinkedIn, CIERTO TIPO de contactos, en Facebook, CIERTO TIPO de amigos, en Pinterest, CIERTO TIPO de preferencias de imágenes.

De ese modo, esos algoritmos, usando tus conductas QUE ELLOS HAN REGISTRADO UTILIZANDO TUS COOKIES EN TU PROPIA CUENTA: tus  modos, tus PREFERENCIAS, te van SUGIRIENDO libros COMO LOS QUE YA LEES, amigos COMO LOS QUE YA TIENES, contactos COMO LOS QUE YA FRECUENTAS, películas COMO LAS QUE YA VISTE O CONSULTASTE, dando como resultado un MUNDO MUY A TU MEDIDA, PERO SIN SORPRESAS, totalmente familiar, totalmente en tu zona de confort.

El azar con todas sus vueltas y recovecos y desvíos gracias a la FORTUNA, Emperatriz del Mundo, Carl Orff y Carmina Burana dixit, en Internet corre el riesgo de no aparecerse cuando por decir en la cuarta página de esa búsqueda de Google que hiciste, está la gran oferta, está el gran descubrimiento, está la gran persona, el gran tema, la gran novela, el gran website que pudo, puede, podrá o más bien en ese futuro subjuntivo no se qué, PODRÍA o en su negación, NO PODRÍA YA JAMÁS, cambiarte el sentido de toda tu experiencia.

Así, con esos algoritmos, no hay motivos a sorpresas, al gran encuentro fortuito, al gran momento de la verdad inesperado, a tu posible cambio de vida, gracias a que no le hiciste caso a esas preferencias que nuestros aparentes amigos, GOOGLE, FACEBOOK, AMAZON, LINKEDIN  y demás seguidores menores, que sí, están tomando su parte como dioses de la mitología, con sus caprichos, con sus decisiones vanidosas, desconocidas, que esperan seguir conociendo de nuestras migajas digitales, cookies, de todos nosotros, ignorantes Hansels y Gretels, que alegremente vamos por las calles de la gran ciudad tecnológica, enredados felices en su red, red-undantemente dicho.

¿Cómo evitar esto? Ahorita, ni idea, pero mañana pensaré en algo.

Pasen su buen día, ustedes lo hacen, aún con el Azar por sobre nosotros, ayuda que pensemos en el camino, que anticipemos las circunstancias, que prevengamos con los sentidos de la percepción puestos al máximo. 

Disminuyamos los riesgos, pero pensemos, el azar no es del todo malo. 

La vida está llena de sorpresas. La vida es una tom-tom-tombola, Mona Bell también dixit (totalmente desconocida ya para todos, lamentablemente).

Y sólo recordar que la vida es más extraña, más extraña que la ficción.

Hoy en la tarde, hay Letras y Bengalas en el Fondo de Cultura Económica en la Librería Fray Servando Teresa de Mier, los espero, a los que puedan, con ansias azarosas. Habrá sorpresas y el azar aparecerá.

Cuidense... Ya es 19 de diciembre. Uf.




2014: año de Cortazar

Pues 2014 viene del futuro fuerte llegando como locomotora y es el año de Octavio Paz y de Julio Cortazar.

Y si te gusta leer y no los has leído debes empezar ya. Si lo haces me lo agradecerás, y tú mismo te lo agradecerás más y dirás, ¿porqué no lo leí antes?




Primero Cortazar, Rayuela:


"Nunca te llevé a que madame Léonie te mirara la palma de la mano, a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro. De manera que nunca te llevé a que madame Léonie, Maga; y sé, porque me lo dijiste, que a vos no te gustaba que yo te viese entrar en la pequeña librería de la rue de Verneuil, donde un anciano agobiado hace miles de fichas y sabe todo lo que puede saberse sobre historiografía."

Supimos de ella en preparatoria, y nos asustaron, la anti-novela, complejísima, extraña, sin sentido, sin secuencia, loca, rara, difícil.

Tiene su rara guía para que la puedas leer:


73 - 1 - 2 - 116 - 3 - 84 - 4 - 71 - 5 - 81 - 74 - 6 - 7 - 8 - 93 - 68 - 9 - 104 - 10 - 65 - 11 - 136 - 12 106 - 13 - 115 - 14 - 114 - 117 - 15 - 120 - 16 - 137 - 17 - 97 - 18 - 153 - 19 - 90 - 20 - 126 - 21 79 - 22 - 62 - 23 - 124 - 128 - 24 - 134 - 25 - 141 - 60 - 26 - 109 - 27 - 28 - 130 - 151 - 152 - 143 100 - 76 - 101 - 144 - 92 - 103 - 108 - 64 - 155 - 123 -145 - 122 - 112 - 154 - 85 - 150 - 95 - 146 29 - 107 - 113 - 30 - 57 - 70 - 147 - 31 - 32 - 132 - 61 - 33 - 67 - 83 - 142 - 34 - 87 - 105 - 96 - 94 91 - 82 - 99 - 35 - 121 - 36 - 37 - 98 - 38 - 39 - 86 - 78 - 40 - 59 - 41 - 148 - 42 - 75 - 43 - 125- 44 102 - 45 - 80 - 46 - 47 - 110 - 48 - 111 - 49 - 118 - 50 - 119 - 51 - 69 - 52 - 89 - 53 - 66 - 149 - 54 129 - 139 - 133 - 40 - 138 - 127 - 56 - 135 - 63 - 88 - 72 - 77 - 131 - 58 - 131

Así, muy campante, te decían, no la leas necesariamente así: 1-2-3-4... sino de la manera dicha arriba.

