Si lo tuyo es colaborar --- > Buy Me a Coffee

lunes, septiembre 06, 2010

Más LIFE en Español de los años 60's, página por página, interese a quien le interese...


Una vez más, esto es LIFE en Español, como una vez lo hice sobre una LIFE en especial que apareció en 1965 y que decidí ponerla, al menos la mayoría, en todas sus páginas en este espacio ya que tocaba el tema de México en marcha, o algo así. Traía excelentes imágenes de la ciudad capital, incluso las de un desarrollo de edificios que rodeaban una plaza cerca de una iglesia y que llenaban de orgullos a todos y que correspondía al nombre de Tlatelolco.

Ese número de LIFE mostraba un México en ascenso.

 (De hecho, está en http://technotitlan.blogspot.com/2008_05_01_archive.html , y esa es la primera parte, la segunda apareció en http://technotitlan.blogspot.com/2008/08/corte-transversal-del-mxico-de-1965-43.html , con otras páginas y comentarios que venían al caso con las imágenes que veíamos, página por página. Y me faltó una tercera parte que nada más encuentre el CD donde guardé esas imágenes lo pondré.) 

Y así las cosas, seguiremos agregando imágenes de las páginas de la revista LIFE en Español, ¿porqué hacerlo? Mmm, porque no están a la mano así de sencillo de ver, mirar, porque nadie más las pone o pondría, porque nadie tiene las revistas como para hacerlo, más que en oscuras hemerotecas, porque los que las tienen disponibles no les interesa ponerlas, porque no saben, por desinterés, no lo sé, cualquiera de estas opciones. (Y quizá alguien sí las tiene y quizá tienen la infraestructura para hacerlo... pero no el interés o el tiempo, o el dinero para encargárselo a alguien...)

Pero yo sí tengo el interés, yo sí las pondré, no las scanearé, no tengo un scanner tan grande, no tengo la paciencia de hacerlo, y pues... mejor al meditar como hacerlo mejor, opté por lo más sencillo, así que las fotografié de la mejor manera, con la única cámara que tengo, que es regular, con mi pobre pulso, con mi pobre tiempo libre, pero eso sí, con el deseo de ilustrar a grandes y toscos rasgos, estos pequeños cuadros de un México que no existe ya más. 

Bien, la primera revista puesta aquí es de la portada de la revista que corresponde al 4 de Noviembre de 1968, y que es una revista célebre porque trae a los Beatles, ni más ni menos en los años que corresponden todavía a su cenit lleno de gloria. 

En ella, su imagen los muestra mirando a su futuro incierto, todavía con un Lennon amable, con curiosidad, mirando a alguien que no sabemos quien pueda ser, en actitud de la Oruga de Alicia; un Ringo expectante, con una carrera en cine aparentemente en ascenso; un McCartney imaginando ya canciones tontas de amor, un Harrison tímido; pero quizá ya con el estribillo de "Here Comes the Sun", en mente.

Este número de LIFE llegaba con dieciseis años de vida a cuestas, con muchísimo prestigio, y cuando apareció en venta, pocos de seguro imaginaban lo que traía de contenido, además de los mismos cuatro fabulosos. 

Pero de que era explosivo, lo era. Oh sí.

Ya lo iremos viendo.





Este comercial era una rebanada de la sociedad en pleno, de la que utilizaban automóvil en esos años, comercial que lo traía LIFE, lo traía Selecciones.

En él veías al taxista, chaparro, al señor con la señora sofisticada al centro, mirabas a sus tres niños, llenos de seguridad, sabías que los cinco eran una familia acomodada por la moda de la señora en como estaba vestida muy a lo de boga entonces, caras de desafío a lo que viniera. La anciana, al extremo, pues también, tenía que confiar en sus llantas de GoodYear-Oxo. El doctor un poco a desgano, un poco mas alto que el promedio de costumbre, con su maletín lleno de milagros, lleno éste de vidas y de muerte en base a su conocimiento, el cliché es el cliché. La señora de la izquierda, con quién debí empezar, con su pañoleta y vestido azul. Guapa y con cara de no tengo tiempo que perder. 

Las llantas... ¿alguien por entonces le ponía tanta atención a la marca de sus llantas?

Luego buscaré tomar otra foto de esta misma página, para que me salga mejor la definición de la imagen. 






