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lunes, febrero 09, 2026

1253. Preso en el cuarto de las pantallas. Todas encendidas brillando. Es mi condena de mil años.

NnCt 1253 de las 1,440 pantallas todas viendo hacia alguna parte, pero todos me miran a mí y no sé por qué, no soy Truman, ¿o sí? La persona a la que todos van a ver qué hago, qué muevo, si a la izquierda o a la derecha. Si al centro. ///




POESÍA 1253 LA DE LA CONDENA DE LAS HISTORIAS DESBORDADAS


¿Existe el centro todavía 

o es imaginario o extradimensional? 

Hay apuestas que, como saben que estoy incomunicado, 

se animan a adivinar cuál será mi respuesta. 

El Panopticón en pleno. 

No recuerdo quien lo diseñó o inventó o pronosticó. 

Tanto que quisiera hacer, lo haré, 

usaré mi poder de observación para educar a las masas. 

Ellas me verán. 

Mientras espero las musas.

Como dicen en Monterrey, “No hay falla”.  

Para modificar su conducta. 

Eso es lo que yo buscaba, una audiencia, 

ellos lo desean y yo lo deseo. 

No sé si pueda, 

estamos contra la hircus currit in monte, 

o sea, “la cabra tira al monte”, 

contra eso no se puede. 

Seamos felices. 

Hagamos la revolución. 

Hagamos el caos. 

Quememos el universo para que 

de las cenizas surja el nuevo orden. 

Y como dice Woody Allen

ojalá haga buen tiempo al terminar, 

recojamos los desperdicios, 

los tiremos a la basura, 

y podamos regresar a casa 

antes de las seis de la tarde 

sanos y salvos, 

porque el tráfico es espantoso

 y no hay camiones 

porque como afirmaban 

los antiguos y los nuevos, 

Samuel stultus est gubernator 

narcissistic et ineptum

Lo peor eran los mensajes blancos 

que aparecían rompiendo mis ojos, 

nadie tiene piedad, 

nadie piensa en nosotros 

ojos sensibles.

Sí, estoy en esta prisión de mil pantallas 

porque soy culpable de mil pecados, 

cada pantalla, cada pecado cada día 

que estaré viendo 

los mil ojos de 

mil moscas que me hacen 

mil cuestiones.

No enloqueceré porque tengo disciplina 

de tanta pantalla, 

solo ruego que mis captores no recuerden 

a los doctores que torturaban al 

Alex el de la Naranja Mecánica.

Si mis párpados estuvieran 

de alguna manera atados, 

de alguna manera atrapados, 

de alguna manera condenados 

a ver las mil pantallas, ahí sí, 

ya sería mi muerte clínica, 

sería mi suicidio prepagado.

Lo peor es que 

no recuerdo el crimen 

por el que estoy aquí, 

cada pantalla, dije, 

mil historias, 

cada historia, una por minuto, 

mil por mil minutos, 

millón de historias cada mil minutos, 

no hay cerebro que aguante, 

y todavía no empieza, 

pero los captores ya me lo advirtieron, 

sucederá pronto y no habrá piedad o pausa.

Por mientras solo meditaré, 

meditaré y crearé una barrera 

entre las Mil Pantallas y yo. 

Porque lo indeseable, ya vendrá.

De hecho, los escucho 

detrás de las paredes. 

Las mil noches 

de las mil pantallas 

con las mil historias

a punto de comenzar.

Ténganme piedad. 

Pero solo ustedes, 

porque lo que es a mis captores 

jamás les pediré nunca nada, 

jamás.///1253


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