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domingo, septiembre 23, 2007

Llegando a los 10,000 visitantes. Habría que celebrar algo, ¿no?

Este blog acaba de llegar a la marca de los 10,000 visitantes. No sé si eso es significativo pero supongo que algo sí.

No voy a decir que no esperaba o sí esperaba llegar a esa cantidad. El punto es que se llegó y que se espera que algún día lleguemos a 20,000, probablemente a la tasa de 1,400-1,600 mensuales se pueda en 7 meses más. A los 30,000 quizá en menos, unos 5 meses. ¿Por qué en menos? Porque así sucede en esto. Mientras más gente se da cuenta de este blog más gente vuelve en la misma cantidad de tiempo. Al menos eso dice la teoría. Así que calculando unos 10,000 cada cinco meses en tres años llegaremos a los 100,000. Ya. Dejemos eso. Hay personas que tienen 2,000 visitantes diarios. Yo tengo el dos por ciento de eso. Me pregunto, ¿cómo será su vida social? ¿Tendrán muchas invitaciones a fiestas y cosas así? Tal vez. La envidia maldita.

Y vuelvo a lo mismo. ¿Para qué queremos que nos visiten los que escribimos blogs? ¿Qué tanto será el ego? ¿O es que realmente deseamos compartir lo que vemos conocemos, sabemos, pensamos, elucubramos?

Soy muy obsesivo. Tengo un medidor de visitas. Me dice de donde llegaron estos visitantes y me dice taambién porqué llegaron. Gracias a Google la inmensa mayoría llegan a mi lugar gracias a sus preguntas.

De hecho a veces creo que la gente cree que Google es como una Bola 8 (los niños norteamericanos compraban un juguete, en forma de bola negra de billar, que trae dentro un líquido con un objeto adentro que rotaba según se le diera vueltas y tenía varias respuestas como “no lo sé”, “tal vez”, “no lo hagas”, “vuelve a preguntar”, etc.) o bien la gente piensa que Google es una bola de cristal que se sabe todas las respuestas posibles.

De ese modo, pregunta por decir, “pelicula en blanco y negro de cine de televisión y serie alta calificacion en IMDB” y Papá Google contesta con un listado de cómo 42,800 websites y se da el caso que el mío es el primero porque incluí en un artículo las palabras claves que la pregunta contiene. Si les llama la atención las personas le dan el tan deseado click click y ya están en Desde Techno y si les agrada lo leen.

Lo que sí no sé es cuanto tiempo se quedan leyendo ya que mi medidor de visitantes sólo me da el tiempo cuando se salen de mi página y se van a otra. El record lo tiene alguien de Perú creo con más de una hora veinte leyendo. Felicitaciones a esa gente linda de Perú.

Lo que sí es chistoso francamente es algunas de esas peticiones a Google. Tengo un artículo que habla de “Cómo hacer tu propia bomba atómica” y han llegado a él, por supuesto porque ellos ponen esa pregunta en el buscador. Pero otros llegan con preguntas por decir “cómo hacer un detonador”, o con el inquietante “cómo hacer bombas”.

Obviamente yo no sé quienes eran o quienes serán esas personas. O si su intención es solamente educativas. No me gustaría por ejemplo saber que estaban o están buscando esa información para llevarlo a la práctica, nonononono. Pero en fin. Apostemos porque sólo sea curiosidad, sólo curiosidad.

El punto es que ya son 10,000 y que trabajaremos para que sean más. ¿Por qué? Ni idea, sólo por el gusto de hacerlo. O como ya lo he dicho en lo del blog relacionado a IMDB y que trata de hacer un comentario significativo a las 250 películas que la gente en el mundo ha criticado como las mejores en base a una calificación verdaderamente ponderada, porque se puede.

Ya hemos escrito aquí de muchos temas como el de la no-iglesia de María Magdalena, la muerte del Capitán América, sobre Disney y su fábrica de ideas, sobre la cuestión de la necesidad de la lectura, de películas como la de La Fortaleza Prohibida, de Star Wars y su Fuerza de la Fuerza, de ensayos de rock bastante detallados sobre canciones de los Rolling Stones, o de Queen, o de discos como el Dark Side of the Moon de Pink Floyd, así como de la misma música Disco tan maldecida como maravillosa.