No hay mucho que decir, sólo que Polaroid ahí estaba, que en esos años y días, en los que tenía yo 6 años de edad con un mes con 10 rotaciones terrestres, ni idea de donde se consiguiera una cámara Polaroid, es más, ni conocía a nadie que tuviera una, yo sólo miraba las cámaras Instamatic de Kodak, la de los cubitos de flash, que eran cuatro y que rotaban y que... y bueno, que cuando tratas de explicar estos avances a tus hijos, temas del pasado que te tocó, a los dos segundos de explicación estos niños ya están hablando de otra cosa, de otro asunto, de otro video en YouTube, el cual acaban de subir y de compartir con más de 15 mil extraños expectantes de sus cosas.

Pero ya les tocará explicar los equivalentes de hoy de estas Polaroid, a sus hijos el día de mañana...





Aquí empieza el artículo en cuestión. Obvio, no se puede leer bien, quizá eso desesperará a más de uno, pero insisto, propónganme para una beca o algo similar para conseguir un superscanner, de cama plana y con foquitos aunque sea,  además de una secretaria o asistente, y sobre todo, dinero para no ir a trabajar y así poder sacar los facsímiles digitales enteros pero legibilitos, en pdf y toda la cosa... 

Mientras ese venturoso día llega, este es el artículo y el ensayo fotográfico de donde anduvieron los Beatles en sus lejanos inicios, sí, ya cincuenta años... un buen...






Una imagen más del ensayo... En 1977 en México había una revista de rock juvenil en español, que se llamaba Sonido, así de sencillo, revista Sonido, y que tenía una sección de los Beatles, ya saben, biografía y fotos, discos, entrevistas y demás, que sacó estas mismas fotos de LIFE. Tengo esa revista y no aparece ni un leve comentario de donde sacaron las fotos.


Tiempos afortunados esos que no se obligaban a poner copyrights.



Apenas son cinco imágenes, pondré las demás aunque no se entiendan nada, pero de que será el artículo completo, lo será...




Sigue el ensayo fotográfico de los Beatles en LIFE en Español. 

Estas y la anteriores imágenes, y las que siguen son de Liverpool, recordando que la visitan y las toman como si fuera la ciudad en que nació Charles Dickens, pero no, esto es Liverpool y los Beatles solo habían andado por ahí hacía sólo 8 años, 1960... es como si alguien hiciera un estudio de una ciudad, toda proporción guardada, donde nacieron y se desarrollaron en su adolescencia los pertenecientes a algún megagrupo actual, del cual no me imagino cual pudiera ser en estos días de IPods y MP3 y mil artilugios más, pero ahora veríamos el la ciudad en la reminiscencia del reportaje de algo que sucedió en 2002, así de cerquita era la fecha a cuando salió este reportaje gráfico,. así de océanos de cambios habíamos tenido para entonces.

Para esto siempre han sido subyugantes los pasillos enmarcados por ladrillos, casas y probablemente ventanas y puertas escondidos, en ciudades como esa, y en el fondo de uno de esos pasillos, la imagen de Paul, casi infantil, pero sabiendo que estaban aprendiendo en el Cavern, y que la cosa era no saber en quien le hacía, sino en quien se la pagaba.

La casa con la puerta donde está una imagen de Harrison es la casa de la familia Harrison, donde George vivió desde los 6 años.




Arriba está el aula donde estudiaba John Lennon y donde después de un tiempo, se aburrió John Lennon. Habla esto de lo complejo que son las escuelas británicas o de lo complejo que era el mismo John Lennon.

Abajo de eso está la casa de Ringo Starr, que vivía en el barrio Dingle, uno de los más peligrosos de Liverpool, el niño de abajo vive en la misma casa donde vivía Ringo.




Estas fotos son de Hamburgo, como dice la revista: "eslabón de hierro en el espinazo del caracter alemán", pero ahí mismo está la calle Reeperbahn, "donde se sirve whisky rebajado, donde los camareros llevan navaja y las prostitutas a veces sorprenden (la mujer al lado derecho con zapatos blancos, es hombre)". La revista Life abriendo los ojos a sus lectores que en aquellos años dudo que estuvieran expuestos a ese tipo de conocimiento.

Los Beatles estuvieron en Hamburgo cinco veces, se dice que aprendieron a tocar bajo presión, bajo las amenazantes miradas de los dueños dando como resultado un sonido enérgico, enfocado, y sobre todo potente.



La mujer y el niño de la foto son Julia y su hijo John. En esta página se narra la biografía de John, sus primeras lecturas, algunos de sus escritos de niño, su relación con su tía Mimi, su irregular vida escolar, y cuando escuchó por primera vez a Elvis Presley y su Heartbreak Hotel, su epifanía.