¿Complejidad innecesaria? ¿Truco de una sola vez?

"Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos,y entonces primero cosas como estrellas amarillas (moviéndose en una jalea de terciopelo), luego saltos rojos del humor y de las horas, ingreso paulatino en un mundo-Maga que era la torpeza y la confusión pero también helechos con la firma de la araña Klee, el circo Miró, los espejos de ceniza Vieira da Silva, un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil.."


El punto es que la leí hace como 12 años y me maravillé y me dije que idiota fui por no haberla leído antes, no sé si las cosas llegan en su momento justo o no, pero siento que sí, la debí haberla leído antes para haberla seguido leyendo siempre.

"No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo. La Maga acababa por levantarse y daba inútiles vueltas por la pieza. Más de una vez la vi admirar su cuerpo en el espejo, tomarse los senos con las manos como las estatuillas sirias y pasarse los ojos por la piel en una lenta caricia. Nunca pude resistir al deseo de llamarla a mi lado, sentirla caer poco a poco sobre mí, desdoblarse otra vez después de haber estado por un momento tan sola y tan enamorada frente a la eternidad de su cuerpo."

Se dice que en literatura hispana o eres Borgiano o eres Cortazariano, yo soy del último sin dejar de leer a Borges. 

Hay que maravillarse con los dos, los párrafos de arriba los acabo de redescubrir por culpa de mi Tablet Maizoro Plus y lo afirmo y lo reafirmo, es una explosión de palabras, un paraíso celestial.

Escribiré más del señor Julio Cortazar, por hoy bastan los tres párrafos de arriba.

Y eso que los tres aparecen antes de la página 12 del libro.

Léase lo anterior despacio, para ver si este entremes no pone interés para disfrutar el banquete de sensaciones que es Rayuela.

Pasen buen día, hoy sólo es 17 de Diciembre, no hay que temer.

Todas las bebidas... con moderación...

El fin de la Realidad

Así las cosas, la REPETICION-REPLAY está en nuestra psique como esa posibilidad de ver la realidad cambiada. Ojalá no anote esta vez. ¡Y zaz!, anota.

La televisión la convirtieron como la ventana de la realidad, una que no sabíamos que podía alterarse. Realidad que se altera de constante.

Y no se puede evitar, lo único que se puede hacer es seguir averiguando más y más y más. Por muchos medios, periódicos, libros, artículos, notas: A un Reality Show un Reality Check.

Imaginémonos en los 60s como era la televisión, en los 70's, su poder inmenso. 

Recuerdo como Televisa impuso el día del Compadre así de sencillo, y por el otro extremo cómo silenció a los demás candidatos presidenciales en tantas elecciones.

Todo era estático, todos escuchaban el noticiero de Jacobo, a Lolita, a Juan Ruiz Healy. No había voces disonantes, todos conformes con ciertas noticias a la misma hora, no había posibilidades de otras versiones, otras opciones.

Luego la apertura mundial de las comunicaciones, la videocassetera, la televisión vía satélite, la televisión por cable, la red mundial de computadoras.



Hay cosas inevitables, todos ya usan su tiempo a como quieran para ver la televisión a la hora que quieran la cantidad que quieran, como la quieran.

Ya no hay una sola voz que ordena LO QUE SUCEDIÓ, de ordenar, de mostrar solo las voces convenientes, de ponerla en el orden, como ya dije: con ve nien te.

Acallando quien no conviene, disminuyendo su importancia, bajando el volumen, alejando la cámara.

Ese es el poder. No era, es todavía.

Ahora no, no estamos mejor. Estamos tan fraccionados en cuestión de atención, que nos fuimos para el otro lado. ¿Quién dice la verdad ahora? ¿Cómo estar seguros de ello?

¿En quién confiar?

En fin. Antes  nos repetían la realidad (REPETICION-REPLAY) y lo avisaban, hoy ya no.

Esto por donde lees estas discurrencias, solo es otra pantalla. Y te muestro mi realidad. Al menos la que yo creo.

Y ya muchos cuentan la suya. Ahora el problema es el tiempo para escuchar las realidades de los demás, y el tiempo para asimilarlas y entender la realidad colectiva de nuestros tiempos.

Hay tantos matices en esto que se antoja hacer un ensayo largo.

Pero será en otro lugar, en otra ocasión.

Que tengas una linda realidad el día de hoy y los demás.

Hoy es martes y la Navidad se acerca. Cuidado con los renos.

Los cuido. A lo que puedo, ok, ¡no abusen!

Reality Check, siempre.

