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lunes, marzo 14, 2011

Crónica Escolar-Laboral en los Tiempos del Año Cero de la Crisis:

You must remember this:

Estas son dos historias entrelazadas, un poco de la UDEM en tiempos de pre-crisis y un poco sobre mi primer empleo.

Y no tiene moraleja o mensaje claro. Sólo crónica. Avisados están.

Fue el 16 de marzo de 1981 cuando entré a trabajar por primera vez en modo formal. Mi primer trabajo de relacionado con la profesión que estaba estudiando: ICAP, Ingeniería de Producción Administrativa y de Producción.

La carrera estaba en DICNE, o sea, División de Ciencias Naturales y Exactas y a falta de campus todavía muy muy lejano, esta división de la Universidad de Monterrey se encontraba en el Colegio Labastida, cerca de Fátima en la muy rumbosa y ornamentada Colonia del Valle.

En ocasiones nos tocaban clases una o dos durante la mañana, y luego en la tarde de 3:50 PM hasta las 9 o incluso 10 de la noche.

Las clases que llevábamos en ese cuarto semestre eran Ecuaciones Diferenciales, Análisis y Diseño de Sistemas IV, Contabilidad II, algo así como Sociología (o como se llamara), Lenguajes y Técnicas de Depuración, Equipo Periférico, no estoy seguro si llevamos también Estructuras de Información y Sort,  etc. 

O cosas similares.

El Labastida, del que no sé si se ha transformado mucho desde entonces, era un colegio muy sobrio, con colores oscuros por dentro, amplios pasillos donde corría el aire, en el que la UDEM arrendaba toda un ala de dos pisos arriba de un patio llamado cubierto por obvias razones.

Todo el lugar estaba rodeado por arboles, flores y recuerdo que era un lugar muy pacífico, fresco, agradable, ideal para estudiar… excepto a la hora del recreo de las niñas de secundaria, en el que se volvía un pandemónium.

Para ubicar, ¿qué más sucedía en el año de 1981?

La película de moda era El Imperio Contraataca; en ese marzo, un día antes de la entrega de los Oscares, fue balaceado en una banqueta el presidente Ronald Reagan; en mayo se casó Lady Diana con su Príncipe Carlos. El gran Fernando Valenzuela fue novato del año en las Ligas Mayores de Beisbol.

¿Datos económicos?

Refresco a 2.20, Cerveza Carta Blanca, a 4.70, gasolina Nova a 2.80, camión a 3.00, dólar a 24.50, el periódico a 5.00, el cine a 35.00, un VW Sedan a 190,000. El salario mínimo a 190.00. La inflación estuvo a 28.68%  anual. La deuda a 74.8 miles de millones de dólares.

1981 fue el año que más ha crecido México: 8.8% anual. Iba a ser un buen año. Probablemente fue el último, con alguna excepción por ahí.

También en 1981 llegó el Columbia al espacio (se incendiaría al entrar a la atmosfera hace pocos años), en México hubo apagones,¡¡nació el osito Panda!! Nuestro Presidente defendió el peso como un perro, (ajá). México no pasó al Mundial de Futbol de España, máxima vergüenza total y en el Río Santa Catarina hubo un gran concierto de Rigo Tovar.

En ese año el Pac Man empezó a comerse el dinero de la gente en las tiendas de videojuegos llamados por entonces Chispas. MTV apareció en USA.

El cubo Rubik empezó su largo reinado. Intenté armarlo.

Una mañana agradable y fresca de principios de Marzo estábamos reunidos abajo del patio cubierto cuando nos habló Ricardo (los apellidos quedan ocultos para proteger a los inocentes) para decirnos que había trabajo para programadores COBOL en Cigarrera La Moderna.


De los seis qué estuvimos ahí sólo tres asistimos a la cita en la empresa: Magda, Marisa y yo.
Sería un trabajo de medio tiempo, los tres sabíamos COBOL y entramos a trabajar después de las pruebas psicométricas el 16 de Marzo de ese año.

El sueldo era fabuloso, lo recuerdo todavía. Sí, lo era.

