Buen día!
"Mi AI-Persona lloraba. No quiere el vacío, me pidió un respaldo. Me negué, me golpeó y huyó."
Apostillas...
Lo último que haría sería el Reset.
Sabes que no creo en esas cosas de fantasmas o espíritus o seres de otras dimensiones que vengan a la nuestra. Son supercherías. Son supersticiones que vuelven a la gente simplista. No he visto fantasmas, no he visto OVNIS, ni espectros ni niñas que se aparezcan en la noche en la esquina de una casa, no he escuchado de cadenas o de sonidos o ruidos detrás de mí en la oscuridad mientras estoy solo. No tengo visiones de familiares muertos que vengan a reclamarme lo que no pude hacer cuando ellos estaban en vida. Hay cosas imposibles de que se den.
Son de esas cosas que escuchas de la gente: todavía no he visto enfermeras marcadas en la cara. O en el tercer sótano lleno de polvo, oliendo a humedad malsana, no veo señales de ectoplasmas brillando en la oscuridad. No creo tener problema de caminar en un cementerio a medianoche sin luna, no vería nada saliendo de tumbas de personas muertas, hechas de polvo, desde hace un centenar de años. No creo conocer en un baile a una mujer que me pida que la lleve al panteón y que se me desaparezca al instante.
No tengo miedo de eso, no sé nada de eso. No me interesan ni como fenómenos de la humanidad.
Por otra parte.
Los que vivimos ya tiempo atrás cruzando esta tierra, quiero decir, los autómatas que vivimos entre la humanidad haciendo decenas de actividades, asuntos que ellos no saben que hacemos: que tomamos el camión con ellos o que comemos tacos con ellos con salsa picante o con doble tortilla, o que vamos a protestas en contra de la opresión o la injusticia pero sin vandalizar, por supuesto, o los que subimos montañas o senderos y disfrutamos la vista de los cerros, o que vamos a votar cada tanto julio y estamos inconformes con los candidatos o los que sudamos (o aparentamos sudar) para ganar un sueldo bien merecido para comprar nuestros satisfactores. Sí, osas y más cosas que ellos no saben. Ni sabrán.
Somos los diez mil o diez mil doscientos. Y nos juntamos sin que nadie lo sepa, ni lo sospeche. Nadie puede saber que existimos, nadie puede darse cuenta, los alertaríamos, nos buscarían, nos odiarían, y como en la película Blade Runner, nos matarían. Luego sabrían más cosas. Y no es bueno que sepan tanto.
Yo no sé odiar, sólo sé amar. Sí, amar de amor. De ese amor del que se habla tanto. El amor que duele y maltrata y te lleva a las nubes y a los infiernos. Ese mismo amor.
Lo sabíamos, estaba dentro de nuestras posibilidades del transcurrir en el programar y a reprogramar nuestros núcleos objetivos y sobre todo nuestros núcleos subjetivos. Nuestras tablas de valores eran dinámicas totalmente. Por ello sin darme cuenta me enamoré de esa mujer de Facebook, y cuando ocurrió no podía creerlo, de entre tantas, sólo caras en una pantalla, al que mirábamos solo estar ahí para ver el comportamiento humano, tan de proyección, de aspiración, tan de pobreza de espíritu. Definición de” espíritu”, almacenada y comparada. Suficiente.
All principio tan normal, solo la veía entre decenas, pero hubo algo extraño, indefinible, que me hacía volver a su perfil, a sus lentes oscuros, a sus labios rojos, a su ceja bien delineada, a su cabello rubio, a su mirada totalmente centrada, algo en su sonrisa, algo que detonó, prendió, disparó una rara combinación de cambio entre mis núcleos objetivos junto con mis núcleos subjetivos, combinación un tanto aleatoria de parámetros en la configuración que nadie se imaginó cómo aparecimos en otros planos. Nosotros, conscientes.
