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lunes, julio 28, 2025

Nanocuento o nanofabula 1,217 de 1,440..

 1217. La locura era de tanta bebida, sólo en este avión caído y los seres blancos tocan la puerta.



NnCt 1217 de 1,440 sueños, frustraciones, delirios antes de las 9 am.

Veo mis posibilidades. Puede que vengan por mí. Puede que no. Puede que el piloto haya puesto el Mayday antes de caer. Puede que no. De hecho, no sé si estoy alucinando, en el shock del accidente. Puede que esté aquí. Puede que no.

Estoy en la penumbra. Estoy en la confusión. Salí, ¿ayer? Sí. ¿Tengo una herida en la cabeza? No. Pero sí me di un golpe fuerte. Vi malditas estrellas. ¿Alcanzo a ver mis manos? Sí. ¿Mis piernas las puedo mover? Sí. ¿Me puedo levantar? Sí.

¿Había un saco? ¿Tenía información? Eran mil miniUSBs, numerados, con toda la información de los passwords de las cryptomonedas. Son la puerta a veinte millones de dólares. ¿Estarán conmigo? Sí. ¿Me queda comida? No sé. La necesito? Sí. No sé cuánto se tarden por mí. De inmediato verán las USBs. Pensarán que soy un ladrón. Ahora sí lo soy. No era un ladrón, me dieron el paquete, me lo ordenaron. No pude negarme. Fue el director. Pero yo sé lo que traían los USBs, pensé que era info tranquila que no querían mandar por internet. 

¿Fue Ivonne? ¿La del pitazo? Ya no me podía hacer para atrás. Me asusté tanto. Sigo asustado tanto. Para acabarla, caímos.

¿Veo alucinaciones? No lo sé. La luz viene y va…

Son muchos, ¿qué son, pigmeos? ¿Pigmeos blancos? De dónde? Sí, estoy alucinando. No hay pigmeos blancos. Menos aquí adentro en la cabina. ¿De dónde salen pigmeos blancos? Son de África, ¿no?

En la ventana. ¿Es ese metal que veo, está lejos, es de mi avión? O es otra cosa?

No lo sé.

Es mucho dinero. No me tocaba a mí llevarme eso. No hago esas cosas. No sé si lo hagan. Será la vergüenza total. Debo destruirlos. Debo deshacerme de esas cosas. No hay manera de comprobar que es. No tengo laptop, terminal, no sé nada. Si me preguntan no sé nada. No debí haberme traído nada. Ivonne me lo dijo después. Pero ya no podía hacer nada.

Lo único que sé es que no hay pigmeos. Los imagino, estoy muy presionado. Tengo que deshacerme de la evidencia, no es mía, pero cuando alguien investigue pensara que fui… Podré salir a tirarlos? Estoy muy débil, me reclamarán si los pierdo? ¿Me amenazarán? ¿Me matarán? Mi pulso se aceleró. Estoy tan malo de la presión. ¡Me voy a desmayar!

¿Y si llegan y ven todo quemado? Pensarán que era evidencia. Cada USB son veinte mil dólares. Una fortuna. Este verde, aquél rojo. Aquellos blancos. Pero no puedo quemarlos, ¿con qué? Aquí no hay cerillos ni nada.

De nuevo ustedes, ahora son más, ¿de donde salen? ¿Por qué se me quedan viendo? ¿Por qué me ven…? No existen, no están aquí.

No, no hay nadie allá afuera. No puede haber nadie allá afuera. El avión se desplomó, ¿verdad? Sí. Estoy en medio de la selva o del monte o del bosque todavía, sí.

¡Por favor no me toquen, no me toquen! ¡Uno me mordió! Me hacen señas. ¿Quieren mi bolsa? ¿Quieren los MiniUSBs? 

Son muchos, me abruman, me rasgan la piel, les tengo que dar la bolsa, se las aviento lo más lejos que puedo y se tiran hacia donde la aventé, me dejan, me sueltan y van con los MiniUSBs. Se los empiezan a comer, sonríen. O sea, ¡se los están comiendo! Se van con dos, con tres. Parecen mexicanos como cuando encuentran un trailer accidentado en carretera, se los llevan felices y se van. Ya luego no queda nada. Se llevaron todo.