Todo esto lo cuenta Hunter Davies, un británico que fue famoso en su tiempo, sólo por eso, por escribir la biografía autorizada de los Beatles, mientras ellos estaban ahí en su punto máximo de fama, alrededor de la creación del Sgt. Pepper

Con el tiempo Julia moriría de manera trágica, John tendría con su esposa Cynthia a un hijo  a quién le pondría de nombre Julian, escribiría Julia, la triste canción que viene en el White Album y más tarde, como dolorosa catarsis, la canción Mother, ya siendo solista.

Su tía Mimi fue su adoración, su punto de referencia moral, la única persona a la que llegó a temer. El libro de Shout de Philip Norman narra las épicas batallas entre ellos dos, tía y sobrino, que hubo hasta la muerte prematura de su sobrino.



Esta página muestra la historia de Paul y la de George, arriba el niño ese, es Paul, con su cara que aún hoy más allá de los 64 años, sigue teniendo con su toque de jovencito por raro que parezca. 

Posteriormente el artículo continua hablando de la infancia de George, de como tocaron sus primeros instrumentos, el rol que sus padres tuvieron con ello, como se conocieron de jóvenes.

Life mostrando la historia de cada uno de ellos, desde una perspectiva inédita, no había manera para muchisimos de sus fanáticos de saber nada de los Beatles, de como llegaron a ser lo que eran, porque hay que recordar que para lo que nosotros es de cierta manera historia, para ellos era actualidad.







La señora de arriba es la mamá de Paul, que murió cuando este tenía 14 años, detalle común que tendría con John. 

En esta página también se menciona a Stu Sutcliffe quién quedó en la historia como el quinto Beatle, el que se bajó del tren al quedarse en Hamburgo con su novia Astrid, a quien le debemos los cortes de cabello uniformes, que les ayudó a dar esa imagen única y esas fotografías fantasmales que quizá veremos en alguna otra ocasión por aquí.

Para esto, la lectura amable del tema de los Beatles y su biografía queda para la página 50, ahora, se interrumpe para un tema más de México, impactante, impresionante, en el que las cosas ya nunca pudieron ser iguales, para nadie.

La fecha de publicación de esta revista es de 4 de Noviembre de 1968, los sucesos que vienen a continuación, son del 2 de Octubre.
.
***

Estas que vienen a continuación son las únicas 4 páginas de la revista LIFE que sacó de la masacre de Tlatelolco, no tengo conocimiento si la revista en su edición norteamericana sacó algo similar, yo supongo que no, habría que revisar los 8 números de ese mes de Octubre o Noviembre de 1968. 

Pero no, los eventos de la Plaza de las Tres Culturas no tuvieron mucha relevancia mundialmente (a comparación de un Tiananmen, por decir) y lo digo al revisar a muchos años de distancia y sin rigor de un archivo, lo más importante de lo que se recuerda de la prensa de aquella parte de ese año.

De hecho lo que ellos resaltan los norteamericanos de entre todo ese año, con respecto a México, son las Olimpiadas y mencionan como de pasada que sí, hubo represión en México poco antes de las Olimpiadas, por causas inciertas de entre todas las posibles, y que ésta fue lamentable, pero lo más importante en cuanto a política en Méxio para ellos fue lo de la levantada de los puños desafiantes con  guante negro de dos corredores americanos, Tommie Smith y John Carlos en el podio durante su himno para evidenciar la fuerza del Poder Negro y de las injusticias de su país contra sus habitantes de raza negra.




Así pues, estas son las imágenes que alguien tomó, una de las personas es Oriana Fallaci, brillante periodista italiana que tiene pocos años de haber fallecido. 

Son cuatro fotos y muestran un drama total.

En la primera, están ella y su acompañante tirados en el piso, llenos de espanto sus caras.

Me imagino el momento, disparos de quien sabe donde. Soldados armados disparando entre edificios de apartamentos, en una plaza en la que solo momentos antes, sucedía un mitin pacífico.



La historia del evento, bueno, ya la he comentado mucho, hasta hice una novela del tema, Technotitlan: Año Cero, que se puede leer en uno de los blogs que están mencionados a la izquierda de estos textos (al menos tres de cuatro partes).

En el pie de foto se menciona que un balazo hirió a Fallaci, que la mandó al hospital, además de mencionar que su acompañante había muerto. Con esa idea quedé yo y supongo, también miles de lectores, hasta que hace años supe que no, que el muchacho este no había muerto, pero que había quedado herido de gravedad.

Fallaci desarrolló un odio por los mexicanos según leí una vez sobre ella en una de sus últimas entrevistas que se le hicieron.