He tocado temas organizacionales y temas como el de Facebook y su entorno. He hablado de experiencias del pasado y temas de salud y de mi ciudad en la que viví más de 30 años, Monterrey, su esencia y su carácter, su gente y sobre todo un artículo que comenté con extensión de su ambigüedad que salió en la revista Time en noviembre del año pasado que no supe si se publicó o comentó en alguna parte.

También se han tocado tópicos como el de la idiosincrasia de los mexicanos en sí, del tema de la confianza entre nosotros mismos y varios más por esos temas. Hablé en un artículo sobre la necesidad de hacer entender la realidad de lo que pasa desde el punto de vista de los mexicanos a través de personas que nos lo hagan entender de una vez por todas.

De lo que pienso escribir en un próximo futuro es sobre el Dos de Octubre, que el año que viene será el 40 aniversario de Tlatelolco, en el cual por fin publicaré la cuarta parte de mi libro de Technotitlan: Año Cero, que trata directamente del tema, también trataré de acabar mis comentarios sobre esas 250 películas mejores de IMDB, así como hablar sobre temas de ese tipo de preguntas tan queridas por nosotros los latinoamericanos sobre el porqué los países ricos lo son y otros no, que comencé hace meses por aquí con un libro excepcional que por ahí ha de andar, asimismo hablaré de otro similar que tiene muchas luces que dar por el mismo tema.

Y me he propuesto hacer artículos más pequeños para poder ser más sintetizado, más productivo y con menos rollo. Pero no es mi culpa, entiéndeme, no es mi culpa. Hay temas que dan para más y más, con lo cual se hacen más largos que la misma cuaresma.

Así será. Ahora vamos por los otros diez mil visitantes. ¿Me acompañas?

Te espero.

sábado, junio 02, 2007

RUMINACIONES METABLOGISTICAS


Habrá que entender que sucede con lo de los blogs. Hace tiempo que no hablaba del tema, de estar escribiendo este blog precisamente.

Una cosa es entender para qué escribimos en blogs.

¿Es alguna moda pasajera? Ya mero cumplo el año y llevo un promedio de uno cada tres días.

¿Es un desahogo? Sí, definitivo. O más que eso, es una necesidad.

¿Es un intencionado lugar para exhibir nuestro trabajo? Pero por supuesto, quiero escribir en alguna revista, Ahora sólo escribo en un periódico local.

¿Es una necesidad? Por supuesto. Hay necesidad de opinar y de escribir.

¿Es un escapismo? No lo dudo.

¿Es una prolongación de nuestro ser exhibicionista? Pero por supuesto que lo es. Esa es una buena explicación.

Un día estuve vendiendo ejemplares de mi novela autopublicada hace años Technotitlan: Año Cero. Un día lo comenté delante de unas personas. Una de ellas me dijo: “Sí, vendiste tantos, pero ¿cuántos te los leyeron?” La verdad, me caló.

Una, bueno, me caló la mala leche de mencionar un punto que uno no puede comprobar de buenas a primeras. Dos, realmente sí importa que te lean, digo, para eso lo escribiste. Pero el comentario, medio malicioso, medio sincero y medio envidioso a todas luces, tiene una verdad ineludible: Sí, te los pueden comprar y eso, cuando tú estás recibiendo el dinero que le invertiste en la hechura, es un halago, pero lo importante y la verdadera justificación de todo este asunto es ese, que te lo lean.

Agrego: sí me consta que me lo leyó mucha gente, tengo correos que me lo comprueban así. Tengo personas que me lo contaron. Que me cuestionaron, etc. Que me preguntaron que sucedió después con tal personaje. Bueno, ese es otro punto.

Pero lo que quiero decir con esto es respecto al blog. A este blog le llegaban en promedio durante sus primeros 6 meses como 8 personas diarias. Los siguientes 6 meses le llegaron como 14.

En promedio llegaron en el año como 12 más o menos. 12 diarios.

Estos últimos doce días han llegado como 36 personas diarias en promedio. ¿Alguna explicación? No sé. Tal vez el todo poderoso dios Google me califica de manera diferente y me acepta como más influyente a las inmensas preguntas que hace la gente a su buscador. (Bueno, no sólo Google, hay otros buscadores por ahí). O me incluyeron en algún índice de peso como para reconsiderarme más importante y subirme en su índice y así más gente me encuentra más rápido. Y me accede así. Y la marea puede cambiar de nuevo.

Google ya me ha castigado antes por hacerme autoreferencia, ignorando yo en esos momentos que eso es pecado mortal en este mundo de los índices. Los índices son todo en la vida de un website. El pecado de autoreferencia me hundió en el abismo de sus buscadores. Ahorita estoy arriba. Pero ha habido momentos en que soy el número cuarenta. ¡El cuarenta! No es agradable. Nada, nada.

