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lunes, septiembre 14, 2020

Visitar una película por el camino lateral...

 Anoche, 12 de septiembre pasé la película en mi Facebook Live de Some Like a Hot, con Marilyn, Tony y Lemmon. 




La he visto muchas veces, la compré hace muchos años, y sí,la he disfrutado cada tanto, por eso se me hizo buena idea pasarla con mis amigos de mi FB live.

Siento que mucho de este cine se ha ido quedando en las orillas fuera de las grandes carreteras o las autopistas transitadas por las personas.

¿Que´quiero decir con lo del "conjunto de carreteras" en esto de películas?

La gente va de a A a F en temas de cultura, de todo tipo de cultura,  en este caso la cultura general del cine. 

La gente de cierta edad con los años hemos visto muchas películas. Normalmente las vimos cuando fueron las "actuales" en su momento y así se van quedando en la memoria, esas "presentes" notables por ser eventos o reconocidas o populares se van quedando en el conocimiento de la colectividad, las recomendadas, las famosas.

Pero poco  poco con los años, la gente no tiene tiempo, no tiene interés, no tiene conocimiento, de todas las películas que salieron la mayoría se van quedando atrás, en nichos, en secciones de culto, etc.

La gente ya no va por los caminos que llevan a los pueblitos B,C, D, y E. Se van directo al punto F.

No pasan por el camino lateral.

No sé cuantas películas se hagan por año, cada año.

Han de ser un buen. No las podemos ver todas, es como las series o miniseries, son como cuatrocientas por año, no se pueden ver todas.

Y hay unas, las obvias, mejores o populares, ya dije, que se van quedando en la memoria o las de eventos mas que películas y que pasando el tiempo las estamos viendo por los canales comunes de las nuevas alternativas de programación y que todo mundo conoce. 

Esas son las que están en el punto F. 

Por eso digo que la gente va directo de A a la F.

Pero hay tantos canales, tanta pulverización de opciones, que muchas películas se quedarán en el camino. Y nunca se verán, y si esto es hoy, imagínate como esto cuenta para las películas hechas en los 70s para atrás. 

Excepto las clásicas. Bueno, aún las clásicas.

Por eso me da gusto poner estas películas estrellas de vez en cuando en FB Live, como que merecen airearse. No es exactamente la experiencia que todo mundo podría querer, pero es la única que puedo ofrecer en mis circunstancias...

O será que en realidad tengo poca imaginación...

Muchas opciones, de películas que están allá o acá. Y que con el tiempo ya nadie las verá mas que los estudiosos.

Ojalá hubiera un lugar en donde todas las películas se pudieran ver cuando se quisiera, si problemas, todas las que valieran la pena, ¿cuales serían estas?, ese es el dilema... pero en eso estamos...

Una película a la vez...

Por los caminos laterales...

sábado, octubre 03, 2009

Historias Alternativas de una Batalla Ya Olvidada…

El detalle es este, hay algo llamado Historia Alternativa, es una parte de la ciencia ficción que se encarga de analizar las posibilidades de la historia en las que los eventos por decir batallas, guerras, tratados, y demás incidentes del pasado fueron de otra manera, cambiando el resultado del evento en otra dirección con otras consecuencias no tan previsibles que si se encadenan con otros eventos forman un panorama muy distinto al que conocemos.

Algunos dicen que no es ciencia ficción y que sólo son divertimentos poco serios de historiadores también poco serios o de plano de aficionados. De hecho ya hablé yo del tema en un blog que escribí hará tres años que tiene que ver con una historia alternativa relacionada con los aztecas y Cortés en el sentido de que no fuimos conquistados sino solicitados como aliados y de retache, directos a conquistar España y Europa, pero con nosotros los aztecas, tan sanguinarios que éramos. Y para equilibrar esta historia, pues, Inglaterra es la única que aguantaba el Juggernaut azteca. (Juggernaut es una imagen del dios hindú Krishna, y es “una fuerza irrefrenable que en su avance aplasta o destruye todo lo que se interponga en su camino” y en este caso azteca la palabra correcta sería Juggernautl, ¿no?).

Así las cosas, no tiene mucho caso explicar más del tema, pero sí contar que me encontré con un ensayo interesante en la revista Time de Lunes 2 de Noviembre de 1981, titulado Yorktown: Si los Británicos Hubieran Ganado, escrito por Gerald Clarke.

Resulta que los británicos en esa fecha pero de 1781 perdieron esa última batalla de la Revolución Americana y con ello reconocieron que finalmente perdieron las trece colonias, cosa que es trascendente porque dio paso al nacimiento de los Estados Unidos, no poca cosa. Y como decía el artículo conmemoraba el 200 aniversario de la batalla final (parece de película) de la guerra de la Revolución, o sea, otro bicentenario más, ya vemos como son esas cosas…

Tomado de Wiki para mostrar el contexto general:

“En 1781, 8.000 soldados británicos al mando del general Charles Cornwallis fueron rodeados en Virginia, el último reducto, por una flota francesa y un ejército combinado franco-estadounidense al mando de George Washington de 16.000 hombres. Tiene lugar así la batalla de Yorktown. Cornwallis se rindió, y poco después el gobierno británico propuso la paz. Murieron 156 británicos, 52 franceses y 20 independentistas, siendo los últimos en caer en la Guerra de la Independencia.

(¿No fueron muy poquitos? Que mala puntería de todos.)

“En los restantes frentes entre 1779 y 1781, España sitió Gibraltar, una vez más infructuosamente, y se iniciaron una serie de campañas en América contra distintos puntos estratégicos del golfo de México en manos británicas, en la mayor parte de los casos coronadas por el éxito (Pensacola). Por otro lado, una exitosa expedición a Menorca permitió la recuperación de la isla en febrero de 1782. El Tratado de París o Tratado de Versalles se firmó el 3 de septiembre de 1783 entre Gran Bretaña y Estados Unidos y puso término a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. El cansancio de los participantes y la evidencia de que la distribución de fuerzas, con el predominio inglés en el mar, hacía imposible un desenlace militar, condujo al cese de las hostilidades.”

Gibraltar siempre será británico, lo siento, pero así es, así será. Siempre.

Y el contexto particular de la batalla es (también tomado de Wiki):

“La Batalla tuvo lugar en Yorktown, colonia de Virginia, asediada desde hacía varias semanas. Por un lado, tenemos a 8.000 británicos al mando de lord Charles Cornwallis, y por otro, a 9.000 insurgentes americanos, voluntarios de La Fayette, al mando del coronel Armand Tuffin, marqués de la Rouerie, y George Washington, así como 5.000 hombres del cuerpo expedicionario francés del conde Jean Marie Donatien de Vimeur de Rochambeau (11.000 franceses en total).

La flota francesa sostiene el bloqueo del puerto de Yorktown, impidiendo cualquier operación de reavituallamiento británica por mar, mientras que tropas terrestres francoamericanas rodeaban la ciudad.

El ejército francoamericano asedia la ciudad tras haber tomado las fortificaciones y bastiones que debían defenderla. El general británico que mandaba las tropas sitiadas en Yorktown, lord Cornwallis, se rinde, pretendiendo encontrarse enfermo, y envía a uno de sus subordinados a remitir su espada a los vencedores.”

…Pero este artículo del Time lo pone todo al revés, que los británicos la ganaban. Y el ensayo al que me refiero lo trata como si se conmemoraba una oscura batalla de las tantas que el gran Imperio tenía y que rutinariamente ganaba alrededor de todas las épocas y todos los lugares de este nuestro mundo pequeño en el que vivimos.

El ensayo destaca varios de los hechos que están en la memoria y se conmemoran, si pongo el caso México, bueno, tendríamos que pensar que hubiera pasado si el Iturbide jamás se hubiera puesto de acuerdo con Guerrero para consumar la Independencia de México, que caramba, un día como hoy, 27 de Septiembre, pero del año 1821. Y no sólo quedarnos en eso, sino el que hubiera pasado, después. Si por cansancio los españoles, los realistas, los mexicanos y los insurgentes hubieran dicho, ya, ya, ya, lo que sigue. Son detalles que sólo pueden resolver los que están muy apegados al conocimiento de la historia y saben las variables en las que nos movemos. O más bien, en las que pudimos movernos.

De eso se trata en parte esto de la historia alternativa y tiene su lado, cuando estás haciéndole al prospectivo, o al analista situacional, o al futurista, no es que te pongas a adivinar y a colocar escenarios sin ton ni son (escenario: terrible palabra que no es correcta per se, pero que ayuda a nuestros propósitos en los que uno empieza a analizar las condiciones en las cuales puedes moverle al control del uno a diez, en cuanto peor-mejor, de entre lo imposible, posible, probable, razonable y a combinarla con otras palanquitas y así obtener decenas de esos escenarios en los que se desechan varios y nos quedamos por decir con tres o cuatro o cinco, no más), y de ahí a prepararnos para poder tener los posibles rutas de acción con los cuales podemos anticipar de donde vendrá el golpe.