50 AÑOS DE LA REPETICION-REPLAY... y el mundo ya no fue tal cual era...



Ahora sí, lo prometido es deuda.

La repetición en el video, cosa tan trivial, acción tan común, que no se percibe que hubo una época en la que se tenía que avisar a la gente que se estaba repitiendo lo que estaban viendo.

Vamonos por partes.


A mí me tocó ver el Mundial México 70 (sí, ya sé, no lo aparento ;) ) que a partir de aquél mes de Mayo ocurrió en varias ciudades de México: Toluca, León, Guadalajara, México y no recuerdo quien más, sí, Monterrey no fue sede del Mundial. En aquél tiempo eran 16 equipos, no 32 como ahora, en fin.







No recuerdo bien que partido vi el primero, pero pudo ser Rumania-Israel (¿habrán estado en el mismo grupo?), pero fue un partido así, de esa relevancia tan universal que... bueno, dos cosas: fue mi segunda o tercera exposición ¡a una  televisión a color!

Cuando tu mundo es blanco y negro, ver las imagenes por esa pantallita a color,  TAL Y COMO ERA EN EL MUNDO REAL, te otorgaba una percepción extra de la realidad, te convencías que lo que estás viendo era una real ventana a la redundante vida real.

La otra impresión fue que cuando se metía un gol o algo así, la televisión VOLVÍA A MOSTRAR LA JUGADA, pero con una advertencia de REPETICION-REPLAY, así, en español y en inglés.

Una vez más, era un cambio radical, la gente podía pensar que El Halcón Peña (sí han escuchado de él, ¿verdad? El Halcón Peña. ¿No?, um), ¿había tirado otro penalty? ¿a qué horas se marcó? No, no era otro penalty, era la REPETICIÓN-REPLAY de la jugada de segundos antes. Tristemente no era otro gol.



Bueno, ese rollo que tiene 43 años en México, cumplió 50 años en USA en el Thanksgiving de 1963, en un juego de la Army-Navy (salió Roger Staubach por cierto).

El viernes dije que esto tiene que ver con la percepción de la realidad y de lo que vemos en una pantalla.

Hay que pensar sobre qué es lo que vemos por ahí, qué es lo que percibimos. Algo decía Marshall McLuhan al respecto de la televisión, de si era un medo frío o caliente (que era un poco contraintuitivo de entender), pero que de algún modo es una extensión de nuestros ojos.

La metáfora es que la cámara se convierte en nuestros ojos, donde esté.

Y la parte técnica y conceptual queda clara. 

Lo que no ha quedado claro es lo sencillo que, cómo los magos hacen de continuo, engañando los ojos, tal y como la cámara nos ha engañado, nos engaña o nos engañará.

La verdad es tan complicada de asir, de asimilar, de obtener, de reflexionar, cuantimás de capturar en la pantalla.

Ya hablaremos más de esto, si es que les agradan estos temas.

Si no, denle REPETICION-REPLAY a alguna otra por ahí de las mías, claro.

Un gusto verlos, en lunes.

Cuídense, a veces no alcanzo a verlos a todos juntos.

Los/las quiero.

Todas las bebidas a discreción, que no los vean.



30 years ago today! Ser ingeniero de sistemas en tiempos del caos...

Ayer fue un día especial, 11-12-13, no se olvida...

Y hoy hace 30 años tuve mi examen profesional, por tanto estrictamente soy ingeniero de sistemas de jure desde entonces. Lo único que puedo decir es que, pues, me ha tocado ver la tecnología avanzar y avanzar y avanzar y como dije hace varios días, vivir de cierto modo ese aspecto del shock del futuro de mirar pasar el cambio demasiado rápido demasiado pronto.

Son olas de tecnología, son olas de aplicaciones, son olas de cambios constantes, desde que ya no te llega el recibo a tu casa porque te llega con correo electrónico, desde que te conectas en conferencia y no pagas la llamada a nadie en particular, desde que ves el clima al instante cuando lo quieres ver, desde que ves una serie de televisión en tu propio aparato portátil el momento en que lo quieres ver.

La tecnología ahí está y estará, constantemente en forma de presiones de mercado, en el que tienes/debes que/de comprar lo nuevo, porque no te puedes quedar atrás. No señor, no puedes quedarte atrás.

La labor mía en particular, como ingeniero de sistemas es haber colaborado con empresas a que se vayan desarrollando una pulgada a la vez, quizá en ayudar a crear aquél programa en COBOL que ayudó a un control particular, a ayudarle a una empresa de contadores cómo hacerle para trabajar con una computadora portátil de por aquél entonces de 2,000 dólares con su sistema de cobranza, en decirle a un camarada que un pequeño cambio en su polaridad de su antena satelital le ahorraba una cantidad de dinero sustancial, en venderle a aquella empresa local dedicada al comercio al parecer pequeña, hace 20 años un todavía pasmoso millón de dólares en tecnología satelital, en haber ayudado a cambiar el punto de vista sobre procesos de control, de infraestructura, desde equipos multiplexores, de videoconferencia, hasta hoy mismo de metros y metros de fibra óptica la cual se vende como si fuera tubos de ferretería.