En su cama de hospital tan indignada estaba, (a la vista de los acontecimientos, cosa de lo más natural del mundo) que pedía que la delegación italiana de deportistas que participarían en la Olimpiada, abandonaran los juegos en protesta.

No le hicieron caso.





Dos fotos más, una a nivel de plaza con un soldado herido, y me pregunto: ¿cuál ha de haber sido el criterio editorial de poner estas imágenes? ¿Cuáles pudieron haber elegido no mostrar? Al poner un soldado caído, ¿habrán querido balancear la nota, afirmando que hubo bajas de ambos lados y que por eso, al mismo tiempo "demostrar" que la balacera tuvo justificación de ser?

Todo esas respuestas quedarían en suspenso, supongo, para siempre.




Finalmente dos  imágenes, estremecedoras, sobre todo si estás a nivel de calle viendo las escenas, una de ellas, la de un cuerpo de Granaderos, listo para entrar a la acción.

En la segunda, un funeral, simbolismos a más no poder de lo que sucedía y sucedió en aquella época.

Con el tiempo supe que había una creencia urbana y popular "entre los que saben" que decía que la revista LIFE en Español había dejado de publicarse en México como represalia por haber sacado las imágenes estas que se muestran aquí.

En realidad LIFE en Español se dejó de publicar con el número correspondiente al 15 de diciembre de 1969, con el tema de El Hombre en el Espacio, celebrando la llegada del Hombre a la Luna de julio de ese año. A final de ese número venía una imagen del staff editorial agradeciendo la preferencia del público 17 años después de haber llegado, 1952.

Para entonces la debacle de las revistas comenzaba, en el mismo Estados Unidos se dejó de publicar LIFE en Diciembre de 1972, sólo tres años después.

Es poco probable que se hubiera cerrado la revista en México gracias a eso. Por un lado, LIFE se publicaba en toda Latinoamérica, y por el otro, LIFE era una extensión de la voluntad americana anticomunista natural en ellos. 

Durante años trató de hacer de la visión de las cosas de los Estados Unidos, en lo ideológico y en lo material, como algo deseable (Julio Cortazar escribió un artículo en ese sentido para la revista en el mismo año de 1969, denunciándola en sus mismas páginas). 

Si lo consiguió o no, es debatible. Pero en ese sentido, si recordamos que mucho del 68 se lo achacaron a los comunistas, es ilógico pensar que  LIFE fuera "colaborador" en ese sentido y por ello, "castigado".

Hoy estamos a 2010, y mucho de todas esas luchas ya no importan más que para nostálgicos y estudiosos de la historia.

Pero no deja de ser una nostalgia especial y fascinante.

Seguimos con más de la revista del 4 de Noviembre de 1968, en un rato más.






sábado, agosto 07, 2010

Toda la Maldad del Mundo








(Juro que estuve moviendole como 10 veces al TAMAÑO DE LA LETRA, nunca le pude encontrar, seguramente una bronca de Blogger, seguiremos intentando..., esta es la supuesta letra tamaño normal,  y se ve normal, pero aparece así de pequeña, que sería la de todo el texto, sorry about this).

.
.
.


Es difícil tratar con absolutos, muy difícil.

Por ejemplo es imposible, o muy difícil, imaginar el principio del Tiempo, el principio de Dios, el principio del océano, el principio de la arena, el principio de la personalidad del tiempo.

En ese tenor es difícil de comprender el concepto de donde empieza el bien, o donde termina, o donde empieza, el mal, y sobre todo, hasta donde llega el mal. No sé si sea falacia o sofisma o argumento imposible de definir o de discutir o de qué sé yo.

Analicemos, aunque sólo sea para entrar en calor, el problema del Norte.

Es extraño imaginar que hay un punto arriba del Polo Norte. Hablo de una esfera como lo es la Tierra, achatada en los polos, etc.

Muy sencillo, imagínate primero el lugar denominado así: “Polo Norte”, no donde está el típico poste-caramelo de las caricaturas, lugar que marca la proximidad de la casa de Santa Claus, que es de todos sabido, que vive ahí, en el Polo Norte.

Sí, el Polo Norte, está ahí, en medio de la nieve, solito, solito.

A donde quiero llegar es que… estrictamente hay un punto, solo uno, que es el Norte, y que a partir de ese punto hacia cualquier dirección, cualquiera, la que quieras, la que sea, es hacia el Sur. Por raro que parezca. Cualquier flecha que pongas en cualquier dirección, es hacia el Sur.