Analizar estas historias alternativas nos dan esa visión de poder estudiar qué factores influyeron y qué de ellos podrían repetirse. El ser humano siempre hace lo mismo utilizando las herramientas en su contexto histórico.

Así las cosas:

En México no toda la gente está consciente de las fechas, de la historia, sólo de las fechas obvias, las que marca el calendario, las demás, si no son asuetos, poco importan, es parte de la idiosincrasia del país. Cosas de la memoria selectiva en la que el Gobierno como entidad que es la que marca lo que debe enseñarse, conmemorarse y lo que no, tiene mucho que ver.

Pero volviendo al ensayo. Este es contado desde el punto de vista de un inglés, por supuesto. Menciona que la más importante batalla de la historia de su nación es La Batalla de Yorktown en Octubre de 1781.

“La batalla en cuestión fue peleado por un lado por los británicos comandados por Charles Earl Cornwallis que derrotó a fuerzas mucho más grandes de los franceses y de los americanos rebeldes en los que se tomó prisionero a su comandante, George Washington.

“Con la captura de Washington llevado a Londres y colgado como traidor, la rebelión colapsó y nadie tuvo la estatura o el estómago para empezarla de nuevo…

Aquí hay un detalle, en México, con la captura y posterior ejecución de Hidalgo y Allende y demás, uno hubiera pensado que la Independencia ahí quedara, que la paz hubiera llegado a la colonia, pero increíblemente, ahí estuvo Morelos en el sur, que, como poéticamente se ha dicho, mantuvo la llama de la independencia contra todo pronóstico, durante varios años más. Y cuando faltó Morelos siguió Mina, y después Guerrero. Y después…

“Ese viejo bribón, Benjamín Franklin, quien persuadió al rey Luis XVI para poner a su tesoro en bancarrota en la causa rebelde, se quedó en Paris, para perseguir jovencitas y volar cometas durante tormentas eléctricas.

“Thomas Jefferson, el más grande de los propagandistas de la época también se refugió en Europa, con su amante negra y continuó sus fechorías por otros 43 años.

Sé que pudiera ser difícil un poco entender el contexto de este ensayo, pero créanme, Jefferson es un super héroe. Un personaje histórico que ya hubiéramos querido muchos en este planeta. Y sí, se cuenta que tuvo su amante negra y que la familia blanca de Jefferson, ya lleva varios años reuniéndose con la familia negra de él, todos unidos por su tatara-tatara-abuelo. Y eso no lo disminuye como gran héroe.

“Una vez que los líderes de la rebelión fueron ejecutados o dispersos, el gobierno británico admitió sus errores previos –tácitamente, por supuesto- y buscó reparar los viejos errores. El rey Jorge III, que se había quejado de que se volvería loco si sus colonias americanas se perdieran...

(En la vida real, la película de George III, The Madness of the King George, Las Locuras del Rey Jorge, así fue tal cual, sus locuras están muy claramente descritas. No es poca cosa perder unas trece colonias así como así. No ocurre todos los días. Démonos cuenta, eran las mejores colonias de América entera, las que prometían los mejores recursos, sin tantos indios que mat… asimilar. ¿Canadá? Mmm, Canadá era, es eso, Canadá.)

…reganó sus espíritus y ánimos, y probó ser un monarca bondadoso. No más de un tercio de los colonos habían apoyado la insurrección y en cualquier situación, seis años de riego de sangre y de privaciones fueron rápidamente olvidados en la era de buen sentimiento que siguió a la guerra.

Eso es lo bueno en este caso. Alguien que no guarde rencor. Por algo este rey se volvió loco. Tampoco eso sucede muy seguido.

“Las colonias fueron colocadas bajo un gobierno unificado por primera vez, y una nueva capital fue establecida en el río este de Manhattan, en los campos fértiles de Brooklyn. Algunos la querían poner la nueva capital muy al sur, en los bancos del Potomac, pero cabezas más sabias decidieron que nunca prosperaría en esos lugares calientes y llenos de niebla. Seguramente asentado en Brooklyn, el nuevo gobierno lentamente evolucionaría en una democracia parlamentaria tal y como la conocemos el día de hoy, con la independencia plena llegando sólo hasta el año de 1843.

“Antes de que eso ocurriera, sin embargo, los británicos realizaron en 1833 algo magnificente: ellos abolieron la esclavitud, aquí, como en todas partes de su imperio.

“Gente de cabeza caliente en el sur, los cuales dependían de esa terrible institución, amenazó con una segunda insurrección, pero el peso combinado de las provincias del norte y el ejército británico y su flota fueron suficientes para congelar esa indignación sobrecalentada.

Aquí comienza lo interesante:

“No todo lo que hicieron los victoriosos británicos fue tan sabio, y si ellos no hubieran sido tan miopes en algunas maneras, América sería un país más grande de lo que es. No queriendo ofender a los indios, o interferir con su lucrativo comercio de pieles, Londres continuó prohibiendo asentamientos al occidente de los Montes Apalaches. El Acta de la Barrera de los Apalaches fue tan frecuentemente ignorada, pero sin embargo desaceleró el desarrollo del Lejano Oeste, la vasta área entre los Apalaches y el río Mississippi. Solo hasta en este siglo tenemos Illinois, Michigan y Wisconsin, por ejemplo, que tuvieron poblaciones lo suficientemente grandes para calificar para provincias; hasta 1908 tuvieron gobernadores de territorios nombrados por la oficina del Primer Ministro en la Avenida Flatbush, que, como todos saben, es la principal avenida de Brooklyn, enfrente de la isla de Manhattan, capital de América Británica.

Se dice que los británicos son tan decentes, (okey, en el contexto general no cínico de lo que es decencia, estoy leyendo ahora mismo un libro llamado Secretos: una Memoria de Vietnam y de los Documentos del Pentágono, escrito por Daniel Ellsberg, que habla de lo "decente” que puede ser un gobierno con sus gobernados, en este caso el gobierno norteamericano con su pueblo en los años de la década de los sesentas (y cincuentas y setentas), pero hablaremos de ello en su momento), entonces, los británicos son (o eran, que sé yo) tan decentes, lo que se dice decentes, relativamente claro, que si en la India, los gobernantes hubieran sido franceses, españoles o mexicanos, el llamado Problema Gandhi solo hubiera durado dos días en la primera vez que lo metieron a la cárcel, y no se hubiera sabido ya nada más del señor, y por consiguiente hubiera sido inimaginable que la Joya de la Corona o sea la India, jamás sería entregada a él y a su gente en 1947. Y de hecho poco después fue alguien de su gente quien lo mató.

“Otra desafortunada consecuencia de la Acta de la Barrera fue animar a los franceses en tratar de empujar su frontera al este del Mississippi. El emperador Napoleón había sido tentado para vender todas las posesiones del Nuevo Mundo, por menos de 3 millones de libras, pero Jefferson, ese consumado revoltoso, lo convenció de guardar sus 828,000 millas cuadradas para poblarlos ellos con los labriegos sin tierra de Francia y del sur de Europa. Si no hubiera sido por Jefferson, América, nuestra América Británica, podría haberse extendido del Atlántico a las Rocallosas. Hubiera sido tan grande como México, la cual heredó de España no sólo el sudoeste sino casi todo el oeste de la divisoria continental.

¿Qué es la divisoria continental? Tiene que ver con la línea imaginaria que marca las sierras principales del continente americano y con el sistema natural de irrigación de los ríos, si quieren saber más del tema, consúltenlo en Wikipedia, pero el detalle es que en México we don´t give a damn about it, así que sólo queda como asunto a detallar que al anglosajón sí le es importante y ponen placas conmemorativas y todo, quizá sea como nosotros pensamos acerca del Trópico de Cáncer, que en las carreteras sí le ponemos una placa distintiva, al menos me tocó ver una de ellas en la carretera que va de Ciudad Victoria a Mante, quizá sugerida por algún apasionado anónimo a la geografía, supongo, mmm, habría que averiguarlo…

Y la justificación de ésta adaptación de ensayo es por ese reconocimiento de México como todavía poseedor de esa masa impresionante de territorio de eso que todos reconocemos como letanía escolar: Texas, Nuevo México, Arizona, California, Nevada, Colorado, parte de Utah y parte de Oregon. En resumen, un territori-al-al-al-al-al, gigantesco de recursos de extensiones de praderas, desiertos, cañones, costas, montañas, valles, Disneylandia, San Francisco, Silicon Valley, Hollywood, Los Álamos, El Álamo, Houston, Dallas y McAllen.