No, no es mi curriculum. Es mi pequeño pequeño pequeño granito de arena a la comunidad en la que vivo, a la que pertenezco.



Las tecnologías a veces nos rebasó.

Y "el se los dije" (tengo al menos una prueba reconocida de una de estas frases) ya no tiene sentido.

Soy ingeniero porque me pareció lo correcto en aquél año de 1979, desde la prepa. Pude haberme equivocado, pero siempre busqué el lado humano de la tecnología, ayudar a que ese shock del futuro, demasiado rápido, demasiado pronto, fuera menos estressante, más terso.

No, nunca fue por la tecnología en sí, por algo escribo sobre ella, por algo me imagino futuros, prevengo algunos, porque creo firmemente que la tecnología forma nuestras vidas, sin que nos demos cuenta, nos erosiona de manera silenciosa, estridente otras, a veces viejas y tradicionales formas de hacer las cosas, nos crea nuevos paradigmas bajo los cuales viviremos. Nos planta semillas de árboles de ramas y de sombras insospechadas.

Así las cosas, hoy es 12 de diciembre, hace 30 años fue mi examen profesional, muchas memorias, muchas divertidas, muchas no tanto.

Recordando a colegas, compañeros, a maestros, desde aquél entonces formé parte de un viaje, del cuál, espero, todavía no se acaba.

Pasen un excelente día 12 de diciembre de 2013.

Todas las bebidas, con moderación, no exageren, ¿ok?

Desde acá, se les cuida desde este espacio lleno de sombras y luces y maravillas a mi alrededor, a mi vista, hacia las colinas y cerros y lunas y soles y más allá...

Hoy es 11-12-13 (recordando a la biblioteca Benjamin Franklin...)


 Ayer tuvimos una lectura entre amigos en el Instituto Mexicano-Norteamericano de Relaciones Culturales, en la Biblioteca Benjamín Franklin.

Ahí mencioné que, ese lugar me era maravilloso por dos razones. Una, que encontré entre sus paredes, una fenomenal fuente de libros, periódico, revistas a la que jamás había tenido acceso.

Bueno, déjenme les digo que cuatro bibliotecas me han marcado, bueno, seis.

1.- 1974, la de la biblioteca del Regio, que me maravilló en primero de secundaria, ahí conocí los libros de Time-Life (¡Qué maravilla!), los de Tintin, los de Asterix, los de la Historia de la Segunda Guerra Mundial, decenas más.

2.- 1976, la del papá de mi amigo Jaime con tanta novela genial de Agatha Christie, Robert Ludlum, Irving Wallace, Isaac Asimov (siempre actual).

3.- 1976, la de la Benjamín Franklin, deliciosa, libros de crítica de cine (¿había gente que analizaba el cine?), Arthur C Clarke (2001: Una Odisea Espacial), el New York Times (impresionante, desde entonces), revistas y más revistas (¡cómo las cuidaban!). El señor chaparrito que nos atendía, un verdadero dechado de paciencia, el señor Hernández me dijeron que se llamaba.

4.- 1980, la de la Universidad de Monterrey en su versión de cuando estaba en el CUM por Gonzalitos, grandiosa, los libros de cine mexicano de Emilio García Riera (que ejemplo de prolijidad, corrección, precisión), revistas, cientos de sorpresas. Horas y horas leyendo.

5.- 1981, la de mi amigo Rubén, impresionante, gigante, envidiable, libros de Isaac Asimov, novelas, novelas, más novelas: Cristo se detuvo en Eboli, ciencia ficción al por mayor, más libros de todos lados de excelente calidad. El Señor de los Anillos, cuando sólo era conocida por un puñado.

6.- 2008, la del ITESM HIDALGO en su versión Pachuca, qué generosidad de personas, todo lo que no me prestaron y eso que exactamente no era yo candidato a ser eso: prestatario de sus servicios, más que parcialmente (libros y libros actualizadísimos de ensayos sobre tendencias, tecnología, administración). Se los agradezco tanto, su apertura.

En fin, estar ayer en la Biblioteca Benjamín Franklin, fue un recorrer por donde anduve, anduvimos, en la secundaria, en la prepa. Eso fue por los años de 1976, 1977, y después, un largo salto para una única y breve visita hasta 1988 y de ahí, al día de ayer en 2013.

¿Porqué dejé de ir? No sé, la verdad, como tantas cosas, lo olvidas, no aciertas a responder, quizá no tuve tiempo, quizá mi área de atención se derivó hacia otros lados. Ya no pasaba por ahí, el consabido "ya no tengo tiempo".

Pero lo que nunca olvidaré fue lo que sucedió en ese lugar, mi encuentro en el cual me enamoré de sus libros, me quedé prendado de esos mundos de los que hay tantos dentro de sus páginas.

El día de ayer caminé por los pasillos del IMNRC y recordé tantas y tantas cosas, rostros, momentos, aprendizajes...