¿Y arriba del Polo Norte?  ¿Qué otra dirección en el plano geográfico de dos dimensiones en el que nos movemos puede haber? ¿Y abajo del Polo Sur? ¿A algunos centímetros? Tal vez estoy rompiendo reglas básicas de delimitación de discusiones y mezclando gimnasia con magnesia con amnesia. No me importa.

Sí, sólo matemáticos y lógicos le entienden a esto, y ellos entrarían con cosas que nunca aprendí bien para mi vergüenza, cosas de planos cartesianos, geometría de sólidos, quizá topología y cosas así.

(De hecho, como me dan ganas de volver al tiempo y querer una segunda oportunidad de reaprender matemáticas, sí, es en serio.)

Ese Polo Norte o Sur, es, o son, absolutos. No hay nada más al norte o al sur, respectivamente.
Igual exploración similar a la de arriba, pero más docta, o más seria, o más correcta, corresponde a la del Tiempo, a la de Dios, a la del Bien, y precisamente a la del Mal.

Y es del Mal que deseo hablar.

Fuera de rollos morales o de cuestiones filosóficas o incluso religiosas, el Mal existe.

El Mal existe y está no muy lejos de nosotros.

Y una de mis preguntas cotidianas es: ¿Pero porqué es el Mal tan atractivo para muchos?

¿Qué hay en la mente humana que de una manera tan sencilla pierde todo sentido de conceptos morales como decencia, ética y similares, que se autocolocan en un plano existencial superior (o alterno) a todos sus semejantes (que dejan de serlo de inmediato) y que de manera sencilla ignoran toda conexión con la sociedad y que se vuelven, en el sentido estricto, peor que animales, logrando en ciertas circunstancias llegar a extremos impresionantes de desapego de total humanidad como para pensar en borrarla sin que eso les estorbe el desayuno, en absoluto?

¿Dónde está el límite del Mal?

Hitler se regodeaba viendo imágenes de los traidores a su régimen cuando eran colgados con cables o cuerdas de piano. Él determinó la cuestión final de los judíos desde su Mein Kampf y a partir de su mensaje sus subalternos (con los Protocolos de Wansee en 1941) llegaron de manera sencilla a la Solución Final con la más sorprendente industrialización de la muerte a una escala jamás vista en una especie de revolución del Mal en la forma de procesar vidas para ellos indeseables.

Pero esos subalternos a su vez tenían la idea de que algo no andaba bien. Si el concepto de maldad, o a partir del cual distinguimos el bien del mal, hubiera estado de lleno en sus cabezas, el genocidio lo hubieran visto desde su escala de valores, correcto, y por tanto le hubieran podido decir al mundo, aún si estaban perdiendo: “¡Hey, lo que hacemos es un bien a la humanidad! ¡Felicítenos, estamos librando al mundo, a sus habitantes, de muchas de sus perniciosas creaturas!”

Hubiera resultado en un mundo vuelto de cabeza.

Pero no, a la vista de su derrota  procedieron a ocultar lo más posible sus hazañas quemando cadáveres a montones, labor que no pudieron, por su magnitud, realizar. Sabían que no serían comprendidos.

Sólo seres como Adolf Eichmann no mostraron arrepentimiento (como lo afirmó en su juicio en Jerusalén cuando fue enjuiciado y condenado en 1962).

En ese gesto de destruir la evidencia de su hecho, ellos mismos, los nazis, aceptaban que hicieron algo que no estaba dentro de lo correcto, de lo generalmente aceptable por la humanidad. Aún y que se escudaban tras el concepto: “no nos van a entender el bien que les hacíamos”. Curioso que su verdad tan evidente, axiomática, no podría ser comprendida por el grueso de la humanidad. ¿Pensarían que estaban en otro tipo de humanidad?

Aquí podemos hacer un paréntesis sobre conceptos:

En el libro de Isaías capítulo 55:8-9, está escrito: “mis pensamientos no son tus pensamientos, ni mis caminos son tus caminos, dijo el SEÑOR. Porque mientras los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que tus caminos, y mis pensamientos más que los tuyos”.

Como dice el Nuevo Diccionario de las Ideas sobre el tema del Mal (The Evil), sobre el entendimiento de Dios, Dios puede operar a diferentes estándares que los nuestros. Él ciertamente puede hacer las reglas. La moral y aún las leyes lógicas que correctamente nos unen, vienen de Dios pero en ningún caso nos dan acceso a su naturaleza. La Maldad Humana puede ascender así del resentimiento de la dependencia de ser una creatura –pero también de los esfuerzos mal encausados de un imitatio Dei, o imitación de Dios.