Aquí es donde entra el opio de imaginarnos la conjugación de los verbos correspondientes, el que sería, lo que pudo ser, lo que hubiera sido, lo que no se dio, etcétera. Sí, es un opio. Te ciega de momento. Nubla el pensamiento. Quieres que ese mejor escenario posible sea el que te esté sucediendo, y tratas de asir en el vacío que ese haya sido; peor, que ese esté siendo.

Pero la idea de mostrarlo así aquí es natural para el que juega con estas cosas e irremediablemente te va llevando a pensar en cómo se originan, en meditar como un pequeño incidente conduce a un final de batalla diferente, a un final de guerra distinto. En cómo están flotando a nuestro alrededor millares de puntos pequeños de decisión, de inflexión, que pueden cambiar destinos de personas o países.

No estoy seguro si la batalla de Yorktown haya sido tan importante en ese sentido, si los colonos americanos ya la tenían ganada de antemano, si la guerra de las colonias americanas ya era un caso perdido para Inglaterra, si ya estaba el todo o nada, si la derrota fue la gota que derramó el vaso. Si ya todos estaban cansados. Si el concepto estratégico de trece colonias perdidas ya estaba en la mente de los ingleses (hubo un intento de reconquista de parte de ellos en 1812 que fracasó y que se arregló todo en un tratado en Europa que regresó las fronteras y capturas y conquistas a como estaban antes y que selló la alianza y amistad entre Estados Unidos e Inglaterra desde entonces por los tiempos por venir incluso hasta ahora, Siglo XXI) Pero de que fue un punto de inflexión a partir del cual sucedieron cosas, lo fue.

“Sólo el conde de Liverpool, que era por entonces el Primer Ministro Británico, puede ser responsabilizado por el fracaso de comprar Florida y las tierras a lo largo de la Costa del Golfo, a las cuales los españoles, tan dificultosos como siempre, pusieron el precio de un millón de libras en 1819. Si Lord Liverpool no hubiera sido tan tonto y ceremonioso esa península favorecida por el sol sería ahora una provincia americana temerosa de Dios y respetuosa de las leyes, en vez de ser una mediocre dictadura que sólo exporta drogas, enfermedades y depravación.

De entre todos los escenarios posibles de una Florida independiente, ¿no se les pudo ocurrir algo más sano? ¿Sólo ellos los entonces White Anglosaxons Protestants pueden traer paz, tranquilidad y seguridad a un país? ¿No estarán ellos, ellos como analistas WASP por excelencia o yo mismo, como lector habitante de país extercermundista-pero-globalizado-to-be, cerrados a otras posibilidades? ¿No se les ocurrió que el país independiente de Florida pudo traer las mismas virtudes republicanas (en el sentido de república) con mínima corrupción y mínima tolerancia a la falta de respeto por las leyes…? Se vale cuestionar…

“Bien, de acuerdo, de vuelta al Mississippi, donde los franceses y los británicos emplazaron una guerra constante a lo largo de las orillas del río. De hecho en la batalla final de la Guerra del Mississippi tomó lugar tan tarde como en el año de 1865. Sólo entonces en la batalla de Prairie du Chien, ciudad al sureste de Wisconsin, donde los ejércitos combinados americanos y británicos bajo el mando del General Sir Ulises S. Grant, persuadieron a los franceses y a sus aliados indios que se quedaran de su lado del río.

Hábilmente, el escritor Gerald Clarke, evoca los estruendos de combate que hubo casualmente en las épocas de la Guerra Civil Americana de 1861 a 1865. Y curiosamente le da a los indios una gran zona en donde se quedaron a salvo. Ya lo dije, los ingleses son todos unos caballeros.

“Después de eso, Paris pareció perder interés en su tercio del continente de Norte América, y con la bendición francesa, la nueva nación independiente de Louisiana alzó su bandera en Julio 14, día de la Bastilla, de 1870. Aquellos días de disputa han sido olvidados y ahora América y Louisiana son vecinos amigables. Nuestra población es de 75 millones de habitantes, de acuerdo al censo de 1980, sólo 7 millones menos de los que habitan Louisiana y su protectorado indio, Amerinda. Nuestro producto Nacional Bruto es sin embargo, considerablemente mayor, 439 mil millones de libras, comparado contra su combinado de 369 mil millones de libras.

Para esto la Lousiana sí medía todo eso. Y sí, los franceses pecaron de tímidos, o quizá estaban demasiado metidos en lo suyo, con sus guerras napoleónicas incendiando por toda Europa, como para preocuparse de sus colonias americanas, a las que estas tampoco el clima les ayudaba mucho, Nueva Orleans estaba (está) cerca de pantanos, marismas y ciénagas, además de la misma desembocadura del Mississippi en el golfo de México. No un lugar muy atractivo para colonizar. Y ni hablar de huracanes, ¿verdad?

“Ambos hemos sido leales a los países que nos nutrieron y nos protegieron de la rebelión y de otras locuras. Ciertamente América, como Nueva Zelandia, es frecuentemente acusada de ser más británica de lo que es Gran Bretaña, mientras Louisiana, como Quebec, tenazmente desea regresar a una anterior y en muchas maneras Francia más agradable. Ningún ingles podría mostrar más emoción sobre un juego de cricket que el americano promedio amante de los deportes, y el comienzo de la Serie Mundial de Cricket la semana pasada fue un ritual nacional para muchos americanos. Louisiana, a su vez, ha retenido ese descuido aparente, ese encanto algo curioso que asociamos con todas las cosas francesas: una buena comida, una buena conversación y un agradable menosprecio por las convencionales morales. También retuvo algunos desafortunados recuerdos de su herencia de frontera salvaje. A diferencia de América donde las pistolas fueron hechas ilegales, Louisiana permite a un niño de diez años, tener un revolver, nadie está seguro en sus calles.

“Ambos de nosotros hemos mostrado nuestra lealtad a Europa en maneras materiales tambien, y cuando Alemania amenazó a Bretaña y Francia con guerra en Agosto de 1914, tanto las capitales de Brooklyn y St. Louis en conjunto fueron corriendo a brindar apoyo a sus madres patrias respectivas. Esa muestra de fuerza fue suficiente para persuadir al Kaiser Guillermo II para que se retirara, y Europa, como ustedes saben, ha seguido en paz desde entonces.

Una vez más, aquí empieza lo interesante:

“Lo mismo no puede ser dicho de Asia, por supuesto, donde el conflicto intermitente entre dos grandes imperios autocráticos, Japón y Rusia, ponen en peligro al mundo entero. Después de que rompió su aislamiento autoimpuesto en el siglo XIX, Japón probó ser casi invencible. Sin ningún país en el área lo suficientemente fuerte para hacerle frente en su camino, Tokio ganó su presente dominio sobre el Pacífico, invadiendo las islas hawaianas en 1910 y forzando a un México débil a ceder las Islas Catalina enfrente de la costa del sur de California, en 1913.

Primero la pregunta, ¿porqué un México débil? ¿Porque estábamos en una revolución? ¿Madero hubiera actuado débil aún frente a una amenaza exterior del tamaño de un Japón avasallante? ¿Cómo hubieran actuado nuestros revolucionarios caudillos, frente a una amenaza exterior? ¿Los hubiera unificado contra el masiosare el extraño enemigo?

Para esto las Islas Catalina, lo leí en algún lugar, en la historia real, no fueron como se dice, negociadas, como para ser trasladadas al dominio de los Estados Unidos a partir del 2 de Febrero de 1848, cuando fue suscrito el Tratado de Guadalupe-Hidalgo en la ciudad de México a resultas de la Guerra Mexico-Americana de 1846-1847. Esas islas Catalina fueron entonces invadidas sin permiso de nadie, a partir de esas fechas por nuestros grandes amigos, los norteamericanos.

Punto interesante siempre para recordar, y sólo para agregar un poquitín de drama a la historia alternativa, el día 10 de febrero de 1848, según unos, o el 24 de enero de 1848, según otros y por tanto todavía dentro de legítimo territorio mexicano, encontraron pepitas de oro no muy lejos de San Francisco unos obreros que construían un molino en Coloma. De ahí se corrió la voz y se desató la gran fiebre de oro que dio origen a los 49ers, a los que viajaban a California en aquél año de 1849 (el equipo de futbol americano llamado así llegaría cien años después).