Pásenla bien, hay días que son únicos, de hecho, hay días que son más únicos qué otros, ese día puede ser hoy. (O será hoy)

Que el pasado nos sirva como lección y que el presente sea mejor, pero no más que tu futuro y el mío y el de todos...

Lindo miércoles 11 del mes 12, del año 13.

Su último un día en la vida...



Siempre he tenido problemas con las biografías de los grandes personalidades de la historia llevadas al cine. 

Seré más específico, siempre he tenido problemas con las biografías de las grandes personalidades relacionada con la MÚSICA llevadas al cine. 

Así me pasa con The Buddy Holly Story, con Amadeus, con La Bamba, con Selena y con Imagine

Llegar al final de la película es doloroso de cierta manera, cuando ves la edad del personaje y de como va llegando hacia el anticipado o más bien, precipitado culmen, y de pronto llegan las circunstancias trágicas:





Buddy Holly frente a su avión en un congelado pueblito en Iowa en 1959, Mozart escribiendo en su literal lecho de muerte con Salieri su Requiem, Selena con el tema de la preparación de su disco crossover, John Lennon con sus entrevistas y sesiones de estudio enfrente del edificio donde vivía, el Dakota.



Es incomprensible la muerte. Es incomprensible en dimensiones la muerte precipitada de un personaje notable, más si es violenta, más si es la de un genio musical, la de un rebelde, la de alguien que pertenece, creemos, sentimos, a todos.

Pero volveremos a ver Imagine para gozar de sus creaciones, de sus estampas, de sus impulsos, de como construyeron todo, de la nada.

Construyeron imaginación que transformaron en obras intangibles, pero perdurables, que nos hacen, hicieron, harán, sentir mejor en el transcurrir de nuestras vidas, en toda la nuestra, y en todas ellas, las de nosotros.

Cuando tuve mi programa de radio, de 1997 a 2003, cada diciembre, cada vez que se acercaba el 8 de diciembre, leía el final del artículo dedicado a John Lennon la semana de su muerte, de la revista Time, El día que la música murió: El último día de su vida, de Jay Cocks:


"La muerte de Lennon, no fue como la de Elvis Presley. Presley parecía al final, atrapado, derrotado y sin esperanza. Lennon pudo haber ido por ese camino también, pudo haberse destruido también. Pero él hizo algo más difícil. Él vivió. Y por toda la fama y la riqueza, eso es lo que le daba más orgullo.

"Él derrotó la vida del rock and roll" dojo Steve Van Zandt el día después de la muerte de Lennon. "Derrotó a las drogas, a la fama, al daño. Él fue el único tipo que derrotó a todo". Esa fue la victoria que...(yo, Luis, nunca menciono al asesino) le arrebató a John Lennon quien tuvo en abundancia de lo que todos quieren y quería lo que tantos otros tienen y dan por hecho. Una casa y una familia. Algunos todavía un centro de amor. Una vida. Un minuto más."

No más palabras.

"El futuro llega lento, lento pero llega"

"El futuro llega lento, lento pero llega", es una frase que leí hace muchos años en un libro de Luis Spota, no recuerdo cual, porque escribió una pentalogía del Poder en la que describía lo que es la vida de un hipotético país latinoamericano, desde el punto de vista totalmente político.

Así pues, me encontré de repente entre mis libros el de El Shock del Futuro de Alvin Toffler, de allá por 1973, aunque el libro es de 1970, de Plaza & Janes y que por cierto en este instante acabo de ver en la página uno y que es ni más ni menos de la hermana de un amigo. Espero que ni amigo ni su hermana lean este espacio.

El libro era una advertencia clara de lo que se venía, el demasiado cambio, demasiado rápido.

En aquellos años, a mi generación se le bombardeaba constantemente con el miedo del año 2000, como si para ese año había una barrera que algo ocurriría cuando pasáramos. No era cualquier cosa, era una pared, una puerta sicológica.

Pero no nos preocupabamos mucho, corrían finales de los 70's, principios de los 80's, y cuando llegáramos al año 2000, pues, seríamos de 38 años, demasiado viejos para ya ocuparnos de ello.

Abundaban los programas de ciencia ficción que ponían el futuro en 1980, OVNI. La novela de George Orwell, 1984. En 1994, una revista de ciencia ficción llamada así. Space:1999. 2001, Odisea del Espacio. Y un gran etcétera.

Ah, ya recordé, en mi infancia había una barra de caricaturas del canal 5 llamada: "Aventuras en el año 5000". Se volaron la barda con esa.

Así pues, el futuro lo fuimos pasando lentamente. Parte del crecimiento, parte de la madurez.

Y todo fue tranquilo y las computadoras llegaron a nuestras manos en 1980.

Y todo iba bien y nos empezamos a comunicar por internet en 1994.

Y todo iba bien hasta que llego el año 2000, y la barrera pasó y nos encontramos con que la vida seguía y en las tienditas todavía se vendía Gansito Marinela.

Ya es 2013, el demasiado cambio demasiado aprisa sigue.

En 2007 nadie se imaginaba que íbamos a estar pegados aquí, en las "redes sociales".