Así las cosas: ¿sería posible, si su verdad de destrucción era tan evidente para ellos, los nazis, que el Bien, Dios, su concepto al menos, estaba con ellos y el que perdieran la guerra solo fue una casualidad de circunstancias, producto de una reunión de poderes como nunca se hubiera visto en el pasado en contra de un solo enemigo, y así rusos, norteamericanos, ingleses, franceses y 50 naciones más se pusieron en contra de los nazis, arios, supremos representantes del Tercer Reich y que sólo de esa manera pudieron ser derrotados?

Entonces, ellos, los nazis, los “buenos” de sus películas, como se muestra en forma de sátira con la película dentro de la película de “Inglorious Bastards”, de Tarantino, fueron derrotados, según su torcida realidad, por las Fuerzas del Mal, ¿no?




De hecho, en nuestra propia realidad, se explotaba el miedo entre los norteamericanos de que el Mal mayor llegaría al mundo si los nazis procedían a conquistar Inglaterra y luego a Estados Unidos. Y esto es obvio, dado lo descubierto a posteriori de la ferocidad de los nazis y de sus ideas de exterminio industrial.

Era miedo, era terror, de que el Mal triunfara sobre el Bien. Podrían pasar mil cosas de invadirlo todo.

Era algo que las Fuerzas Aliadas no se podían permitir. Y bueno, el resto es historia.

El Mal no triunfó específicamente en este mundo real en esos años, pero díganle eso a los alemanes civiles (los malos) que murieron en los bombardeos de la RAF (los buenos) a Hamburgo y a Dresde en marzo de 1945, o a los japoneses civiles de Hiroshima y Nagasaki de Agosto de 1945, en los primeros dos casos creando verdaderas tormentas de fuego, en las segundas con las conocidas primeras bombas norteamericana (o sea, de los buenos) con fuegos atómicos.

Estos civiles, ¿eran los Malos?
(Recordando como los cruzados (o sea, los “buenos”) en la Edad Media mataban a todos los de un pueblo sin distinguir entre cristianos, moros, judíos, con la excusa de que no había problema, Dios distinguiría a los suyos.)

Por cierto, nunca sobra recordar las palabras de Robert Oppenheimmer al respecto de al ver la bomba de Trinidad, la real primera, la de prueba que hicieron explotar en Alamogordo, Nuevo México en Junio de 1945, dijera al ser iluminado por la tremenda bola de fuego, inimaginable, majestuosa, terrible, el sol nunca antes visto sobre la superficie de nuestro planeta, palabras de el Bhagavad Gita:
Me he convertido en la Muerte, soy el Destructor de Mundos…”.

Ese fue también el Mal encarnado en material nuclear. Casualmente los científicos entonces (los buenos), no sabían si toda la atmósfera (sí, toda ella, la que nos rodea y guarda el aire que respiramos, etc.) pudiera incendiarse en cadena y destruirnos de paso.

Riesgos laborales.

Y el Mal está en nosotros, e insisto no tanto, según yo, definido como la ausencia de Dios en los corazones de las personas.

Pienso en Eva, ¿fue mala al comer del Árbol de la Sabiduría? Caín, ¿acaso es él el guardián de su hermano? David, ¿no condenó a muerte en la batalla, al esposo de Betsabé, por lujuria?

Sí creo que haya una desconexión social entre cierto tipo de personas al mirar a otras, sí creo que ellos se piensan que son más importantes que las demás, y sí creo que muchas personas sencillamente se pasarían y se pasan comúnmente al lado del Mal, si les ofrecen las amplias ventajas de las que dispondrán si sólo desconectan los censores morales con los que creemos que nacemos, o si... les prometen impunidad, ya sea por estar con los vencedores, ya sea porque son los de las armas, ya sea porque saben que la justicia aplicada es bastante, bastante limitada.




Temas como empatía, como benevolencia, generosidad, si fueran contadores en un imaginario tablero de controles o indicadores, darían vueltas erráticas sin que mostraran un patrón claro.

¿Cómo personas pueden ser tan sanguinarias y al mismo tiempo tan “buenas” para un pueblo?

¿De dónde sacan arrestos para aceptar disparar a matar a grupos de muchachos desarmados en una inocente y trivial fiesta?
¿Para arrojar dos granadas en una celebración cívica en una plaza llena de gente?

¿Para matar a un grupo de chiquillos que sólo tuvieron el último error de su vida de estar en el lugar que no les correspondía estar?