Ya no es sólo lo del principio. La gente que se equivoca y que escribe Techno… en vez de su querida Tenoch…, ya casi no pesa, situación que me hacía algo de gracia, pero que finalmente no les resolvía nada finalmente, ni a mí tampoco.

Sí, eran visitas hechas y derechas, pero se iban de inmediato ya que no veían nada de su agrado. Era natural. Les escribí una nota ubicándolas del mejor lugar de Tenochtitlan que he visitado. Pero el tiempo ha cambiado y los visitantes ahora se quedan más.

Sucede que en 120 artículos que más o menos que se encuentran aquí en este blog, hay para todos los gustos (supongo). Si escribo de cierta película, no falta que lleguen varios a querer saber de ella. Antier, ha de haberse transmitido en la televisión española la película de Network: Poder que Mata, ya que seis personas de España llegaron por aquí en la misma hora.

Me hace gracia que escribe uno una frase y no pasa mucho tiempo en que llegue gente a este lugar. Hagan lo mismo en sus blogs, ensayen con alguna frase y así llegará alguien a visitarlos. Hay toda la variedad del mundo posible. No la vamos a llenar aquí, ¿verdad?

Bueno, no, no todos se quedan, pero algunos sí y por mucho rato. Otros, obvio, se van de inmediato.

Me encantaría que se quedaran, pero no es posible.

Pero recordemos, escribimos porque queremos. Sale algo en los medios que consideramos de relevancia y aquí opinamos. Y largo y tendido. Ese tal vez es el problema. Mi problema.

No sé escribir de a poquito. Un día transcribí una nota aparecida en un diario local de hace diez años y que consideré simpática, que por cierto es de las más populares, y alguien me regañó diciendo que no escribiera de esas cosas superficiales, que yo los tengo acostumbrados a escribir temas de gran profundidad.

Hay algo de ego en que te visiten muchas personas. Pero yo no soy del tipo de escribir sólo un párrafo y que se refleje en algún índice como Mtyblogs con esa frecuencia necesaria para que me accedan dos veces al día.

He visto blogs con una asistencia diaria de 1700 personas. ¡1700! Y aquí apenas anduve en casi 12, menos de su uno por ciento. Esos sí que son famosos. No es mi caso. Un artículo que aparezca aquí tarda como tres horas en su preparación, en su escritura, en su corrección y en su “subida”. Tres horas que no puedo repetir a diario. Digo, tengo ciertas cosas que hacer. A veces trabajo. Okay, no, siempre trabajo. Y esto es algo también de inspiración, de gusto, de delicia. Y a eso no se le puede obligar a diario.

Nunca he escrito un artículo de primera impresión directo en Blogger, no me sale, no me sabe, no puedo, soy inepto en ese sentido. No puedo elegir las palabras correctas, las metáforas suficientes, las referencias correctas, de manera expedita.

No soy tan impresionista como esos blogs que son muestras y reflejos del momento en que se vive. Impresionista me refiero porque eso es lo que hace mucha gente. Y no es malo. Son las voces de la gente, las de primera impresión, las de la primera conclusión.

Algo sale en TV, opinan de ello, algún rumor, lo escriben, algún comercial, dos o tres impresiones, un resultado de fútbol y allá van. Yo no puedo escribir de ello. Sería como una especie de impropiedad al blog.

No es que se califiquen a priori los blogs impresionistas como de superficiales o triviales, pero así son muchos. Y definitivo, muchos de los blogs impresionistas son graciosos, chispeantes, agudos, y ultimadamente en general agregan sabor a la diversidad. Y eso es suficiente para justificar su existencia.

Siendo autocomplaciente por un segundo, ¿qué me gustaría? Que la gente se quedara a leer más. Que opinara más. Que leyeran los artículos del pasado. Que pidieran algunos temas, a ver si puedo cumplirles. Que se reimprimieran algunos por ahí, que se mencionaran por allá. Cosas así. No dudo que se pueda o que así suceda.

Escribir aquí no es por esperar una recompensa, que quede claro. O tal vez la recompensa sea mi pura sensación de que a veces algo se hizo bien.

Porque es tan divertido y fascinante hablar sólo.

Pero más todavía, dialogar con alguien… Y esto siempre será un diálogo.

Contigo.