Ya no hay barreras psicológicas de años: ¿2020? No. ¿2050? Tampoco. ¿2100? Para nada. ¿Año 3000? No creo.

Ser profeta del futuro como Alvin Toffler, como John Naisbitt, como Francis Fukuyama, es cada vez más complicado. Como dicen no hay nada más complicado de profetizar, sobre todo si nos referimos al futuro.

O como afirmaba el muy extrañado Arthur C. Clarke, el futuro ya no es como antes.


Predigo que si sigo escribiendo esto, llegaré tarde a mi trabajo.

Eso sí, esa hora de entrada llega demasiado rápido.

Feliz jueves, en esta burbuja de tiempo cálido.

Todas las bebidas, ya saben, easy con esas.

Y ya es diciembre 5. Oh sí, 2013, año en el futuro, no te acabes.


Los muchos libros...


Tengo/tuve un amigo que un día hace muchos años traía un llavero que decía "El que se muera con más juguetes gana".

Más de lo obvio revela que hay una necesidad como de acumulador, de "hoarder", de decir lo quiero, lo quiero ya. Lo necesito. Pero en libros. 

En algunos son juguetes, otros son pues... otras cosas.

En mí son libros. Libros, más libros.

Y cuando viajas o vas de aquí a allá quieres tener tu mejor colección a la mano, puesto, que la puedes necesitar, uno no sabe si querrás leer algo de Rayuela de Cortazar o lo último de Malcolm Gladwell o repasar los Ensayos de Montaigne.

El caso es que me agencié de una miniminimini tablet punto más que una Maizoro. Android y toda la cosa a la que requerí porque deseo tener una biblioteca ambulante con libros disponibles para cuando lo requiera.

Y tengo poco más de 24 horas con ella y  ya saben, probando la pila y todo eso.

El caso es que la empecé a poner libros y está muy lejos de ser llenada, y ya llegué al conundrum, al dilema: ¿A qué horas planeó leer todo eso?

El tiempo se acaba, ese es el recurso que descubres que se vuelve escaso, el tiempo para leer.


Ni modo, acabo de encontrar la manera de traer más de 200 libros en mi mochila. Más de 50,000 páginas que créanme, vale la pena leer.

Ahora a buscar el dispositivo para que me de tiempo para leer, hojear, recrearme, gozar, con las lecturas, las que no he leído, las que deseo leer más.

En fin, ahora a pensar que no me suceda lo que a Burgess Meredith en el episodio clásico de la Dimensión Desconocida, en la que el señor, ya grande, con lentes gruesos y toda la cosa, se metía en problemas porque siempre había querido leer, y resulta que por los consabidos azares del destino es el único sobreviviente de un ataque nuclear, ya cuando se descubre solo, pero con comida, pero solo al fin de cuentas, y a punto de suicidarse de tanta soledad insoportable, recuerda los libros de la Biblioteca Central de Nueva York, va para allá, los acomoda todos, había recobrado la voluntad de vivir! Pero el destino es moral, es terrible, implacable, inexorable: que en una de esas rompe sus lentes y así, frente a tanto linro, pero sin posibilidades de leerlos, mira al futuro, con desolación total.

Eso sucede, en la dimensión desconocida: Tiri-tiri-tiri (o como sea la consabida onomatopeya de la musiquita :D )

O como dijo una señora española ya de cierta edad: "Mi abuela decía, para cuando tuve para comer chicharrón, ya no tenía dientes...".

A buscar tiempo, es lo que necesito, tiempo, tiempo, tiempo...


Mas bebidas, calientitas pues, pasen un lindo día, con tiempo, pls, de calidad y  DE CANTIDAD, ok?

Buen martes!

viernes, diciembre 20, 2013

Diciembre de 1963 (¡Qué noche...!)

Esto es complicado y sencillo al mismo tiempo, hay canciones que son para recordar, exaltar, confirmar, preguntarle al viento, al futuro, a dolerse, conmemorar, al vivir, al ser, al estar, al puro divertimento.

Y así, hay canciones de todo tipo, de todo todo tipo.

Ahora es Diciembre de 2013, y es también mes de un cincuenta aniversario.

Finalmente esto es honrar, conmemorar de cierta manera una canción, una canción que estuvo de moda allá por el año 1975. No es ese el aniversario en sí al que hay que conmemorar sino EL nombre de la canción.

Es el NOMBRE de la canción la memorable: es la de Frankie Valli y las 4 Estaciones, la de December, 1963 (oh, What a Night!), Diciembre de 1963, (oh, ¡qué noche!).

Pues, la escuchamos y sí, nos gustaba, como nos gustaban muchas de aquellos deliciosos años sin problemas y sin mortificaciones, en las que sólo estudiábamos y estudiábamos y esperábamos el viernes y el sábado como lo más importante de nuestras vidas.

Pero como muchas cosas en la vida, no sabíamos del todo lo que escuchábamos. Algunas cosas sí, ¿pero hasta que punto entendíamos la letra en todas sus capas de una canción particular?