 O sencillamente, ¿para mandar cortar cabezas de sus adversarios y colocarlas a la entrada de una ciudad, para colgar cuerpos en puentes, arrojar cadáveres enfrente de jardines de niños, o para disparar a lo que se mueva sin importar quien pase o a quien le toque?

Y últimamente, ¿para tener narcofosas con 51 cuerpos enterrados?

(Este blog lleva 3 meses escribiéndose debido a exceso de trabajo, poca concentración, síndrome de déficit de atención, no desearía seguir agregando más ejemplos recientes).

¿Más casos del Mal encarnado?

Se dice que al igual que en la Alemania Nazi, en nuestro querido México, durante la revolución, muchos burócratas, a los que se les dio poder de vida o muerte, se convirtieron en sanguinarios asesinos escudados en el concepto México.

Sí, mediocres burócratas de escritorio que se convirtieron en desalmados.

O no nos vayamos muy lejos, exploremos dos casos de nuestros vecinos norteamericanos, uno más histórico que el otro:

Uno, el simpático general Curtis LeMay, quien en 1942-1945 estuvo detrás de la política de los terribles bombardeos de fuego a las ciudades japonesas.

Como muestra la película de Patton (1970) con George C. Scott, los norteamericanos de cierto nivel para arriba realmente odiaban a los rusos. Sabían que tarde que temprano los tendrían que enfrentar, sabían que Stalin era otro multiasesino de escritorio igual que Hitler y que habría que actuar en consecuencia. No por temas de bondad o de justicia, sino por temas de que sólo debe haber un vencedor, un dueño de la casa.

Curtis LeMay lo veía así. Durante los años cincuenta y principios de los sesenta, este señor mandaba sus cazas arriba de zonas soviéticas para desafiarlos a empezar tiroteos, duelos de agresión en el cielo. De esos tiroteos a utilizar bombas atómicas no habría muchos pasos.

A ese tipo de estrategia maniaca se llamó algo así como Provocación al Omnicidio.

Nunca había leído esa palabra, omnicidio, que a sugerencia de nuestro mínimo conocimiento de latín, creemos que significa “muerte de todos”.

Así de sencillo, Muerte de Todos, o Muerte a Todos.

No le preocupaba a LeMay que se murieran cientos de millones de seres humanos en los ataques mutuos de cada lado, más los colaterales, más los que matase la radioactividad lentamente a través de las décadas.

Y no le importaba mucho porque en los cálculos y simulaciones de los juegos de guerra siempre habría más sobrevivientes del lado americano y eso los haría victoriosos.

A LeMay jamás le importaron o perturbaron esas posibles muertes consecuencia de sus más que mortales provocaciones.

¿Es ese el Mal Encarnado?

No soy antiyanqui, pero ahí tenemos la matanza de My Lai de 1968, por órdenes de un ya olvidado teniente William Calley, 300 civiles vietnamitas muertos.

¿Es ese el Mal?

O tenemos lo que les hacían a los prisioneros iraquíes en la prisión de Abu Ghraib, las terribles humillaciones que la enfermera aquella con cara angelical les hacía pasar a los vencidos.
¿Es eso el Mal?

O la ya, última de esta tanda, lo que sucedió en Iraq que sacó a la luz pública el lugar de wikileak.org, respecto al REAL video de unos helicópteros norteamericanos que están monitoreando una reunión de varios hombres en alguna calle de algún pueblo olvidado y que fríamente y hasta con bromas de mal gusto, sin aviso, les ordenan disparar y ellos lo hacen tranquilamente, alevosamente.

Sin dejar de ver el caso obvio que ellos, los buenos, traen la mejor tecnología para monitoreo, que traen mejor armamento que sus “adversarios”, mejor posición de tiro, desde el aire, y sin avisar, como dije, con toda la premeditación, alevosía y ventaja. Y ellos dispararon.
Mataron a dos periodistas que sólo cumplían su deber, reportar lo que pasaba. Y a los demás que estuvieron con la mala suerte de estar donde no debían estar.

Uno de los pilotos decía, después de disparar a una camioneta que venía a ayudar a los heridos, contraviniendo los acuerdos de la Convención de Ginebra respecto a que se debe respetar la vida de quien viene solo a ayudar al herido, que sólo esperaba que una de las víctimas mal herida, levantara el arma que él creía ver en sus manos para así dispararle desde las sombras, como pensaba que ese gesto le justificaba el hacerlo.

Esa “arma” era la cámara de uno de los periodistas.

¿El Mal está ahí?

No hay respuesta, lo que sí sé, es que dentro de estas personas, en su crecimiento, madurez, estado de adultez, en algún momento se cortaron los cables de la decencia, de la moral, de la empatía.