En eso sentí que todo se ponía negro. Me dejé caer en el sueño. Los pigmeos. Me mordieron y tengo sueño. Mucho sueño.

24 horas después entraron al avión reportado, solo encontrando al piloto y a un pasajero atrás, los únicos que venían.

-¿El pasajero está vivo? ¿Quién es? Su rostro está arañado. Quizá por el accidente. Son heridas pequeñas, tal vez vidrios, pero no se ve nada quebrado en ningún lado, carnal.

-¿Y esos miniUSBs? Son muchos. Llévate los que puedas con las manos, diremos que no vimos nada, pueden servir para tu escuela, ¿no andas diciendo que siempre necesitan cosas de esas para sus tareas? Hay muchos ahí en la bolsa. Da la impresión de que eran más. Sepa. Ni quien se dé cuenta. No pasa nada. Estarán más que contentos con que el compa este esté vivo. ///1217


Nanocuento o nanofabula 1,216 de 1,440...

 1216 El piano seguía sonando. La trampa. Ya estaban ya en mi mente, pero no saldré de mi roca.



NnCt 1216 de 1,440 de las demasiadas notas que el Emperador le dijo a Amadeus que le quitara las que sobraran para que su Flauta Mágica saliera perfecta. 

Es el fin. Y la soledad y el desierto y las piedras y la construcción en la que me escondo, que tiene fuente natural de agua, de luz, pero aun así no saldré, porque ellos están tras de mí y me quieren y no me dejaré. No sé quién me busca.

Serán ángeles. Zombies. Vampiros. Extraterrestres.

Fui errando cruzando continentes llevando en mis manos los últimos óvulos funcionales de mujer, los de Eloísa, yo los conservaba en sus aparatos, tanques, freezers de temperatura óptima, nada más grande que no cupiese en una mochila. El destino de la humanidad, pensé. 

Serán crucificadores. Zelotes. Comanches. Fantasmas. Insectos Gigantes. Pesadillas.

No sabía qué es lo que me perseguía.

Sólo me perseguían. A lo lejos veía el humo de destrucción. Y estaba al borde de la desesperación, de la locura. La alucinación, la irrealidad.

A veces me veía salir huyendo de la estepa, con las ordenes, “eres el último que trae los óvulos, no hay más, no hay otra manera de que la humanidad sobreviva. Es la última oportunidad.” 

Los óvulos de Eloísa. ¿La conocí? Me parecía que sí. No me dijeron. Pudo ser la anciana esa de 35 años, la que me abrió la puerta. La de 20 que me dio de comer. La doctora que me miró con misericordia y me convidó de su cuerpo.

Les llevaba días, semanas, no sé, pero no paraba, dejaba un rastro sin querer. Dejaba un aura, una energía. Me encontraban. No sabía cómo. Siempre huyendo en mi vehículo que navegaba en las sombras, hecho de cristal.

Cansado, me detenía y ponía a Mozart, quien me llenaba de fuerza, me llenaba de energía, de luz y miraba, a mi alrededor, todo el páramo-desierto-desastre por todos lados. Nada de voces, nada de Mozart, este planeta volvía poco a poco a sus orígenes de desiertos, sin agua a la vista, solo montañas, montes, cerros, desfiladeros, arena, mucha arena. Y un día sería de nuevo reclamado por el mundo salvaje, ahora sí, el mundo sin humanos como querían muchos, que todo quedara como al principio virginal. Sin Mozart. Los que decían que los seres humanos éramos el virus.

Por eso quería seguir, por que deseaba que Mozart se quedara por siempre. Mozart era la humanidad. Yo era, soy la humanidad. Los óvulos de Eloísa son la continuidad. Son Mozart.