Pero el asunto es qué hubiera pasado si hubieran sido mexicanos los que descubrieran el oro en territorio mexicano… uno se pregunta… si otra historia nos cantaría…

“Santa Catalina es ahora el Hong Kong japonés, un centro de actividad industrial cuyo aire contaminado lleno de smog ensucia los cielos de otra manera claros del Los Angeles tranquilo y siestero. Derrotada por Japón en la batalla del estrecho de Tsushima en 1905, Rusia fue forzada a rendir su América Rusa algunas veces conocida por Alaska. Ahora, bajo su agresivo nuevo Zar, Nicolas VII, parece determinada a reganar el territorio conquistado y a empujar al mundo en lo que podría bien ser la primera guerra mundial.

Así las cosas, México, el débil México, (¿siempre sería débil? ¿Eso es hablar de sucesos que son estimulados por un carácter nacional o colectivo o más bien son dependiente de otros sucesos, disparadores por decirles así, dignos de análisis de historia alternativa ellos mismos?), repito, el “débil” México tiene delante de sí al Hong Kong japonés. ¿Habría lugar para Tratados de Libre Comercio? ¿Habría situaciones de migraciones descomunales año tras año, hacia esa isla? ¿Hacia Alaska? ¿Hacia Amerinda, Louisiana? ¿La situación económica de México siempre estaría sujeta a vaivenes? ¿Estudiaríamos francés en nuestras aulas? ¿O Japonés?¿Habría un contexto de Guerra Fría mundial que haya podido mantener el interés extranjero al reconocer a un Partido en México por tantos años y que haya logrado mantener el poder monolítico y el control corporativo sobre su gente tantos años?

“¿Que tiene que ver todo esto con la batalla de Yorktown?, preguntarás, ¿Quién puede saberlo de seguro? Todo lo que puedo decirte por seguro es que si el general Washington hubiera ganado aquella ocasión a Cornwallis, los pasados 200 años hubieran sido muy diferentes.

Oh, sí.

“Lo cual me trae a la siguiente tarea para la siguiente semana. Escriban en cuatro cuartillas, o 1,200 palaras, una historia de unos Estados Unidos independientes. Usen su imaginación, y sean guiados por una sola regla. Nada es inevitable.

Así termina el ensayo de Gerald Clarke. Bastante interesante. Estimulante, divertido, inútil, complaciente, arrogante, precipitado, irreflexivo, genial.

Para esto, este anuncio del año pasado, molestó a mucha, mucha gente. Las historias alternativas puede que no sean agradables a muchas personas.

Aún después de 162 años de los hechos, la gente es sensible.

Ah, la memoria colectiva, me encanta.

lunes, octubre 01, 2007

DOS DE OCTUBRE NO SE OLVIDA – DOS DE OCTUBRE NO SE OLVIDA - Pronto, pronto, el Cuadragésimo Aniversario 1968-2008, ¡Espérelo!

Escribí una novela que tiene que ver con Tlatelolco, si han sido lectores de este blog ya estarán familiarizados con ella. Se llama Technotitlan: Año Cero y está publicada en uno de mis blogs que están aquí cerca. Al menos una de sus cuatro partes transcurre en aquél año, aquél otoño.

No sé si eso me da cierta autoridad sobre el tema. Pero pongamos que tantita. Así que...

Varios puntos de reflexión acerca de Tlatelolco - México 1968

Sobre los aniversarios en sí.

No que sea tanto el trigésimo noveno aniversario de la Noche del Dos de Octubre de 1968, sino que es la antesala para el cuadragésimo aniversario de la misma, lo cual, como muchos saben de manera un tanto sobrenatural, un tanto instintiva y un tanto trivial y frívola, despierta más atención que el trigésimo noveno aniversario o que el cuadragésimo primero aniversario por razones un tanto oscuras.

¿Cuál es la magia de celebrar los múltiplos de diez, los múltiplos de veinte, o los múltiplos de cincuenta años, digo, más que los múltiples de tres, o de siete, o los años en números primos?

Si meditamos en ese punto nunca terminaríamos. Lo único que podríamos decir es que en el décimo aniversario del 2 de octubre, en 1978 salió en la revista Proceso un artículo con el todavía vivo por entonces Licenciado Gustavo Díaz Ordaz y su recién encomienda para ir a España como flamante embajador, cargo al que renunció casi de inmediato aduciendo problemas de salud.

Lo que trae ese ejemplar de la revista en particular es un recuento de las entrevistas que dio el mencionado político y, que como nunca había dado la cara después de que había finalizado su período sexenal presidencial el 1 de diciembre de 1970, a los reporteros les era más interesante y jugoso lo que dijera respecto a los eventos de aquellos días del 1968.

No dijo mucho, pero si hubo algo de impacto fue la declaración final que a la letra fue así:

“No estoy de acuerdo con usted en que hay un país antes Tlatelolco y otro país después Tlatelolco, ese es un incidente remoto. Que va a España un mexicano limpio, que no tiene las manos manchadas de sangre…

“…Pero de lo que estoy más orgulloso de esos seis años (de mi gobierno), es del año de 1968, porque me permitió servir y salvar al país, les guste o no les guste, con algo más que horas de trabajo burocrático, poniéndolo todo, vida, integridad física, horas, peligros, la vida de mi familia, mi honor y el paso de mi nombre a la historia. Todo se puso en la balanza, salimos adelante, y si no hubiera sido por eso, usted no tendría la oportunidad, muchachito, de estar aquí preguntando…”.


Woow. Definitivo. Es interesante cada uno de sus puntos.
Sobre la declaración de Díaz Ordáz a los periodistas.
La gente percibe lo que quiere percibir, lo que desea percibir, lo que las limitaciones de sus sentidos le dan para percibir.

Él afirmaba es más, estaba profundamente convencido de que el país no había cambiado en 1968. Él firmemente creía que no tenía las manos manchadas de sangre. Él absolutamente pensaba que salvó al país. Él imaginaba que había arriesgado su integridad física.

Él aseguró que había puesto todo en la balanza, y estuvo convencido de que salimos adelante. (Echeverría, su un tanto creepy sucesor en la presidencia, tan convencido estaba de esa idea que hasta sacó el lema presidencial de campaña, que lo tragamos hasta en la sopa en aquellos años de 1970, “¡Arriba y Adelante!”).

Lo mejor es el final.

¿Realmente el señor Díaz Ordaz pensaba que si no hubiera sido por todo eso, el periodista en cuestión no tendría la oportunidad, el muchachito, de estar ahí preguntando?

Les digo, aquí la cosa se puso interesante.

Introducción sobre los what if’s históricos y contemporáneos.

Veamos hacia dónde se despiertan las dudas de los what if 's históricos.

Los what if´s, o qué hubiera pasado si… son sólo juegos del intelecto, materia prima de las historias alternativas, que a veces no llegan y ni llevan a nada.

Pero aún así que muchos los consideran un desperdicio, los usan mucho los historiadores para dar más claridad a los hechos tal y cual sucedieron para analizar sus potencialidades y posibilidades dando de ese modo un refuerzo a tal o cual teoría en muchos de los casos, y en los otros para dar un punto de vista, algo romántico en sí, de lo que nos perdimos de ver, de presenciar, de estudiar o de ser parte de todo ello, a través de los hilos del futuro único y real que nos toca vivir al cual ciertamente pertenecemos ya que lo estamos precisamente comentando y ustedes precisamente leyendo.

Ejemplos rápidos de what if's:

¿Qué hubiera pasado si Hernán Cortés se alía con los Aztecas, así como se alió en la realidad con los tlaxcaltecas, y ya con la temible Máquina de Guerra Azteca, de impresionante poderío (esto afirmado por historiadores de todas partes, su costumbre de extraer corazones los horroriza totalmente), hubiera deseado irse contra los mismos españoles en Cuba y más allá, contra la misma Madre Patria?

¿Qué hubiera pasado si los españoles ya en la Post Conquista hubieran llegado con sus familias a la Nueva España (no solos como llegaron investidos como aventureros) y les hubieran dado iguales derechos a los mestizos que ellos mismos tuvieran?

¿Qué hubiera pasado si España en lugar de gastarse todos los metales preciosos encontrados en la Nueva España en guerras europeas y en lujos los hubiera invertido de alguna manera, colonial y todo, y en parte, digo, todo sería mucho pedir, en estos mismos territorios?

¿Qué hubiera pasado si Hidalgo no se hubiera detenido en el Monte de las Cruces teniendo ante sí a la en ese instante la muy indefensa ciudad de México en aquél aciago año de 1810?

¿Que hubiera pasado si se hubiera encontrado oro en California veinte años antes del 12 de febrero de 1847, diez días después de que California ya no era nuestra según el tratado de Guadalupe-Hidalgo?

¿Qué hubiera pasado si alguien hubiera encontrado la fórmula para que los dirigentes de nuestro país se hubieran puesto de acuerdo, debería de haber maneras, y hubieran dejado de cometer tantas estupideces como cometieron, con pocas excepciones, muchísimas durante el siglo diecinueve?