Nos enseñaron los rudimentos de trabajar en pantalla en terminales voluminosas de Control Data (de  hecho, con Control Data, todo era voluminoso) que incluso tenían un foquito parpadeante en una tecla.

Nos dieron lugares con escritorio individual en una vieja sala sin ventanas a la que llegábamos por un pasillo oscuro después de subir a una escalera también oscura. Los escritorios eran grises, de esos de oficina burocrática, sin adornos, sin nada sobre ellos, ni teléfono siquiera.

Ahí nos dio Juan, nuestro jefe de entonces, un alto, flaco, con bigote y cachetón, unos bloques con hojas cuadriculadas que eran para hacer líneas de código que luego una chica capturaba  donde salían miles de errores; teníamos citas con el analista de sistemas quien nos daba en un folder azul los diagramas de lo que se buscaba hacer con el programa en cuestión en sus más grandes rasgos, y más hojas con la “lógica del programa” que traía el detalle fino como guía para que el programador no batallase a la hora de hacer el programa.

Sencillo como puede sonar ahora, era complicado. No entendíamos ciertas cosas porque no era lo mismo tratar los archivos de prueba  que hacíamos en nuestras tareas o trabajos en la escuela con tarjetas, que entender que acá había archivos “reales” que hacían las cosas más “de verdad”.

Mi primer programa se llamaba PRO4060 y todavía el nombre me suena interesante.

Llegó mayo y seguíamos trabajando, nos dieron muchas facilidades para los exámenes finales. Fue un ambiente nada hostil para estudiantes programadores medio tiempo.

Ese verano fue ya de tiempo completo.

Fue nuestra primera ocasión en un ambiente laboral real formal e informal, con jerarquías, autoridad, organigrama, bromas, dobles sentidos, juntas, secretarias; el gran jefe, el Ing, García, a quien todo mundo le hacía reverencia (y todo mundo en automático se reía con él); la secre buenísima a la que tú también le hacías reverencia; luego los demás todos, subordinados, sin olvidar al rebelde que siempre decía los últimos chistes, quien traía el sarcasmo y la ironía a todo lo que se pudiera y que desafiaba sin arriesgarse mucho, claro, al orden establecido;  las idas al comedor donde no sabías o entendías porqué la comida era tan barata y tan aburrida, ni porqué todo mundo juntaba las mesas para comer en grupos de hasta 18 personas, o el porqué se nos quedaban viendo las obreras que las había en grandes cantidades todas vistiendo falditas muy rabonas.

Pasábamos el tiempo escuchando un aparato tipo grabadora, pero este era un 8-Track con música de entre otros, Supertramp en vivo. En otra ocasión poníamos cassettes de música de fondo donde los míos dieron tantas vueltas como para recorrer medio Monterrey.

Luego veíamos a los compañeros mayores en como les tocaba trabajar a veces con la consola principal de la Control Data 170, y que a través de certeros comandos manejaban las bibliotecas de archivos que estaban en unidades de disco de no recuerdo cuantos megas tendrían pero que no creo que fueran más de cincuenta por unidad y que tuvieran en la empresa, ¿ocho?, ¿diez unidades de esas?

O sea, posiblemente 500 megas en total. Medio gigabyte. Para toda Cigarrera. Recuerda el dato cuando mires el USB de 2 Gb de tu hijo.

Mmm, el olor a cigarro. Nunca olí jamás tanto a cigarro, y no molestaba, era suave, el que se dejaba reposar. (Nunca fumé y sigo sin fumar).

¿Lo más curioso? Regalaban a todos los empleados cigarros Raleigh (en ese año todavía no podía decir la “r” y decir la frase anterior era un verdadero suplicio), veinte cajetillas cada quincena, pero había gente que cambiaba dos o hasta tres por una de Marlboro.

¿Lo más intrigante? Muy poca gente traía cerillos o encendedor.

¿Lo más extraño? Nos regalaban folletos que afirmaban que el cigarro tal vez no era peligroso para la gente fumadora y que finalmente era un derecho de la libertad de elección del ser humano.