Así llegué a esta construcción en medio del desierto, tal como me habían dicho los mensajes cifrados del cielo. Alimentada por toda la energía solar, de viento y de la eventual tempestad, que pudiera caer, de día y de noche. Amurallada, escondida, desfiladeros y puentes viejos que destruí al pasarlos. Sí, había alimentos, de buenas. Ya no me quedaban muchos. El vehículo de sombras y cristal deteriorado, tenía fecha final.

Y ahí estaba yo, Eloísa, con tus óvulos congelados, listos para fertilizar. Ya habrá quien los desarrolle, nutra, eduque, los madure. Que se haga el ciclo de nuevo. No me quedaba más que una cosa que hacer. Aguantar a que vinieran por mí.

Serán Meridionales. Caníbales. Ultrarreligiosos. Monstruos. Arpías. Bestias.

Todo por tus óvulos congelados. Luché, maté, hui, destruí, para conservarlos. Aquí estoy escondido. Sé que no tardan por mí. Pero no sé quién tocará la primera puerta de las dos.

Serán amibas gigantes. Dragones. Serpientes. Demonios. Robots.

Se escuchaba Mozart. Lo programé para que se quedara en loop toda la eternidad. 

Las 666 obras del catálogo Köchel.

Veo en la pantalla que pudieron abrieron la puerta. Al menos ya vi. Son demonios. Colas, alas, tridentes, pezuñas, colmillos, fuego, humo negro, destrucción. Maldad absoluta. Son los ángeles caídos. Vienen por mí, por la humanidad.

Resistiré lo que se pueda. Ya resguardé los óvulos de Eloísa. Nadie los encontrará. Sólo yo.

Pensar en que soy la esperanza de la humanidad, de todas las creaturas. Reí fuerte. Yo pecador de entre todos los pecadores, yo. Soy la esperanza de la humanidad. Reí más. Tengo que aguantar para que alguien venga a ayudarme. Tengo esperanza. Respiré profundo. Dejé de sonreír. Rompieron la segunda puerta. Las piedras cayendo, una enorme sobre mi pierna, los destrozos, de entre el polvo escucho una voz profunda, cavernosa:  “¡Ah, la Flauta Mágica, maravillosa!”/// 1216


Nanocuento o nanofabula 1,215 de 1,440...

 1215. Quise cambiar el pasado, y me perdí, me quedé. Abro los ojos, los trilobites se ríen. De mí.



NnCt 1,215 de 1,440 trilobites que se colgaban de la tela de una araña, como veían que resistía fueron a llamar a otro trilobite…


Ya lo dijo Clarke, “cualquier tecnología avanzada es vista como una forma de magia”. 

José Luis me odiaba y no sé por qué. Me asombré cuando supe lo que pensaba de mí. En la empresa todos nos llevábamos bien. Pero empecé a sospechar algo cuando llegaba a su lugar y cerraba su laptop de golpe, con descaro. Siempre me dejaba notas. “Esto está mal”. “Eso está equivocado”. “Aprende chavo”. Las “s” era como las del grupo Kiss.

La empresa jugaba con tendencias. Invertía fuerte y luego se quedaba a medias. Así fue con los Sistemas Expertos. Platicando les extraía información a los obreros, la cual se las inyectaba a los robots y ellos hacían sus tareas. Habían explotado ya varios robots y de paso nos estábamos quedando sin obreros porque se iban a otras empresas, molestos, desplazados.

Ahora era la realidad virtual real. No sabíamos si era moda.

El proyecto empezó a dar frutos. Tomaba una imagen, le hacía ajustes, la metía a la máquina de Realidad Virtual Real y la creaba. Me tomé libertades, como pintor con paisajes.

Soy un ingeniero artista, es lo que pasa.

Así cree una zona rocosa con cabras montesas. Otra con bisontes. Ya llegaríamos al tema de probar estructuras, máquinas. Por el momento eso lo hacía en un despoblado lleno de chatarra detrás de la Central. Ahí creaba el ambiente y caminaba dentro de esa cuasirrealidad y tenía cuidado con las cabras o los bisontes, en la realidad virtual real podría haber heridos. No se sabe. Se veía y sentía fabuloso. Era sensorial total.