Ya lo dejaré, me emocioné un poco, caramba.

Y así y así. Los análisis de esas respuestas todas quedan en lo teórico o en las pláticas de cafés o como temas de disertaciones para tesis propias del tema.

Volvamos a 1968 y sus propios what if’s.

Concentrémonos en el que hubiera pasado si no hubiera habido Matanza del Dos de Octubre.

Los what if’s del Dos de Octubre.

Así de sencillito.




¿Qué hubiera pasado si Luis Echeverría no hubiera estado esperando agazapado esperando su oportunidad?




¿Qué hubiera pasado si no hubiera habido soldados esa tarde que presagiaba lluvia?




¿Qué hubiera pasado si no hubiera estado en el edificio Chihuahua el Batallón Olimpia, el grupo paramilitar altamente entrenado para disipar manifestaciones?

¿Qué hubiera pasado si no hubiera habido sencillamente manifestación esa tarde?


¿Qué hubiera pasado si… todos se hubieran ido temprano a sus casas?

¿Qué hubiera pasado si no hubiera habido helicópteros… o bengalas?



¿Qué hubiera pasado si los soldados no hubieran avanzado a bayoneta calada?

¿Qué hubiera pasado si no hubiera llovido aumentando más la confusión?

¿Qué hubiera pasado si el 1ero de Septiembre de 1969 al no haber habido Matanza, se hubiera hablado sólo de disturbios que eventualmente se hubieran disipado como todos los demás lo hicieron después en todo el mundo?

Después de sus propios levantamientos estudiantiles se vio que no pasó nada en Brasil. Ni en Francia, después de todo, a lo mucho que al presidente De Gaulle lo hicieron renunciar pacíficamente el año siguiente, pero tomó el poder George Pompidou, de su misma escuela. Al tipo Gatopardo, todo cambia pero nada cambia realmente. Ni en Estados Unidos. Ni en Alemania. Ni en ninguna parte.

Los cambios se realizan de manera gradual. Nunca de manera sorpresiva o de golpe o sin causa o precedente.

Es decir, tanto disturbio juvenil que no llevó a gran cosa a final de cuentas.

Tomemos en cuenta también que el Movimiento estudiantil del 68 fue circunscrito exclusivamente al territorio de la Capital del país. Nada más. Una brigada de estudiantes médicos que fueron a un pueblito cercano a la capital y nada más.

Cuando se analiza la declaración de Díaz Ordáz y que involucra simbólicamente a todo el país, a los demás 29 estados y dos territorios en aquél entonces, uno dice, ¿realmente se podría perder un país, todo un país desde dentro?

Como que para que haya explosión pareja debe de haber suficiente combustible, ¿no? No me parece que hubiera tanto como para "incendiar" al país. Ni de manera simbólica al menos, menos de manera realista.

Más what if’s.

Si no hubiera habido matanza, ¿Díaz Ordáz se hubiera decidido por otro que no fuera su sagaz, astuto y culto en cuanto a sus intenciones, secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez?

¿El pérfido y a la vez confuso funcionario que trató de quedar bien con todos, y cuando quiero decir todos, eso es lo que quiero decir, todos, con los norteamericanos, con los rusos, con los cubanos, con los del tercer mundo y que a final de cuentas no quedó bien con nadie?

¿Habría habido una posibilidad real, mínima de que nos habríamos ahorrado la Guerra Sucia que tuvimos durante esos años de los setentas? (Insisto, nada como lo que sufrieron los sudamericanos en aquellos años, pero la nuestra también fue una Guerra Sucia al fin y al cabo).

¿Hubiéramos tenido otro candidato y por ende, a la usanza de esos tiempos, podríamos haber tenido otro Presidente de la República?

¿Hubiera sido más suave y más inteligente que Echeverría al no caer en los populismos que tanto nos costaron en los doce años siguientes?

¿Hubiera habido entonces otro presidente distinto a José López Portillo?

¿Hubiera sido otra nuestra historia?
¿Seguiríamos teniendo Partido Revolucionario Institucional?

¿Hubiera habido Salinas?

¿EZLN?

¿Colosio? ¿Aburto? ¿Un solo tirador? ¿Dos tiradores? ¿Conspiración?

¿Zedillo? ¿Fox? ¿López Obrador? ¿Felipe Calderón?

Pensemos en ello mientras da comienzo el cuarentavo período anual en el cual tendremos mucho que pensar al respecto.

Mientras se habla y hablará de la Independencia de México y de la Revolución Mexicana también pensemos, ¿cuánto le debemos al 68?

Todo un año. Todo un año…

Seguiremos con el tema... pero por supuesto que seguiremos...





sábado, junio 09, 2007

EL ESCALOFRIANTE PROPÓSITO DEL MEXICANO: VIVIR, PERVIVIR, SOBREVIVIR Y LO DE ENMEDIO.


Este artículo-blog-post tiene como 5,120 palabras. Está largo. Espero que los divierta algo. Y que los ponga a pensar.

Con eso de que se acaba de poner de manifiesto el Plan México 2030, ha resurgido mucho los temas de la Prospectiva y el de los estudios del Futuro.

Sin entrar en detalles los estudios de Prospectiva apuntan a desarrollar los escenarios posibles y probables del estado de una entidad determinada a un plazo también determinado en el futuro. No es adivinación. Es proyección. No significa que las cosas vayan a ocurrir tal y como se describan en los estudios realizados a partir de determinadas técnicas, como la Técnica Delfos, sino que sólo señalan rumbos que, si se tuviera la actitud apropiada, la voluntad adecuada, el poder de convocatoria conveniente, el consenso correcto, los instrumentos claves y la autoridad suficiente, se empezarían a crear desde ya los mecanismos que apuntasen a esa dirección deseada, la que fuera.

Así las cosas, topé con un artículo o colaboración en un libro llamado México 2030, Nuevo Siglo, Nuevo País, editado por el Fondo de Cultura Económica y coordinado por Julio A. Millán B. y Antonio Alonso Concheiro, libro de alrededor de 1999 o 2000 con motivo de eso, del Nuevo Siglo que se estaba abriendo paso en ese instante de manera imperativa.

(Pensar que llevamos siete años del nuevo siglo, mmm, eso me da no se qué, digo, las cosas siguen igual, ¿no? O tal vez un poco peor por causa del septiembre 11, de lo que se esperaba ese 1ero de enero de ese fatídico 2001, en fin).

El punto es que está bastante interesante el libro.

Me lo prestaron en el contexto de un curso que casualmente tenía que ver con Planeación y Prospectiva en la misma semana que se anunció el mencionado plan. El hecho de que el plazo del recién lanzado Plan fuera de aquí al año 2030 y el que el libro en cuestión hiciera referencia al mismo año, deja un saborcito de que, bueno, el conocimiento andado se tiene que aprovechar.

Por motivos de que el curso es de poco tiempo y el libro es de 600 y pico de páginas me concentré en los temas que me captaban más y uno de ellos era el de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología.

Y, bueno, lo que viene a continuación es revelador, es lúcido, es a final de cuentas, escalofriante. Ya verán porque uso la palabra “escalofriante” en un comentario común y silvestre que tiene que ver con cultura.

Como es de esperarse el capítulo es aaaaamplio por más que uno quisiera que no lo fuera. Esto es lo típico de estos libros. Abarcan y exprimen el tema de manera impactante en cuanto a gráficas, proyecciones, tablas y mil cosas más. No digo que esté mal, por supuesto que no, sólo digo que no dejan títere sin cabeza aún y que ellos aún afirman que no se pueden extender y es a partir de ahí cuando también me lleva a la reflexión que así es esto, que si tuviéramos el tiempo, el empeño y la recompensa, sacaríamos enciclopedias de hasta el estudio de los guisantes. Y luego podríamos añadir otros kilómetros de tinta en las ediciones subsiguientes del mismo.

En otras palabras, los temas tienen posibilidades de profundización totalmente impresionantes. El caso de la Educación y la Cultura no se quedan atrás.

Y no es que vaya a transcribir aquí todo el artículo, que es más de cincuenta páginas, pero sí de lo que me llamó la atención muy en particular.

Ya un post de este blog trató acerca de porqué hay países ricos y hay países pobres. Y aún en cuanto para algunas personas eso puede parecer obvio, este artículo, (que por cierto no puse sus autores y son, veamos, Jorge Elizondo Alarcón, que era, o es, Director del Centro de Estudios Prospectivos, A. C., Fundación Javier Barros Sierra, A. C. y de Daniel Rezéndiz Núñez, que entonces, supongo, era Subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica de la Secretaría de Educación Pública), decía, este artículo da un poco de luz a situaciones del carácter del mexicano.