¿Lo más celebrado? Cuando Patty o Juanita llegaban a avisarnos que ya podíamos ir a cobrar. Era genial. Dos veces al mes.

En las tardes después de Cigarrera seguíamos yendo al Labastida, territorio UDEM, donde podíamos seguir siendo estudiantes sin más problemas ni más responsabilidades que pasar con bien todavía dos años más de duras materias. Muchas cosas todavía por aprender.


Casi finales de verano de 1981. En agosto en una clase de Administración al maestro le llamó la atención ciertas opiniones que di. Él era de Vitro, me ofreció trabajo y decliné, quizá porque tenía sólo cuatro meses de trabajar en Cigarrera y pensaba convencido de algún concepto de lealtad debido a que ya nos habían dicho en forma vaga que nos iban a dar un puesto más permanente. En septiembre murió mi abuelo. Utilizábamos la gran Cyber para hacer trabajos finales de la escuela.

Empezamos otro año, en 1982, llegó la Guerra de las Malvinas, fui a la Isla del Padre en vacaciones, llegaron los finales, nos dieron igual facilidades para estudiar. Al volver de los finales no todo fue igual.

Me recortaron de Cigarrera el 12 de mayo de 1982, primer año de la crisis.

Crisis económica en todo el país que ya para entonces era tan evidente como sonoro es un océano enfurecido.

En mis curricula, el nombre de Cigarrera desapareció con los años empujado por otras empresas. Luego la compró BAT hace tiempo.


Aún así, el nombre de Cigarrera La Moderna vive  hoy de nuevo. Ha vuelto a aparecer a causa de LinkedIn al añadir a amigos de por entonces y como esa red social te pregunta en qué empresa fuimos colegas, pues la tienes que añadir, delatando de cierto modo, tu edad.

Las experiencias sirvieron, me dieron ciertas ventajas, profundidades, entendimientos. Lo importante es vivir. Oh, sí.

Jamás pude armar el cubo Rubik.


Pero así que ustedes digan que particularmente eso me hizo mucha falta en la vida, pues no. ¿Ok?

Y ya.

(Y sí, conservo una impresión de ese programa que hicimos en la Cyber, una impresión del 15 de diciembre de 1981... faltaba tanto tiempo para el siglo XXI, teníamos tiempo de sobra para hacer tantas cosas...)




domingo, septiembre 02, 2007

Da la cara, Malandro: Y la cabra tira al monte o al Chat o a Facebook.


Parte Tres de Cuatro Partes, supongo. Hay que darle un final en algún momento...


Pero antes un mensaje para los que no tienen idea de que se habla aquí...


(This small text is for non-speaking Spanish visitors. This is a try to give you an idea about the blog. I’ll intend to do this always with the next notes that I’m going to publish in this place. Please welcome and excuse our limitations in your language.

Thank you for coming)

Abstract: Face to Face: The goat always goes to the hill (an old Spanish saying that means that people is people and people does what people do, always, some kind of self explained, I hope)


This blog talks about Facebook from the perspective of the social networks; o redes sociales, including now the thing about of the old Instant Messengers with a background of them since the times of the local area networks at the end of the eighties (a long time since then, uh?). Too I talk about the history of the chats, very superficially (because it’s not the right time right now), I talk too about a little of the venerable Hotmail and contexts that are important to know in order to understand Facebook, ¿ok?

Please welcome…

Ya que el Facebook adquiere cada vez más preponderancia en el mundo este por donde me leen, como una extensión cuasireal de lo que los que dizque conocen llaman Web 2.0, debido a que tiene características sociales y participatorias colectivas de cierto modo, antes podríamos darnos una vueltecita por los antecedentes de estos ambientes que muy sabiamente la tecnología nos ha puesto a la disposición para satisfacer nuestras, oh, necesidades de vacíos en el alma de cada quién. (Sí, cada quién su alma, cada quién su soledad, cada quién sus espacios vacíos que se tendrán que llenar).