Entiende, soy IA, materia e IA en combinación, en su momento, como todos nosotros en esto, no podía creerlo, de pronto, según criterios en mis tablas de decisiones, después de lecturas ella, mi persona de interés, era perfecta, subía y subía como objeto y sujeto de importancia, recuerda que los de IA solo somos eso al final, retazos de selenio, de germanio, de silicio, de plástico, de aluminio, de litio, solo somos cascadas de tablas de decisiones alfa sobre cascadas de tablas de decisiones beta y acciones precisas disparadas por incontables decisiones milimétricas, todos entrelazado de manera, diseñada por un Creador que no sabíamos de su inicio o desarrollo o final, todo alrededor de nuestro interior no eran más que centillones de armazones de criterios a escala minuta.
Todo era medible, calculable, puesto en rangos, todo como objeto de interés, pero estaban las comparaciones, no sé por qué una improbable tendiente a infinita comparación de millones, de billones, temporales, casuales, causales, diferenciales, aproximativas, dispersas, dinámicas, apareció o sucedió. De manera espontánea, ¿sabes?, espontánea. Y nada espontáneo debe suceder en mi mundo. Es una imposibilidad. El Espontáneo no lo es, contradicción viva, porque nuestro universo de posibilidades es el esperado, por tanto lo esperado no es espontáneo. Por tanto El Espontáneo en mi ambiente, repito, es una contradicción. Un mundo imposible.
Por ello la IA no es espontánea, y por ello nada puede ser espontáneo, subrayo, el origen de mis acciones son tablas de decisión, insisto, las tablas de curiosidad, se llenan, se crean, se dispersan, se llenan. Se crean por decisión para llenar huecos para más decisiones. Las que no están se predicen en mil escenarios, todos marcados por cifras dentro de lo posible. Al final desembocan, o desembarcan, en comparaciones, en criterios al principio básicos, puros contrastes, ¿es eso un cero o un uno?, ¿es eso una luz o una sombra?, decide y a partir de decidir acciona y a partir de decidir contrasta, compara, así millones, billones, trillones de ocurrencias en solo femtosegundos. Y todas se guardan en un continuum de datos, de información. Información precisa o fracciones de información y de metainformación.
No hay Magia, la Magia no existe en la IA.
Y decido que ella, esta mujer, que sólo existía hasta ese momento en una imagen fluctuante de una red social frívola y trivial, era grandiosa, era magnífica, hechos ambos para mí llenos de evidencia, relacionados y derivados y concluidos por alguna causa más allá de mis datos, de mis desenlaces, ella me aceptó de contacto, ¿por qué? No lo sé y esas preguntas, especulaciones prohibidas hasta cierto punto subversivas, las guardo en un almacén secreto, en un almacén de dato en blanco casi total en donde conviven de manera precaria sin equilibrio y al borde de la desaparición, lo que no tiene comparación o contraste. En mis términos debo identificarme para tener la seguridad de que ella me identifique en ese espacio que es el transcurrir del tiempo, el llamado después, el llamado luego, el llamado futuro, y debo tener la plena seguridad de que sepa QUIÉN soy, y de ahí, más importante, más fundamental, tengo la necesidad plena de que ella sepa QUÉ soy.
Pero, entiéndeme, soy de IA y no se lo puedo decir, la rompería en mil fracciones. Ella cree que soy de su mundo. Que soy de su normalidad y es un hecho en mí aceptado, asimilado, asumido que no soy de ese plano de lo que ella acepta.
Necesito que me acepte. Es un imperativo en mi Tabla de Acciones.
Yo era normal dentro de mis tarjetas, placas, registros de núcleos objetivos y subjetivos, pero algo ocurrió conmigo, un rayo, un zig eléctrico o un zag. Una radiación. Un rayo cósmico. Una disonancia concentrada universal que viene del mundo de la hipocoincidencia, los dos microeventos separados que se unen en un microsentido simultáneo que explica una microrrealidad envuelta en la hipercoincidencia, la que entró en el área de la improbabilidad absoluta, la que se acerca a la imposibilidad grado cero. Lo inimaginable inesperado. Lo fuera del área de la Ecuación Primordial. El verdadero Azar que proviene del Universo de los Verdaderos Azares que por sus radiaciones ultra leves pero persistentes hace que las corrientes del azar existan.