Saber como es el mexicano te puede dejar descorazonado o lleno de esperanza. Ya veremos.

El artículo en cuestión empieza hablando sobre lo que son los Productos Culturales, que vendrían siendo los objetos artificiales y algunos naturales, las ideas, los objetos psíquicos y los valores. Aún y que pienso que habría muchas discusiones intelectuales en cuanto a la realidad y validez de estos conceptos vertidos, coincido que la cosa va por ahí. Son a final de cuenta las manifestaciones del hombre las que forman la cultura del mismo en toda su extensión.

Luego continua diciendo: El objeto de la educación es la cultura: la educación es siempre transmisión de cultura; es decir, su propósito es la modificación del estado cultural del educando (el sujeto de la educación).

Así llega a las tres funciones esenciales de la educación que resumidas, son (y yo me pasé 44 años de mi vida sin saberlo):

a) Socializar. Formando al individuo transmitiéndole los paradigmas de conducta y el saber para la convivencia o la moralidad. Carácter uniformador, ideas que de acuerdo el sentir colectivo no necesitan justificación. Implicación de la colectividad. Conciencia del “nosotros”.

b) Politizar. Sentido crítico en la persona, la conciencia, acerca del pasado histórico y el presente de su comunidad. Se le forma para vivir políticamente.

c) Capacitar. Se transmite el saber especializado, el filosófico, el de las ciencias formales y empíricas. Se tecnifica al individuo para que ocupe una posición productiva en la sociedad. Al individuo se le dota de habilidades para el hacer en un campo determinado.

Los tres, afirma el artículo mencionado es lo que da la idea del mundo. No poca cosa.

Las generaciones más viejas (gulp!) transmiten a las más nuevas esta idea a través de la educación. Poco a poco el hombre y mujer se individualizan.

Los autores por supuesto le dan su espacio a la familia, a los medios masivos de comunicación. Los valores de las religiones y demás protagonistas también influyen en esa formación.

Pero por supuesto que se mencionan los factores de comunicación internacionales que forman criterios a los individuos de maneras insospechadas.

Estos amigos (los autores), si hubieran podido atisbar en estos ocho años que han pasado desde que escribieron su ensayo, hasta ellos que hablaban del futuro posible se alarmarían al darse cuenta de la explosión inimaginable de los avances de Internet y de los mismos celulares, instrumentos de comunicación totales, indispensables y necesarios para la sobrevivencia social de las nuevas generaciones, que sería impensable describirlas en ediciones futuras sin agregar el sentido de esto en sus propias y ya normales-anormales cotidianeidades. Se hubieran quedado cortos.

Y no es el avance en sí el que sobresalta, eso que quede claro, sino es el uso tan generalizado del mismo el que causa la alarma, el punto de invasión de esa tecnología en la vida de los individuos, los alcances impredecibles de esa creación de redes sociales y de la sujeción a los imponderables de la misma, eso aunado a la dependencia casi patológica de tanto nuevo artilugio en las nuevas generaciones.

Ah, otra cosa, los autores no mencionan los motivos políticos o de índole práctica que se han sabido desde tiempo atrás. Por ejemplo en La Tercera Ola, Alvin Toffler dice que la educación es uniformizada, porque de esa manera te preparaba a ser masa para que trabajases haciendo las mismas cosas todos los días, y de cierta manera, se te hiciera perder tu individualidad, con ese pensamiento más enfocado al “nosotros”, muy útil en tiempos de guerra o de la sobreabundancia de trabajos iguales unos que otros, antes en las fábricas llenas de ruido, hoy en los cubículos llenos de computadoras y de formularios por capturar.

Segundo, la educación era repetitiva (¿o lo sigue siendo?) para realizar esas labores sin queja. No sé cuantos de mis lectores puedan recordar si en la escuela les pusieron a hacer planas y planas de lo mismo, llámense “plana”, por lo menos en México, al acto de llenar con palabras, o con series de números, o con oraciones (“máximas” le decían en mis tiempos) hojas y hojas de los cuadernos. Yo mismo le he preguntado a maestros a que obedecía o en que materia les dijeron que les podían “encargar” eso a los alumnos, me responden todos que no hubo nunca ninguna clase en la Normal que aconsejase tales tratamientos. ¿A quién le reclamo por los míos de mi educación primaria?

Otra, cuestión relacionada con la primera, lo de usar uniforme, hacer filas y tener una disciplina draconiana, te enseñaba a obedecer sin chistar ni rechistar.

Y el tema de la historia enseñada o más bien, implantada de manera continua, incesante y en ocasiones nada sutil, a través de los nombres de las calles, de las efigies de los próceres en las monedas, de los nombres de ciudades y estados, además de los días festivos o national holidays y con qué fines ya lo he tocado en otros blogs de esta misma colección. Espérense ahora a cuando toque el tema de Miguel Hidalgo, nuestro padre de la patria, próximamente.

Basta. Sigamos.

Aquí el artículo hace una pausa para resumir: De lo anterior se desprende que el estado cultural de un individuo es el conjunto de tres saberes (saber para la convivencia, saber político y saber especializado) que haya adquirido hasta cierto momento.

Ya va llegando al sabor exacto de las cosas.

Agregael artículo: Una persona educada es alguien que ha adquirido un conjunto de saberes o un conjunto de elementos culturales (creencias, conocimientos, habilidades, actitudes, valores), y de ella se espera que sea capaz de mejorar “por sí mismo” la calidad de vida de su vida en lo individual y lo colectivo… (Ésta frase es atribuida a Fernando Solana, La política educativa del gobierno de la República, Sepamos, 17, separata 5, México, 1979).

La cultura actual del mexicano medio… es un asunto complejo… se mencionarán, sin embargo, algunos de los rasgos con frecuencia considerados como parte del devenir de nuestra cultura:

Allá vamos. Abróchense sus cinturones, como dice Bette Davis en una de sus películas, éste será un viaje muy movido.

a) El nivel cultural que se obtiene en la educación básica no ha sido recibido por la mayoría de la población; de acuerdo con las estimaciones para 1999 del Instituto de Educación de los Adultos, el 9.6% del total de la población de 15 y más años es analfabeta, 16.3% no terminó la primaria y 26.6% no terminó la secundaria, es decir que 52.5% están rezagados educativamente.

¿Qué se puede desprender de esto? Digo, 1999 no está muy lejos atrás del 2007, las cifras pueden haber disminuido algo, pero no de manera significativa. Sólo cuestión de ver de nuestra Honorable Cámara de Diputados y averiguar cuantos de ellos terminaron la prepa o cuantos de ellos terminaron la carrera. Y no es que la educación formal, o falta de ella, los prive de algún derecho ciudadano básico, pero todos sabemos lo complicado que son algunos de los contextos de nuestras leyes, todos sabemos de lo complejo que son las decisiones. Como digo, no se les puede negar derechos de ciudadano a personas electas, pero que carambas, deberíamos poner cuidado en a quien proponemos para candidatos. El punto aquél de colocar en el mismo plano experiencia, sabiduría e inteligencia, por aquello de los que aprendieron de ver las nubes (o séase, dicho por nuestro ex presi Fox) pues no oculta que tienes que saber con cierto esmero y empeño de novato incluso de tasas de interés, de previsiones o de tendencias de precios de futuros de petróleo y entender que sólo saber de nubes no te hará resolver los problemas del país. Va eso a nivel de diputados, lo mismo gobernadores, lo mismo senadores que ciertos candidatos de presidentes de la República que no saben mucho de economía.

b) A juzgar por los resultados del Examen Nacional de Ingreso a la Educación Media Superior del CENEVAL, muchos de quienes completaron la secundaria no adquirieron la cultura prevista en los programas educativos. (Como se ve en el cuadro que está aquí al lado). Denle click, please y vuelvan.

Lo cual es abismal en cuanto a expectativas. De verdad ¿cómo podemos esperar un mejor país de la gente si ni siquiera la gente conoce al país, a su país? Digo, y los términos que vienen en el cuadro son digo, ¿de cuarto de primaria? No, no hay ningún lado cómico en esto.

Más bien hay mucho de trágico. Demasiado, realmente.

c) Las costumbres y tradiciones se están perdiendo, lo que significa un aumento de la uniformidad que traen consigo los medios masivos de comunicación.

Todo mundo sabe quien es Paulina. Todo mundo sabe quien es Thalia. Donde vayas saben que rollo hubo con Letty la Fea. Donde quiera, Mexicali, Mérida, saben de unidades básicas de información de medios tales como personajes de televisión nacional, conductores de programas recién removidos, programas de chismes. Muchos me resisto a mencionar aquí, si los llegase a mencionar sólo me servirían para que llegasen cibernavegantes errados a este blog y no quisiera ofenderlos.