Resulta que me prestaron una novela sobre Los Invasores, el programa de TV de los 60s. Se llamaba La Noche de los Trilobites. Me impactó. Y desarrollé una situación-escenario con los trilobites. De un metro de altura, mezcla de cucarachas gigantes con cangrejos con patas muchas y antenas espantosas. No pensaba caminar entre ellos. Parecían peligrosos. Los vi varias veces. No sé por qué lo hice. Tonterías mías. Lo borraría. Pero ahí se quedó el patrón de creación.

Para esto Ceci era una mujer casada, muy bella, me gustaba, pero pues, a todos nos gustaba, por cuerpazo, amable y simpática. En la posada yo estaba hablando con ella genial mientras los demás estaban todos bebidos como era costumbre en Sistemas. Algunos bailaban cayéndose sobre las compañeras, a mí la música me disgustaba y platicaba con Ceci a gusto. En eso se acercó José Luis a sacar a bailar a Ceci, quien, me dijo antes, no le interesaba bailar con borrachos. Ya se había acercado Efrén a lo mismo e incluso se enojó conmigo porque le dije que yo estaba platicando con ella. Hasta me agarró del brazo con fuerza y se lo retiré. Así Ceci se quedó conmigo. Al rato vi a Efrén hablando muy enojado con José Luis. No me la iba a acabar.

Pasaron cosas. Le presté una unidad de disco llamada “Zeppelin” a José y vi que le cambió el nombre a “Los Enanitos”. Me enervé pero no dije nada. Mis cosas no se tocan. Así, otras cosas.

Una vez no encontré mi cartera. Una hora después de salir, dentro de la cafetera, toda húmeda. La encontré solo porque me pusieron un recado en mi pantalla con una carita sonriente. “Busca la cafetera”. La “s” angular tipo “Kiss”. Me volví a enervar.

En ese entonces no sabía de mis rencores, ni de mi mala manera de manejarlos.

Le dejé un recado a José, que el inge Vázquez  pidió una cinta confidencial en la cintoteca, la que estaba atrás y de la que yo sabía que la puerta se cerraba por accidente. Como buen lamebotas, José fue raudo.

A esa cintoteca le acabo de mandar unos 20 trilobites. Ahí se estarán un rato, uno arriba de otro… ¿Serán carnívoros? No me acuerdo. No importa. 

De hecho, hay tiempo, ahora le dejaré un recadito similar a Efrén pero para que vaya a la bodega. Van 20 trilobites, a la bodega. De inmediato. /// 1215


Nanocuento o nanofabula 1,214 de 1,440...

 1214 En el apocalipsis, el planeta envenenado. Me quito el traje, y veo al espejo. Sigo sin verme.



NnCt 1214 de 1,440 cubrebocas que hemos usado desde que empezó.

Estaba yo del lado del vidrio, ella del otro. Los cubrebocas, presentes. Los silencios también. Rosalba y yo hicimos una promesa que se me ocurrió, sí, se me ocurrían cosas absurdas. Habíamos prometido no hablar, no pregunten porqué. Fue un impulso. Es que me dolía escucharla. Su voz, hermosa. Decía “Rangel, yo te amo” de la manera más bellísima. Algo así fue lo que me dijo al final que nos vimos. Antes de la supercerrazón.

La pandemia seguía. La gente enferma. Las vacunas funcionaban hasta cierto punto. La gente ya no moría tanto, pero quedaba una tristeza y decían que habíamos quedado afectados. Decepcionados, cansados. Noo éramos los mismos. 

El vidrio estaba en la zona que se llamaba desmilitarizada. La ZDM, era la línea nada imaginaria, la barrera de púas y postes y pozos y trincheras nos dividían por mucho, en la geografía. 

Lo que ocurrió era que de pronto surgieron dos COVID, el -F, en las mujeres, el -H en los hombres y cuando las parejas se encontraban, se despertaban anticuerpos uno de cada lado, se desarrollaban los síntomas y mataban a los dos. Por eso la supercerrazón. Y las separaciones, y el dolor, un escenario de ciencia ficción. Impensable. Irreal.