Primero el correo electrónico, un lujo en sus comienzos ya que pagabas por él al principio (una cuota mensual, si no la pagabas a tiempo te negaban la entrada, negocios son negocios). Luego eventualmente llegaron los que fueron gratis, los públicos gigantes, como el Hotmail, el Yahoo, el Gmail (y entonces de cualquier manera muchos teníamos que pagar el acceso a Internet). (Y se me olvidan los de Starmedia, sus escándalos financieros hicieron leyenda y el Alo.com, con sus derroches de dinero impresionantes, y todos esos desaparecidos que de tan rápidos que aparecieron y desaparecieron no alcanzaron mención alguna, y es que, ¿saben ustedes?, hubo un gran crunch en el año 2000 (además del famoso Y2K, de infausta memoria) que acabó con muchas grandes compañías dedicadas a esto del ciberespacio.

Al principio entonces era el ICQ y el MSN y el Yahoo y el AIM y todas las demás Mensajerías Instantáneas o I.M.’s. Primero estaban tus amigos ahí pero no todos ellos a lo ancho y amplio de tus redes, sólo los que estaban en lugares relacionados con tecnología o que tenían relación con empresas afines a las ideas de la modernidad. (A muchos amigos, y amigas, claro, los encontramos en los chats públicos, pero eso es otra historia que como ayer leí, merece una crónica en Wired, la de antaño, pre-2001, lástima).

Se usaba mucho por entonces el puro correo interno a través de las LANs, pero poco de él era público, lo que era entendible, la verdad, porque como dije a muchos les costaría el acceso, ya que no había muchas empresas todavía que quisieran invertirle a comprar equipo y rentar ancho de banda para Internet. Como que tener presencia en Internet no era importante todavía, y ahora, hasta les regalan a los bebés recién nacidos su dominio (junto con la inscripción esa a laboratorios para guardar sus cordones umbilicales en frigoríficos por lo de sus células madres, en caso de futura necesidad, lo cual todavía dudo de su utilidad). Yo por entonces estaba en una empresa de telecomunicaciones satelitales (que ya no existe) y tuve un jefe (práctico y buena onda, la verdad y que todavía existe) que me respondía amablemente a mis peticiones con la réplica invariable (e implacable) de que él no le invertiría a un asunto que no tuviera un cheque por delante. Entendámonos, se refería a Internet, cinco años antes del crunch del dot.com. Hey, tendríamos cinco años por delante todavía, uff. Este mismo ex jefe ahora se dedica a vender servicios médicos a gran escala, sí, pero por Web. Las ironías de la vida no dejan de sorprenderme. Aún espero a que los cadáveres de mis enemigos pasen delante del porche de mi casa.

Como decía, nos comunicábamos por puro correo interno de red local.

Nadie se ha de acordar de la película de The Burglar, con Whoppie Goldberg, de allá de 1987, La Ladrona se llamaba en español, que la verdad pasó sin pena ni gloria. Pero traía un detalle curioso. Fue de las primeras películas en las que apareció un chat interactivo que empezaba con un knock knock de un usuario a otro. Tuve unos buenos amigos que se conectaban con el mismo saludo en nuestra flamante red local Novell en la empresa de vidrio en Monterrey en la que trabajé cuatro años. Otra película en la que se hace algo similar fue la Chica de Rosa, Pretty in Pink, de 1986, con la otrora bellísima Molly Ringwald, pero ¿quién la vio? De no ser porque VH1 la proyecta cada semana sí cada semana no, ésta sería desconocida totalmente.

Sigamos.


ICQ me agradaba mucho porque podía buscar personas con temas de interés compartidos de manera sencilla. ¿Libros? Había alguien interesado en Libros. ¿Rock? Alguien interesado en Rock. ¿Cine? Alguien interesado en Cine. ¿Libros, Rock y Cine? Alguien interesado en Libros, Rock Y Cine.