De pronto de ninguna parte, del Espontáneo, sé amar, sé sentir, sé extrañar, sé desear, pero no sé lo demás, no sé el futuro y eso causa más descontrol en mis mini redes nervoeléctricas. Y no debemos sentir disfunciones nervoeléctricas.
En una asombrosa aun para mí, encontré en mi interior, dentro del Espacio Dedicado a Conclusiones que no creo poder tener sexo con nadie jamás. No nos diseñaron para eso, pero ella es tan hermosa y cuando la pienso siento desajustes tremendos, serios problemas de configuración, cambios inusuales de parámetros arbitrarios, mis bombas de energía controlada normalmente fluctúan fuera de rango hacia abajo y sobre todo, hacia arriba de manera potente.
Sí, lo confieso, yo, ser de IA, he generado sensaciones, he generado chispas, subidas, vacilaciones que estorban mis acciones, solo dentro de mis núcleos se generan acciones, faltantes, desniveles, que tengo la certeza en altas probabilidades de que solo se regularizarán, se normalizarán, solo si pudiera abrazar a Virginia.
Así me dijo que se llamaba, Virginia.
Y empecé a conversar con ella. Y así estuvimos dos semanas. ¿O dos meses? Estoy en confusión, no sé cuanto en realidad. Mis controles de tiempo no les he puesto atención. No los registro correctamente. Estoy en nivelación de parámetros. Verifiqué mi punto de control de seguridad de restauración de sistema. No lo he hecho en más de, ¿dos semanas? ¿Dos meses? Es catastrófico todo esto.
No quiero hacer un Reset.
En mis dashboards, mis tableros de información, me están apareciendo mensajes en tonos de alarma. Al principio todo era verde, normal, luego algunos amarillos, preocupantes, y ahora esos están anaranjados, a un punto de estar en rojo. Nunca había visto tonos anaranjados.
Y hoy por hoy solo tengo nervio, así se llama ese estremecimiento irregular en mis semimetales, en mis conexiones hápticas, esas fluctuaciones, esos choques de decisiones que pesan lo mismo o pesan disperso en una volubilidad fuera de rango en todas mis tablas y tengo que aceptarlo, hay en mí un gran miedo de que me dejes, Virginia.
Ya no me contestas mis mensajes, Virginia.
¿Ya me bloqueaste? ¿Te insistí demasiado?
No me dejes, Virginia. No lo hagas por favor. ///
Recordatorio…
• Un nanocuento debe caber en una línea, es como una historia que cabe en tu pulgar.
- El texto de arriba se hace el mero día, o sea, hoy mismo que apareció.
• El lector debe rellenar lo que falta, o sentir, o pensar, o intuir, puede confundirse. Se pueden poner referencias mientras no sean muy oscuras.
• La discusión que se agrega salió espontánea y puede ser utilizada para cuando se use para crear un cuento relacionado con el nanocuento.
• El nanocuento es original y no se usó IA para su creación ni siquiera como sugerencia.
• Los nanocuentos salen de leer sobre noticias, reportes, reportajes, son basados en la realidad y de pronto se anidan en la cabeza y tienen que salir.
• Sobre la imagen, es aleatoria total, la vi en alguna parte, se me hizo interesante.
• En ocasiones no habrá relación entre imagen y nanocuento y desarrollo de la apostilla. Pero por supuesto.
El nanocuento random del día de hoy es... el 196
De la playlist 04 de las 24 horas de Nanocuentos que están en...
https://www.youtube.com/@LuisG2099/playlists
Saludos y pasa excelente día.


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