Empezaron las ideas de tomarse la vida, algunas parejas se iban a las cabañas comunes que pusieron gentilmente en varias partes de la ZDM donde no había vidrio ni nada. Y se quedaban ahí, se amaban y morían. Luego llegaban las brigadas a limpiar y a esperar las siguientes parejas. Mortal todo.

Los médicos trabajaban a toda velocidad. Pero no encontraban la cura.

Por eso me separé de ella. No toleraba estar viéndola por la ventana. No quería tampoco que aceptara vernos en alguna cabaña, ocurrencia absurda y así morir. Sí, así me amaba.  Por ello decidí ya no hablarle. No quería que muriera, esto era de paciencia, encontrar la vacuna era cuestión de tiempo, pero ya habían pasado tres años y decían que serían dos años más, pero era doloroso, todo era doloroso.

Me fui a las montañas, sin internet. El acuerdo. No buscar noticias. Sé que después la encontraría.

Empecé a escuchar rumores, de que sí, que ya habían encontrado la cura, que ya iban a quitar las divisorias, que las parejas ya no morían, ¡las nuevas vacunas funcionaban!

¡Era Día de la Victoria! Hombres y mujeres se besaban, con timidez. Había felicidad, alegría. Bueno, no todas, no todos. Había gente que tenía terror a los COVID.

Pero no encontraba a Rosalba. Por ningún lado. Eso sí, las mujeres empezaron a entrar al mundo de los hombres con miedo, nosotros al de ellas. Íbamos con cuidado, no sabíamos si podía haber una mutación o algo más. Nos aseguraron que no, que las vacunas eran poderosas.


De pronto vi a Rosalba en una plaza comercial y me miró. Resplandecía, feliz. No me esperaba. Me miró y me detuvo con su bella voz: “No te acerques, Rangel”. Años sin escucharla. Era complicado detenerme, tenía planes, podíamos comenzar de nuevo. Sin acercarme le dije: “Sólo he pensado en hablarte, nunca debí haberte pedido que nos dejáramos de hablar.” 

Rosalba empezó a decir, con su voz de tristeza:

“Nunca me entendiste, Rangel, no me quisiste escuchar, pero cuando te fuiste, dije, él encontrará su camino y nunca volverá. Por eso  me ocupé en las brigadas de la nueva vacuna, y sin buscar encontré a una persona y ya estoy comprometida, y es más, estoy embarazada de él”.

Me congelé. ¿Escuchaba bien? 

“Repítelo”, le dije:

 “Nunca escuchas, Rangel, siempre querías dominar la conversación Antes de que tomaras esa decisión estúpida de no hablarnos nada, que yo acepté mil contenta, tú me malentendiste. Lo que al final te dije fue ‘Rangel, ya no te amo’.

El “ya no te amo” más bellísimo que hubiera escuchado jamás.

Me regresé a las montañas y en el espejo, ahora que lo pienso, dejé de verme. Dejé de escucharme. 

Sólo esperaba a qué algo sucediera, un nuevo apocalipsis, una nueva pandemia y veía siempre a la puerta para ver si llegaba Rosalba sonriente y arrepentida y que llorando me dijera, “me equivoqué, mi cielo”, pero no, Rosalba nunca regresó. ///1214


Nanocuento o nanofabula 0334 de 1,440...

0334 La cárcel cerraría después de que el último saliera. Pero seguían naciendo prisioneros. ///


NnCt 0334 de 1,440 prisioneros que muchos no sabían que estaban haciendo ahí y muchos no saldrían jamás de ahí y si vivías en ese lugar, era posible que no supieras que vivías en el mejor lugar del mundo…

La barrera estaba ahí y la vi de pequeño y veía las altas torres y veía a las personas, unas daban clases, otras curaban, otras aprendían, otras nacían y otras se dejaban de ver. Yo jugaba con otros niños, jugábamos con hormigas que eran como caballos y como vacas y eran nuestro ganado y las cuidábamos, una vez llovió y ya no las vimos, yo lloré mucho. Un guardia me miró y se burló de mí. Mis amigos decían que yo era un sentimental. No sé qué era un sentimental. Nos daban dulces y jugos, muy ricos.