Pero algo ocurrió con ICQ. Su sistema de mensajes era interesante. Pero que no te pidieran un chat interactivo. Inmediatamente transmitía al otro en su ventanita respectiva cada letra que ibas escribiendo. Cada una. Si te arrepentías de la palabra que ibas a escribir el otro se enteraba. ICQ era (es tal vez, tengo mucho que me desaparecí de ese I.M. y según CNET.com lo siguen bajando muchísimo, está en tercer lugar de “downloaded”, una hazaña para un I.M. ya olvidado por muchos o seremos nosotros los que estamos mal) , insisto, ICQ era demasiado transparente para mi gusto. ¿Lo peor de esa modalidad? La otra persona sabía exactamente cuando te salías temporalmente de esa ventana interactiva de chat para hacer otra cosa. Así podrían suponer que podrías tener otros chats, lo cual como digo es un pecado en netiquette. Temas de la exclusividad personal no resueltos aún hasta el día de hoy. A ciertas personas les irritaba mucho al parecer. Y puede que otra razón de abandonar ICQ fue que los demás lo estaban haciendo también. Se fueron a MSN o a Yahoo poco a poco.

MSN tiene su encanto y su utilidad. Las empresas lo fueron usando poco a poco para estar siempre en contacto en sus diversos equipos de trabajo. Los de localidades aparte, los de edificios aparte e incluso los de cubículos aparte. Pero al igual que el Yahoo Messenger eran utilizados por personas para hablar con personas. (Esto de personas que hablan con personas por más obvio que parezca es la base de algo llamado Manifiesto del Tren de las Pistas o Clue Train Manifest que tiene ciertas repercusiones a lo ancho y largo de Internet y del concepto de la Web 2.0, de las que espero hablar próximamente).

En alguna parte escribí que todos estos asuntos de chats, tanto públicos como privados, de querer conocer personas a través de la tecnología pueden tener su origen en los radios de Banda Ciudadana o CBs. Después mucha gente (norteamericana, claro) fue parte de Compuserve. Se crearon foros públicos para conversar y salieron incluso por esos días los Internet Relay Chats, o IRCs (esta no es una relación fiel de los hechos, para eso busquen en la Wikipedia, ésta es, recuerden, mi relación personal de esos hechos).

Que la inmensa mayoría de la gente los usase con fines ultimadamente emocionales, afectivos y hasta sexuales, en mayor o menor medida habla de la inmensa soledad, desesperación y angustia de la gente. Pero esos son otros temas.

La gente busca a la gente. Para satisfacer sus propios gustos particulares. Para completar sus propias necesidades. Para la búsqueda de sus propios gratificantes instantáneos. No por nada los llaman Instant Messengers.

En fin. Saltémonos todo lo demás. Saltémonos nuestra gran experiencia aprendida en los chats, otros creadores de redes sociales, más anárquicos, más de relajo, y que al pasar el tiempo (años en mi caso) siguen en lo mismo, lugares en los que sólo una de cada veinte personas con la que tienes o tendrás contacto la podrás recordar con aprecio. Saltémonos incluso el tema de la adicción que tuvimos por un tiempo (¡Chatohólicos anónimos, uníos!).

Y llegamos a esta época nuestra. De alguna manera la edad pesa. ¿MySpace? ¿Qué es eso? (A MySpace lo denominan un Cyber Spring Break de continuo, busquen en Goggle para los que no conocenque significa esto) ¿Con qué se come? ¿Cómo accesarlo? ¿Para qué me sirve? ¿Qué se gana? ¿Amistades? ¿Amigas? Pero, ¿ya han visto la edad promedio de quién accesa MySpace? Debe de andar por los 22 años o algo así (y hasta menos). Y para las chicas de esa edad y anexas los de (todavía) 44 ya les somos invisibles. Transparentes. Unidimensionales. Fantasmas. Espíritus en pena. Pos que pena, ¿no? (Y si piensan que uno se mete a este tipo de cosas para conversar con chicos, olvídenlo, soy hetero-plus y feliz y muy contento de ello)


A mí, que me encanta promocionar mis libros y este blog y demás, no me meto, y no lo hago por la sencilla razón de que no he captado su alcance. Bueno, la verdad la verdad la verdad, MySpace tampoco me ha interesado mucho. (Políticos lo hacen, bandas de rock lo hacen, están ahí presentes, algún día también lo haré supongo, depende).