Muchas de las costumbres en cualquier sociedad con el tiempo se pierden y otras no. Pareciera que un sector de la sociedad es el que elige sin saberlo cuales se van quedando y por contraste las que no son atractivas van desapareciendo. Las lenguas se van perdiendo también. Bendición o maldición. Perdida de la diversidad. La uniformidad no es nada recomendable. Es aburrida. Pero sólo paséense por alguna tiendita de cualquier parte de la república y verán lo que vende. Lo mismo. Lo mismo. Lo mismo. Son tendencias inevitables. Los mayores no saben (no sabemos) incentivar a los hijos. Prefieren comprar alguna camiseta hecha en Taiwán que trae un emblema familiar o popular que vestir algo tradicional. Pasa en Michoacán. Pasa en Manaos. Pasa en Nairobi. Pasa en Mumbai. Pasa en todo el mundo. Lo conocido es lo digerido es lo aceptado más fácilmente. También eso es una tragedia.

d) El mexicano es cortés, es suave en el trato con los otros. Prefiere que lo lean entre líneas que ser directo, sobre todo cuando se supone que el mensaje va a ser desagradable para quien lo recibe; el aspecto negativo de esta forma de ser es que con ella se elude la confrontación con la verdad llana.

Me suena a que hablamos de árabes o de chinos y no estoy ni generalizando o siendo racista, en la literatura se les muestra así. Le llaman astucia conveniente. Por otra parte es como si el mexicano pensara mucho en el sentimiento de la otra persona, “no se vaya a enojar o molestar”. ¿Qué lo impide? Pareciera también, esto sí es mío, que es como si habláramos con personas que tienen más poder que nosotros y que se molestarán si les tocamos fibras sensibles. Por decir, hace días estuve en un curso. Mencioné que hace mucha falta de autocrítica. Pero pareciera que hacerla o expresarla significa que estás cuestionando seriamente a la autoridad de alguien. En este país, cómo me encantaría que la misma gente pudiera decir, “es que el señor gobernador está mal permitiendo esto o lo otro por esto y esto, el señor presidente municipal cometió un error en este punto, el presidente de la compañía está incorrecto aquí y allá”. No, no que lo digan con sus amigos en petit comite. Que lo digan abiertamente. En una declaración. En una reunión de trabajo.

En México hablar así es como firmar tu sentencia de despido. De ingrato no te bajan. Ya veríamos si te incluyeran en el siguiente equipo de trabajo. Ya veríamos si no afectase al pan de sus hijos. Bueno, seré idealista, acabó de recordar la anécdota atribuida a Samuel Goldwyn, aquél magnate de cine que decía: “como me gustaría tener de empleado al hombre que me dijera que estoy equivocado y no temiera que fuera despedido en el acto”. Algo así.

O que tal si dijéramos: “señor Director, creo que el camino que estamos siguiendo está equivocado aquí, aquí y aquí. Mejor enderezar el rumbo, si no…”. Y que el señor Director dijera: “tiene usted razón, me equivoqué aquí y aquí, ahora sigamos por…”. Bueno, ya seré director a ver si me gustase que me dijeran así para ver si tendré esa ecuanimidad… Digo, todo puede pasar, ¿no? Idiosincrasia, pues. O madurez.

Uno de mis mejores momentos como comunicador fue cuando estuve en radio universitaria. Estuve seis años ahí. Me indicaron: “que bueno que estás en radio, pero recuerda, no vayas hablar mal de la universidad”. En ese momento me dijeron que no había problema. Digo, no estaba yo de ninguna manera inmerso en la vida cotidiana universitaria. Pero finalmente es una coerción. Si esa política no se desvanece un día (eso no se quita de la noche a la mañana) las cosas seguirán igual y seguiremos sin querer dar las malas noticias o decir las verdades acerca de algo. Temeremos siempre a la reacción del otro más si es mayor en autoridad que nosotros. Ellos o ellas pensarán que ya llegará el momento de cuestionamiento hacia el cuestionador.

También lo de “leer entre líneas” se aplica mucho a la corrupción. Al “usted me entiende”. “Usted dirá como le hacemos”. Y el problema es ese, que sí entendemos. Y muy claramente. En todo existe esto. En lo público y en lo privado.

Y también se dice mucho en muchos ambientes, el mexicano es una persona que le tiene mucho a la verdad. Por eso nos caen mal las evaluaciones. Y más si trascienden a la prensa o a los medios.

...Al mexicano no le gusta enfrentar la crítica abierta; prefiere los términos medios y tiende a hacer juicios negativos de lo racionalmente radical. Como consecuencia, cuando decidimos encarar problemas colectivos, tenemos una tendencia generalizada a abordarlos sin profundizar en su análisis, como si prefiriéramos eludir tanto sus causas profundas como su solución cabal...

¿Será por eso lo de las marchas y las protestas que se acepta manifestarse sin exactamente enterarse del porqué de la manifestación? ¿Será el mexicano tan dependiente que prefiere adecuarse al criterio de alguien que sí entiende, como puede ser su líder? ¿Será que es una manera también de aplicar la Ley del Menor Esfuerzo? Es más fácil repelar (reclamar) que resolver. Es más fácil destruir un aparador o hacer una pinta sobre una pared que protestar de manera inteligente. Por eso sus reuniones deben ser interminables, por eso deben ser aburridísimas, por eso muchas de ese tipo de circunstancias no se dejan nunca entender. Ah, pero que capacidad de organización tan admirable. La coordinación entre cuatro o cinco marchas para estrangular al mismo tiempo una ciudad del tamaño de la de la Ciudad de México es admirable. Si así fueran para otras cosas…

Por eso lo de las pensiones y las protestas. Las pensiones son insostenibles. Las reformas a las pensiones del ISSSTE de hecho sólo afectan a los nuevos. Pero ahí están los maestros marchando, sin querer reparar en que a ellos no les afectará nada. Los malos llamados “maestros”. No querrán entender jamás. Por ahí también está lo de la “soberanía” del petróleo y la monserga de “el petróleo es nuestro”. No se comprende que no se quiera ser como todo el mundo (en cuanto a políticas energéticas por ejemplo) para que los beneficios del petróleo te lleguen más a ti y a tu familia en forma de obras públicas realizadas con los impuestos obtenibles del energético. Como todos los países con cerebro lo hacen. (El caso es que a veces es necesario pensar en matar a la vaquita para ahora sí, sin petróleo, pongámonos a trabajar como si este nunca hubiera existido, estaríamos mejor, para terminar el ex abrupto, no hay país con una empresa paraestatal petrolera que sea rico y que su población sea prospera, ninguno).

...Esta peculiaridad de nuestra manera de ser hace que cada uno de tales problemas insuficientemente solventados se vuelva recurrente. Nuestras leyes están llenas de este tipo de soluciones a medias. No se trata del resultado de una transacción basada en el reconocimiento de preferencias políticas racionalmente diferentes, sino de una elusión colectiva a encarar la naturaleza profunda de las cosas...

Uff, soluciones a medias, ¿dónde habré escuchado esto antes? ¿Es que en México nada se termina de resolver? Mucho es dejar para después. Es lo más sencillo del mundo. Alguien se encargará de resolverlo. O el mismo tiempo se encargará, sea eso lo que se quiera decir. Todo tiene que ver.

(Por otro lado no vengo al caso pero me es claro que este lenguaje del artículo no es para todo el mundo. Es como si hubiera dos razas de personas: Los observados, que es casi todo el país, y que es el objeto de atención por varios agraciados, o sea, los observadores, queriendo decir, los que hacen sus observaciones sobre sus objetos de atención, o séase nosotros mismos, ¡pero qué lenguaje! Jamás había leído la palabra “elusión”, y acabo de ver que significa “confrontación”, pero eso es harina de otro costal).

En conclusión por eso las polarizaciones. Por eso el .57% de voto a favor de Calderón. Por eso deberemos de tener cuidado. Hay que crear mecanismos que den seguridad al voto, o crear segunda vuelta, o, o, o, o, o, o… ¿crear más sensación de confianza?

Mientras, todo será una solución a medias. Aeropuerto sí, aeropuerto no. Reforma fiscal sí, reforma fiscal no. Reforma Energética sí, Reforma Energética no. Ley Televisa sí, Ley Televisa no. (Estados Unidos no se queda atrás, sólo de ver la estupidez de los senadores anti inmigrantes que se niegan a aceptar la realidad al negarse antier a darle seguimiento a la tan necesitada Ley de Inmigración, ya les pesará, ya les pesará).

e) Es característico de la mayor parte de la población el sentimiento de la lejanía de poder…

Por eso está la cuestión del estado paternalista, del clientelismo, de que en circunstancias que se pide al ciudadano que participe en por decir, comités de planeación municipales, sólo los utilice en esos momentos para hacer peticiones. Resultado de años de complicidades silenciosas, muchas veces de facto. O situaciones sin remedio aparente.