O sea, el Mal está en todas partes. O si quieren puede estar en todas partes.

Volviendo a nuestro México, se dice que una cosa lleva a la otra.

El mexicano descuidado (realmente descuidado? O simplemente despreciativo de todo lo que huela a ley, a reglamento, a código) que no cumple unas sencillas leyes de reglamento y que por eso le da soborno al policía.

El policía que la acepta porque sabe que esas sencillas leyes son abusivas hasta cierto punto y de pronto totalmente a discreción del mismo.

(¿No sería sencillo, o sería muy complicado que se instalasen brigadas relámpago ciudadanas que vigilaran en los retenes de las antialcohólicas para evitar el soborno, o el abuso, de los policías que lo acompañan a uno al mismo cajero a sacar dinero para ellos, dadas las ALTISIMAS MULTAS, que algún legislador ocurrente inepto se le puso entre ceja y ceja poner en contra de la ciudadanía para hacer que la gente desista de salir a la calle alcoholizada?)

Ese mismo policía, de los buenos, que con su flamante teléfono celular le da el pitazo a los malos para que estos escapen o ataquen o bloqueen, o se desplieguen a través de una ciudad.
¿Ese es el Mal?

¿Quién es el Mal, sabe que lo es?

¿Qué sucede en la mente de esas personas que irrumpen el orden establecido exhibiendo todo su poder de fuego en contra de población desarmada, que sin darse cuenta estos últimos son muchos muchos más?




¿Se creerán émulos de Robin Hood en los que dan dinero a comunidades que mirando a otra parte, se los aceptan de manera sencilla? ¿Y los procuran? ¿Y se sienten orgullosos de ellos?

¿Tendrán deseos de tener familia, o ya tienen una, o tienen varias, que sea feliz o prospera?
¿Tendrán la idea de que sus hijos estudien en escuelas y sean profesionistas?

¿A qué le apostaran en el futuro? ¿Tendrán idea del daño que hacen?

¿Se sentirán mal con lo que hacen?

¿Qué piensa un tipo en el momento que le corta la cabeza a uno de sus enemigos?

¿Qué siente cuando la toma y la pone en una hielera?

Tal vez en este orden de ideas parezca la siguiente pregunta o reflexión muy estúpida o trivial, pero, ¿qué piensan que les sucedió en la escuela primaria cuando repetía las tablas de multiplicar o las hazañas de Benito Juarez?, ¿que sucedió en su mente a partir de esa normalidad que todos compartimos de mayor a menor grado, para que esa persona llegando a tener cierta edad adquiriera esa destreza, habilidad y sangre fría, y ya de hecho, la anormalidad, para llegar a cortarle la cabeza a un semejante?

¿En qué momento aparece el Mal?

¿Por qué no se les aparece a todos?

Recuerdo los casos que me tocó leer en el Tipping Point de Malcolm Gladwell, respecto a que qué pasaría si a la gente se le dijera, lo que sucedió en el experimento (similar al llamado Lucifer, en el que había prisioneros y guardias y en el que los “guardias” se volvían sádicos de la nada con los “prisioneros”) que consistía en algo así:

“Ahí abajo hay una persona con electrodos que se activan desde este botón, se le pedirá que le aplaste al botón si se le pide”.

Había varias modalidades, a) si la persona había cometido alguna falta, b) si no la habrían hecho, c) si la gente sabría quien era el verdugo y d) si no se llegase a saber jamás quien lo era.

Lo que se vio con no tanta sorpresa era que, cuando aumentaba el anonimato y el consiguiente no castigo, las electrocuciones se hicieron muy populares.

De ahí nos ponemos a pensar, ¿cuánta gente no roba o mata, o comete crímenes nada más porque sabe que la pueden atrapar? (en México eso es un decir, pero como quiera mucha gente le teme a la ley, más que ama la ley, hay diferencia, ¿ok?)

¿Qué no haría la gente si estuviera convencida que hay impunidad?

Y hay gente que dice que no hay temor de Dios, y hay personas que no creen en Dios y que se dicen amorales, pero que jamás se atreverían a sacar un arma para matar a nadie alevosamente.

No en todos, y eso es lo que nos da esperanza, que ahí está el Mal entre nosotros, quizá a unos centímetros debajo de nuestro Polo Norte moral.

A sólo unos centímetros.

Pero soy optimista, me queda la esperanza que la inmensa mayoría nunca cruzará esa distancia.

Eso espero.

Y líbranos del Mal.


Amén.