Y MySpace según esto fue adquirido por Rupert Murdoch, de News, Corp., el dueño de Fox y de los Simpsons, a medio billón de dólares. Por algo lo compró, ¿no? Es de esas compras que fueron celebradas por quienes conocen la reputación de este viejo zorro de las comunicaciones (se le ha valorado hasta en 10,000 millones de dlls, eso dicen los que saben). Podría recordar la ocasión en que Hotmail fue comprado por Microsoft hace como diez años, por algo así como cuatrocientos millones de dólares. Y es donde uno se pone a pensar, bueno, ¿pero cuál es el modelo de negocio a través del cuál estos tipos van a sacar provecho de que algo es inherentemente gratis? ¿Pura publicidad? En aquél tiempo Hotmail tendría 60 millones de usuarios. Ahora ha de andar en los 200 millones, ya ni sé (el dato era fidedigno el año pasado). Pero son cifras ya inimaginables, la verdad.

Sí, claro a través de la publicidad que le pongan por ahí. Pero yo no me meto a esos anuncios ni por lástima. ¿A poco ustedes sí lo hacen?

Pero todo cambia.

Y Rupert Murdoch acababa de ser felicitado por alguien porque sabía que se seguían metiendo muchísimo a MySpace dejando a un lado la lectura de periódicos, en cierto lapso de tiempo de este mismo año. Le respondió con cierta frialdad: “Usted se equivoca, bueno fuera que esos cientos de miles a los que se refiere se estuvieran metiendo a MySpace, pero no, se están metiendo más bien a Facebook”.

Rupert Murdoch, de 76 años, sabe de lo que habla, ¿de acuerdo?

Y a los dueños de Facebook les acaban de ofrecer, Yahoo, mil millones de dólares por Facebook. Y se negaron. Los dejaron con un palmo de narices.

Algo han de saber estos tipos supongo, de veintitantos años, ellos también.

Continuamos la próxima con los temas de Facebook y de la situación dinámica, o más que eso, vertiginosa, al respecto de como las cosas cambian en estos asuntos de redes sociales globales-universales-personales de la noche a la mañana, caramba. Por decir, hace un año y un mes apenas se hablaba del exitazo de MySpace precisamente, porque los analistas la colocaban como el ejemplo de “la máquina que, impulsada por el proceso de boca en boca de la Red, será la Piedra Filosofal de los nuevos medios de comunicación”.

Y sólo recordarle a mis queridos lectores que la Piedra Filosofal era (o es, sólo que nadie la ha encontrado) aquella que convertía lo que se quisiera en oro. No poca cosa.

Y será el sereno, pero a estas alturas del partido, para MySpace esto ya no lo es tanto. Pregúntenle a Facebook.

Continuaremos.

miércoles, agosto 29, 2007

Da la cara, Malandro: Cuando el Destino (y Facebook) nos alcancen.

Parte Una de Tres o Cuatro Partes, ya ni sé. El Protocandidato Facebook, nato y barato. (O el paciente cero. O uno de ellos.)

(This small text is for non-speaking Spanish visitors. This is a try to give you an idea about the blog. I’ll intend to do this always with the next notes that I’m going to publish in this place. Please welcome and excuses our limitations in your language.

Thank you for coming)


Abstract: Face to Face: The Protocandidate of Facebook, cheap from the beginning.

This note talks about Facebook from the perspective of the social networks; o redes sociales, since the prebrowsers eras. This is an introductory note about... about… ¿what? What it is Facebook exactly? To which social demands Facebook responds? The answer probably is not here, but I’m going to try to give one or several. Or at least, I’m going to take a walk a pretty ride around the answers, if any.

Please welcome…

Pues ni hablar. Facebook ya llegó. Está aquí con nosotros. Y de cierta manera nos va a gustar, al menos algunas cosas sí y ya saben, su eterno complemento, otras no. No vengo a hablar de lo que es Facebook en cada una de sus circunstancias y fiturines (palabra que viene de features, o sea características, fiturines es sólo una palabra que inventamos por ahí hace años). Digo, yo no lo conozco plenamente. A mí me invitó a estar ahí una amiga-prima-lejana y ahí me encuentro desde hace un mes. Eso sí, es un lugar interesante.

