NnCt 1253 de las 1,440 pantallas todas viendo hacia alguna parte, pero todos me miran a mí y no sé por qué, no soy Truman, ¿o sí? La persona a la que todos van a ver qué hago, qué muevo, si a la izquierda o a la derecha. Si al centro. ///
POESÍA 1253 LA DE LA CONDENA DE LAS HISTORIAS DESBORDADAS
¿Existe el centro todavía
o es imaginario o extradimensional?
Hay apuestas que, como saben que estoy incomunicado,
se animan a adivinar cuál será mi respuesta.
El Panopticón en pleno.
No recuerdo quien lo diseñó o inventó o pronosticó.
Tanto que quisiera hacer, lo haré,
usaré mi poder de observación para educar a las masas.
Ellas me verán.
Mientras espero las musas.
Como dicen en Monterrey, “No hay falla”.
Para modificar su conducta.
Eso es lo que yo buscaba, una audiencia,
ellos lo desean y yo lo deseo.
No sé si pueda,
estamos contra la hircus currit in monte,
o sea, “la cabra tira al monte”,
contra eso no se puede.
Seamos felices.
Hagamos la revolución.
Hagamos el caos.
Quememos el universo para que
de las cenizas surja el nuevo orden.
Y como dice Woody Allen,
ojalá haga buen tiempo al terminar,
recojamos los desperdicios,
los tiremos a la basura,
y podamos regresar a casa
antes de las seis de la tarde
sanos y salvos,
porque el tráfico es espantoso
y no hay camiones
porque como afirmaban
los antiguos y los nuevos,
Samuel stultus est gubernator
narcissistic et ineptum.
Lo peor eran los mensajes blancos
que aparecían rompiendo mis ojos,
nadie tiene piedad,
nadie piensa en nosotros
ojos sensibles.
Sí, estoy en esta prisión de mil pantallas
porque soy culpable de mil pecados,
cada pantalla, cada pecado cada día
que estaré viendo
los mil ojos de
mil moscas que me hacen
mil cuestiones.
No enloqueceré porque tengo disciplina
de tanta pantalla,
solo ruego que mis captores no recuerden
a los doctores que torturaban al
Alex el de la Naranja Mecánica.
Si mis párpados estuvieran
de alguna manera atados,
de alguna manera atrapados,
de alguna manera condenados
a ver las mil pantallas, ahí sí,
ya sería mi muerte clínica,
sería mi suicidio prepagado.
Lo peor es que
no recuerdo el crimen
por el que estoy aquí,
cada pantalla, dije,
mil historias,
cada historia, una por minuto,
mil por mil minutos,
millón de historias cada mil minutos,
no hay cerebro que aguante,
y todavía no empieza,
pero los captores ya me lo advirtieron,
sucederá pronto y no habrá piedad o pausa.
Por mientras solo meditaré,
meditaré y crearé una barrera
entre las Mil Pantallas y yo.
Porque lo indeseable, ya vendrá.
De hecho, los escucho
detrás de las paredes.
Las mil noches
de las mil pantallas
con las mil historias
a punto de comenzar.
Ténganme piedad.
Pero solo ustedes,
porque lo que es a mis captores
jamás les pediré nunca nada,
jamás.///1253
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