Tal vez el mexicano piense que por eso votó. Que se le incitó a pensar que esa es la razón de que se le pidió el voto. Para conseguir cosas cuando llegase el momento. Llega el candidato o llega el presidente municipal o el gobernador o el mismo presidente de la república, y en el caso de lo privado llega el presidente de la compañía trasnacional y se le ve con respeto. Tal vez no sea devoción, pero se piensa que esas personas tienen el poder de resolver todos los problemas. Algo intuitivo se los dice al ver todas las ceremonias y protocolos que se desarrollan a su alrededor. El besamanos. Las ceremonias. Los formalismos.

El poder está allá. Ellos están sentados allá en la sombra y nosotros estamos parados acá en el sol. Ellos tienen meseros y nosotros hacemos fila para que nos sirvan una torta. El poder está en los vehículos lujosos, aviones, helicópteros, y el nuestro, a pie o en colectivo.

Ah, y jamás accederemos a ellos, sólo los afortunados que empiezan pronto en su juventud y le “entienden” a eso lo lograrán, además de necesitar tener la suficiente ambición, carácter y aguante, con eso y con la debida concurrencia de suerte, de habilidad, de sentido de la oportunidad y de coyuntura llegarán más allá.

…Según este rasgo, el individuo no tiene capacidad de influir en quien ejerce el poder en el Estado, en la empresa o en la institución educativa... (o en la institución política, pues).

No basta con decirle al mexicano que un voto es un voto y que eso es muy importante. Jamás se siente parte completa de una colectividad. No alcanza a comprender de todo el sentido. Piensan que perder por un voto es inimaginable. Eso es muy duro de digerir. Automáticamente pierden voluntad de hacer las cosas así. Por eso pierden la fe poniendo todas las instituciones en duda y es cuando llega otro caudillo que les venda el mundo y le aceptan la promesa (eso sí, somos muy crédulos por second and third and nth time around).

…De ahí que el mexicano sea explosivo; su respuesta al abuso del poder es la violencia, pues no confía en los medios racionales...

No hay mucho que agregar ahí. Mucho ya está dicho. Aparece en los diarios todos los días. Y en las calles. Y este inciso tiene su fuente en Hofstede Geert, Culture’s Consequences, Sage, Beverly Hills, 1984.

f) La preferencia por los términos medios y el sentimiento de lejanía del poder se combinan en una actitud hacia la permisividad de la verdad a medias, la solución ad hoc, la simulación, la ilegalidad, la discrecionalidad ante la norma.

Todos aprenden y todos hacen lo mismo, el que no lo haga es castigado o aislado. El que diga en el salón de clases que alguien cometió una fechoría será etiquetado para siempre por más ilegal que hay sido el hecho. Tlahuac y sus linchados descansó en la discrecionalidad de la multitud. Fuenteovejuna vive.

Insisto, alguien ya dijo: “México es un país que le tiene miedo a la verdad”. Y que odia las evaluaciones. Y que niega las comparaciones con otros países similares por decir de telecomunicaciones caras. O la de autopistas de cuota onerosas. O de combustibles por sobre la media para un país productor de petróleo. Y de electricidad y de gas y de tiempo de abrir un negocio y de personal de empresas petroleras y de y de y de…

h) Los empresarios y supervisores de las empresas productivas, nacionales y extranjeras, reconocen las habilidades y el ingenio del trabajador mexicano en las tareas que realiza. Pero no es difícil observar en todos los niveles ocupacionales la falta de disciplina, apego y rigor en el trabajo.

Se han escrito leyendas del ingenio mexicano. Pero por causas oscuras y otras no tanto mucho se habla también de lo otro. De las incapacidades del mismo por ir más allá de lo superficial, de lo trivial, de lo frívolo y vano.

La disciplina, apego y rigor existen muchísimo en México, pero no asociados al trabajo. Las demás características que se pueden asociar a esto, el ahorro, la frugalidad, el esfuerzo para lograr algo más allá van de acuerdo al concepto del futuro, como bien sigue en el artículo.

i) Los individuos y organizaciones otorgan poco o nulo valor al futuro…

¡Sopas!

Bueno, no es el hilo negro. O la receta para hervir el agua. Hemos de haber conocido circunstancias así. Se le dice como consejo al recién egresado “ahorra un 10% de tu salario aunque ganes poco”. No, Al contrario, se lo gastará todo. Se le dice que si le dan un aumento, pase un buen tiempo sin habérselo trasladado a su consumo. Pero tampoco. Si la gente gana X, la X que sea, deseará ganar dos X en todos los niveles sea X la cantidad que sea. Si a la gente se le da un aumento que tanto quería, su satisfacción durará sólo tres meses. Luego se sentirá igual de desgraciado que antes. Así es la gente. No tiene disciplina.

El futuro da miedo. La incertidumbre. Hay angustia por lo desconocido que hay más allá de la esquina o del primero del mes que viene. Tal vez por eso la gente agrega en su diario hablar la frase de “si Dios quiere” despojándose de la libre voluntad o aceptando incluso que él o ella no tienen poder para evitar las desgracias evitables.

De pronto sí se piensa en el futuro, pero se hace de manera errática o inconclusa. Por ejemplo el caso de las tarjetas de crédito en este país es impresionante. A la gente le es dada una tarjeta de crédito de manera irresponsable por los bancos y estas personas recién tarjetahabientes creen que esa tarjeta es para gastar. (O sea, para gastar ahora, hoy, ¿para qué esperar a ganar o ahorrar ese dinero necesario para el artículo? Ese gratificante lo quiero hoy, lo necesito hoy, ¡lo deseo tener ya!)

La gente muchas ocasiones piensa en la tarjeta, que implica en sí un uso ahora y un pago futuro, que es como un sobresueldo. Ahora el resultado está ahí. El índice de cuentas sin pagar entre tarjeta habientes está subiendo tremendamente.

…De ahí el poco aprecio al ahorro, el mantenimiento de las instalaciones, la conservación ecológica y los proyectos de largo plazo, por ejemplo…

Van a Teotihuacan en sus ceremonias de solsticio y maltratan de paso algo que aman. Lo mismo el Tajín. Se asustan con la contaminación y tiran el cigarro en el piso. No hay duda en esto, ¿verdad? Cuestión de ver una calle después de un desfile, el que sea. Y sí, eso puede ser en todas las grandes urbes, pero sin embargo…

...Tampoco hay suficiente respeto por el pasado más allá de los aspectos del folclore, posiblemente porque la historia se enseña mal, como se mostró en el cuadro de arriba, o porque se enfatizan más las derrotas militares (las invasiones) que los logros culturales. El sentido del tiempo del mexicano se estrecha hacia atrás y hacia delante, reduciendo su memoria y sus aspiraciones.

¿Qué más se puede agregar a esto? ¿Será la historia o la falta de entendimiento hacia ella la causante de muchos de nuestros problemas? ¿Será esa falta de querer ver que vamos hacia el futuro y por más pasado glorioso de los aztecas y mayas no queremos pensar que las cosas hoy ya son diferentes? ¿Es impactante saber que la Gran Tenochtitlan fue tan grandiosa que la añoramos? ¿Deseamos olvidar y odiar tanto a Cortés? ¿Tanto le tenemos miedo? ¿A los Estados Unidos? ¿Preferir Cuba a Inglaterra o España?

¿O el problema cultural que nace en algún lado de nuestra geografía, de nuestra esencia (sólo ver a los mexicanos que “la han hecho” en Estados Unidos o Europa como y que tan enfocados trabajan), es el causante de nuestros problemas actuales aparentemente sin solución a la vista?

Problemas hay muchos. Gente que defina los problemas también. Gente que desea soluciones, ufff, podemos llenar cerros, montañas, llenar abismos con ella.

Pero, ¿dónde están las soluciones?

Es un artículo bueno. Son revelaciones que de tanto que las vemos todos los días ya nos parecen lugares comunes. Cambiar la mentalidad, ¿cómo? ¿Qué la gente reaccione? ¿Cómo? ¿Actuar? ¿Cómo? Ya hablé lo de la lectura del mexicano en otro artículo, en el de los Disparates Conectados.

Y no basta decir “¡qué mal están las cosas!”. Hay que hacer más que eso. ¿Cómo qué? ¿Cómo cambiar? ¿Cómo empezar?

No lo sé. No lo sé. No lo sé.




¿Alguna idea?