Así que, como labor social tal y como me caracteriza, pondré el video y la letra, con todo gusto :D



Oh, what a night
Late December back in sixty-three
What a very special time for me
As I remember what a night.

Oh, what a night
You know I didn't even know her name
But I was never gonna be the same
What a lady, what a night.

Oh I, I got a funny feelin' when she walked in the room
Yeah my, as I recall it ended much too soon.

Oh, what a night
Hypnotizin', mesmerizing me
She was ev'rything I dreamed she'd be
Sweet surrender, what a night.

I felt a rush like a rollin' ball of thunder
Spinnin' my head around 'n' takin' my body under
Oh what a night.

Oh I, I got a funny feelin' when she walked in the room
Yeah my, as I recall it ended much too soon.

Oh what a night, why'd it take so long to see the light
Seemed so wrong, but now it seems so right
What a lady, what a night.

Oh, I felt a rush like a rollin' ball of thunder
Spinnin' my head around 'n' takin' my body under
Oh what a night (do do do do do, do do do do do)

Oh what a night (do do do do do, do do do do do)
Oh what a night (do do do do do, do do do do do)
Oh what a night (do do do do do, do do do do do

Así las cosas, no, no sabíamos con exactitud. Gozábamos del buen ritmo, de la buena música. De todo.

Con los años ves esto y lo lees con atención y te das cuenta de cómo son los ritos de paso de los seres humanos al crecer en todas esas otras capas que muchos prefieren no comentar. Son de todo tipo, son de todos sabores. La mayoría llegan, la mayoría recuerdan.

Negar que ocurren es tapar el sol con un dedo. 

Ignorarlos, igual. Alguien tiene que mencionarlo alguna vez en algún lado. 

No hay valentía o novedad. Sólo hay que mencionarlos.

Pero eso sí, de esos ritos de paso, unos se recordarán más que otros... 

Oh sí.

Todas las bebidas, todas las vacunas.

Pasen buen lunes 9 de diciembre.

jueves, diciembre 12, 2013

De Fascinomas, del Doctor House y de ti y de mi...




Siguiendo el comentario de las esporas del infierno y recordando lo bizarro de  los encuentros del Doctor House con los constantes enemigos del hombre alrededor va lo siguiente:

Uno es el del problema, uno es el que se sugestiona en ocasiones, ha de ser esto relacionado tal vez con un índice de sugestionabilidad que es el que puede mostrar en un sólo número que tan proclive eres a creerte cosas con lo que lees, con lo que oyes, con lo que dicen, con lo que ves en TV.

Por así decir recuerdo cada cosa del Doctor House que era un encuentro de su mente contra las de sus tres asistentes, que si era corazón, que si era pleura, que si era un síndrome de no sé qué. Era un programa que de alguna manera celebraba la inteligencia y sagacidad de House contra todas las instancias, en otras palabras, era la superioridad del inteligente rebelde contra el sistema, se oponía a lo establecido, a lo tradicional, a lo común.

Pero de ahí recuerdo en ocasiones dos temas: el de que en esa revista Discover de los ochentas, que no tiene mucho que ver con el canal Discovery (que en ocasiones ya ha ido como que decayendo en cuanto a sensación de veracidad por culpa de los malditos ratings), bueno, les decía que en cuanto a esos artículos de Signos Vitales, los que tenían que ver con la parte médica de la vida, que en ocasiones cuando a los internistas les ponían un conjunto de síntomas para diagnosticar, ellos tendían a irse por lo complicado, por la enfermedad rara, es como si se dijera: se oye un relincho a lo lejos, se escuchan sonidos como de cascos golpeando al piso a toda velocidad, y alguno de los internistas dirá convencido: "¡Cebras!".

A ese tipo de respuestas en que te vas por lo exótico del cual al parecer padecen un buen de estos internistas, se les llama, "fascinomas".

El fascinoma es exótico, ya dije, atractivo, interesante, notable, recordable. Y eso es lo que nos pasa en ocasiones, nos vamos por lo raro, nos vamos por lo notable, nos vamos por lo que nos hace la vida más interesante.

Decir "¡Caballos!" no tiene chiste, decir "¡Cebras!" hace toda la diferencia. 

Cuando vas avanzando en la vida descubres también algo que empieza a cumplir la   relación 80-20, la que implica que el 80% de lo que nos sucede, es repetición de un 20% de lo posible, es decir, lo normal es más normal a la hora de examinar las múltiples exigencias de la vida. 

(Ejemplo, usamos en el día con día, sólo un 20% de las palabras que conocemos, el 80% de las veces, y de hecho tengo un blog por ahí que lo expresa mejor: 
 http://technotitlan.blogspot.mx/2007/07/del-ritmo-secreto-de-las-cosas.html , por cierto, salió en El Norte allá en julio de 1993!!! )

Así es la cosa de los fascinomas, aplica a ovnis, a fantasmas, a lo sobrenatural, a la magia, a la brujería, a la suerte, y a un gran etcétera...

Ya veremos después.

Son cambios de clima, hoy hará hasta 32 grados en esta ciudad de Monterrey, pero el sábado que viene, pues...