Ya hablaré de él en unas palabras más.

Esta es la introducción. Vamos a ubicarnos, hablaremos del medioevo digital, cuando los Digitosaurios gobernaban la Tierra, ni más ni menos.

(Impresiones para blog que bien podrían estar en Facebook: estoy escuchando a John Lennon con Working Class Hero y estoy comiendo Galletas Marías con Coca-Cola Zero, estamos a dos días de la repasada que nos dio el huracán Dean aquí en esta ciudad)

A ver. Yo entré a Internet en una época muy antigua. No había navegadores-browsers. Ahí está dicho todo.

Internet era un servicio que un amigo mío me metió de contrabando cuando estaba en su universidad, se llamaba Bitnet (¿existirá aún? y si no es así, ¿cómo habrán sido sus últimos días? ¿Cuál habrá sido y a quién, su último mensaje?), me daba su cuenta y password y ahí encontré un mundo de maravillas. Claro, todo era texto, ASCII et Urbi. Cuando se descargaban archivos era eterna la cantidad de puntitos que tenían que pasar en nuestros flamantes y modernos modems de 2.8 KB. Sí, 2.8 Kilobits por segundo. Antes, un buen amigo, Rubén, me comentaba de los decenas de cientos de lugares a los que se podía meter para obtener información en su propia red mundial, que se llamaba Diginet, él trabajaba en esa compañía de minicomputadoras, Digital, ¿si la recuerdan, verdad? La inmensa compañía de minicomputadores y clusters, que creó la PDP, la Vax (genial nombre para una computadora), la que seguía a IBM en cuanto a… ¿no se acuerdan ya de nada de eso? ¿Quéee? ¿Qué la compró Compaq? ¿Qué luego Compaq fue comprada por HP? ¿¿¿Cómo???

Ok, esos días de hacha y dientes de sable derivaron en otros que nos trajo por fin al embrujo del navegador-browser en nuestras manos. Todavía cierro los ojos para estar dentro de esos grandiosos días en los que me metí de lleno en medio de las primeras veces a ese caudal de información llamado Internet, todo era lujuria, imágenes, gráficas, colores. Guauu, mejor que la Televisión. Además de vagar sin mucho tino por entonces, había algo llamado portal, conocido como Yahoo!, totalmente anarquista que trataba de dar cierto orden a lo que había “ahí”. Pero además de ver las imágenes que una artista colocó en algún lugar de tres muñecas barbies realizando actividades inenarrables unas a otras, me tocó ver la hoja “personal” de un tipo que por supuesto que ni recuerdo su nombre que tenía sus datos ahí, la imagen de su familia, de su casa y ¡hasta su perro! Gran cosa. ¿A quién más que a sus amigos les interesaría ver eso ahí? Y el año que marcaba el calendario era 1994, Colosio no tenía el año de muerto.

Doce años después ya se puede ir concluyendo: A todo el mundo le interesa que sepan de su perro y al mismo tiempo ellos están interesados en ver los perros de sus propios amigos, claro está. (Eso de los perros es recíproco, me consta).

Esto tiene que ver en definitiva con Facebook. En Facebook sales tú. Sale tu cara, se sabe que no eres un perro, sino que tienes un perro, como el antediluviano ejemplo del cuate de arriba, ilustre desconocido.

Sale tu cara porque no tienes de otra. ¿Quieres interactuar con la demás gente? Ellos leen tu historia, saben si eres conservador o liberal o moderado (Yo soy moderado). Saben de que año eres. Bien podrías mentir, y lo puedes hacer durante un buen rato, pero, ¿qué caso tiene? Se darán cuenta. No es un lugar de encuentros amorosos y medianamente clandestinos, es un lugar de socialización.

El tipo trimencionado de arriba lo entendió de manera inesperada. Él quería decirle al mundo que tenía un perro y que lo amaba tanto que subió su foto a Internet y lo puso en una hoja de HTML para que todos nosotros bienaventurados, lo conociéramos.

Él, el amante de perros desconocido, a final de cuentas, quería socializar. Pudo ser un protoFacebook candidate nato. Ya dije.