Tómense sus bebidas con discreción y moderación, no digan que no se les cuida desde acá.

Cuidado con las cebras por ahí... 

Acepto, a veces, sólo a veces, sí hay cebras por ahí...

Lindo día...

El polvo que cae, despacio, muy despacio, quizá no sea polvo del todo



Hace muchos años yo compraba una revista mensual llamada Discover. Muchos muchos años, allá en los 80. Fabulosa revista por entonces, ahora ya no la compro, pero veo su website y se me hace fabuloso.

Tenía, tiene, que ver con ciencia, tecnología, tendencias, mil cosas, el futuro, temas así.

El detalle es que había una, o hay una, sección llamada Signos Vitales, creo que el escritor o escritora se llamaba Perry Klass, médico/a internista en la que contaba de casos raros con los que se encontraba en su coticianeidad y que valía la pena publicarlos para que la comunidad de nosotros lectores nos enterarámos.

No recuerdo muchos casos, conservo varias revistas, uno de ellos era el Monstruo en el Vientre, acerca de una mujer que tenía tremendo dolor de origen desconocido. Otro más era de un dentista que murió y que no supieron porqué, hasta que se enteraron que inhaló mercurio que se le coaguló en los alvéolos pulmonares, etc.

El Doctor House de pequeño ha de haber leído esa sección y se puso a la idea de ser médico descubridor de cosas raras.

El porqué cuento esto es porque en una sección del techo de mi casa, encontré que la cosa esa del tirol está como ser vivo, soltando pequeñas burbujas de polvito. Como si la superficie de yeso está granulándose y pues, cayendo fina, muy finamente.

El detalle es que el techo es blanco y algo de ese polvo, al ser examinado con atención, tiene color verdosín, y con una lamparita muy útil se ve cristalino, que parece que es la propiedad.

Bien, ese colo verdosín, es probablemente moho.

Entonces, según esto, moho, son hongos, son esporas y sepa la m... sepa... que es lo que cae como minúsculas esporas.

Si pasa algo, le podrían indicar al próximo aprendiz del Doctor House que Luis mencionó cierta esporita que caía cada tanto como burbujitas de polvo que caen lentamente a la altura de mi no privilegiada nariz y las inhalo, repito, lentamente, muy lentamente.

O tal vez no pase nada, porqué ya limpié la mayoría.

Mañana hablo de como la TV nos envuelve y nos hace pensar... de más.

Tengan buen día y cuidado con las esporas.

Todos los niños, todas las vacunas. Los quiero, todas y todos, sin discriminación.

Ando querendón.

Es diciembre. Esto no se repite muy a menudo. ¿Ok?

El patio de mi casa, Selva Lacandona de closet



Ayer me pasé dos horas podando el patio disfrazado de Selva Lacandona.

O al revés, Selva Lacandona disfrazada de patio.

La Selva no tan domesticada se formó en menos de 4 meses, o 6, el caso es que la buganvilia creció como si estuviera viva, lanzando ramas con espinas de pared a pared, un rosal con una linda rosa también extendió sus ramas sobre el piso.

Y al perro se le fue acortando su espacio vital cada vez más.

Las tijeras de podar, sin filo, las lluvias extensas e intensas, fuera de temporada. Vaya, si tan sólo la maleza se pudiera convertir en comida, jamás habría hambre en el mundo.

Podría seguir escribiendo metáforas y metáforas, hablar de frases de películas como aquella última de Peter Sellers, Being There o Un Jardinero con Suerte ("pésima traducción").

El caso es que después de ver el Patio como parte de aquella serie de documentales como la de La Tierra sin Humanos, que muestra como quedaría el planeta después de que los humanos dejaran de darle su manita de gato, pues.

A las dos horas ya, el triunfo del Hombre contra las fuerzas no tan indómitas de la Naturales había quedado demostrado.

Lo demostraron los rasguños, el sudor y el dolorcillo en mi espalda.

A veces la gente no me da crédito sobre mi persona y los trabajos manuales, piensan que mis manos son sólo para teclados, y que mi trabajo más pesado es levantar la pantalla de la lap, cerrarla y cargarla.

Pero hubo un día en el que me tocó tener 9 años y corría ese verano de 1972 al que he hecho alusión y que mi señor padre por cuestiones de trabajo se pasó ayudando a mi señor abuelo a hacer varias obras en su rancho, llamado Santa Martha.

Nos tocó sembrar, cosechar, cargar, limpiar, barrer, arrear y un gran etcétera.

Luego en 1975 me tocó trabajar en una planta de leche. Me tocó cargar, limpiar,  ayudar a ir por leche, a meter cajas y cajas llenas de 16 litros de leche y meterlas a un cuarto frío.

Lo hice sin chistar. Durante fines de semana y vacaciones, sábado y domningo

Lo del patio fue miel sobre hojuelas.

El perro ya recuperó su espacio. La selva sigue amenazante. 

Estaré al pendiente, no dejarla crecer.

Pasen lindo diciembre.

Pasen excelente día.

Bebidas a discreción.