Ocho años después… cuando ya éramos niños mayores ya recorríamos por donde queríamos, le decíamos Nuestra Gran Casa con sus grandes murallas, ya teníamos otros juegos, estos eran con unas esferitas oscuras que manchábamos para distinguirlas, que las usábamos para pegarles unas a otras en el piso y escuché de un guardia algo mayor que había unas esferitas más bonitas que eran de cristal, cristal que era como un vidrio transparente decían y que había olas azules o rojas que se movían dentro, nunca me las puedo imaginar y decían los guardias que el sol se reflejaba en ellas. De pronto creía que veía menos gente, pero era como una idea mía. A veces sentía que había menos niños y niñas. Yo jugaba muy a gusto con Rosaura. Así le decían, Rosaura, cabello negro encrespado, ojos grandes. Me acompañaba a ir por toda la Gran Casa, a lugares que estaban ya muy lejanos, pasillos, escaleras, corredores, nos tardábamos horas en recorrer, teníamos que ir temprano para regresar con luz, no nos gustaba regresar sin luz. Ya no nos daban dulces, solo que sí aburría el agua, tenía un sabor muy cargado, la lengua nos quedaba pastosa… cosa que no pasaba con el agua de lluvia.

Cinco años más pasaron y ya de joven, de un día a otro se fue Rosaura, y Lila, y Diana. Sólo nos quedamos los amigos y los que no. Los que siempre causaban problemas, pero los guardias no permitían que hubiera problemas. Pero como eran los grandes espacios, ya no nos metíamos unos contra otros. Pero sí me dolió no ver ya a nadie de ellas. Los guardias, que cada vez eran menos, no me decían nada.

Tres años más y quedábamos solo dos de nosotros. La gente iba desapareciendo con los días. Había algo que impedía que nos diéramos cuenta de nada. Sólo más espacio. Las paredes eran grandes, y los pasillos largos. Sólo recordaba vagamente que después de beber esa agua que nos daban, muchos recuerdos me eran nebulosos. Sólo estábamos ahí esperando, mi amigo y yo. Un guardia iba y venía. Nos decía donde estaba la comida y la bebida. Estábamos aburridos de esa bebida. Decidimos guardar agua de lluvia. Y comenzamos a tomar esa agua. Sólo de esa agua.

Un año después desperté y no estaba mi amigo. No había nadie. Y caminé. Desde hacía tiempo recordaba más cosas que hacía tiempo que no, a Rosaura, a las hormigas, a las esferas de color marrón. Y de pronto caminé hacia las paredes y vi una puerta que nunca la había visto abierta. Salía una luz de ella, un resplandor. Voltee hacia todos lados y en eso entré… 

Sólo recuerdo que grité y grité “¡QUIERO VOLVER, DÉJENME VOLVER!” ///0334


Nanocuento o nanofabula 1,213 de 1,440...

 1213 Yo no quería casarme. Ella menos. Pero tuvimos qué. No queríamos catorce crías sin padre.




NnCt 1213 de 1,440 niños posibles en todas combinaciones posibles, elija uno o elija dos o elija tres, si gusta más, catorce, por decir, tiene que aplicar para  permiso en la oficina correspondiente.

-Te decía, yo no quería tener niños, tener hijos a este mundo, es complicado, ¿a dónde? ¿Aquí? ¡Sí estamos inundados en muchas partes! Es que ha cambiado tanto el panorama... te contestaré a pausas, tengo una alarma, una crisis por venir a cierta distancia…

-Pero por eso cambié de trabajo, por eso me convenció mi mamá, mi papá, que me saliera de ahí, la minería no es buena cuando estás tan cerca de los volcanes y la mortalidad es de un 75%, a un lugar seguro donde pudiera producir mis propias crías y poner una fabriquilla. Sí, ¿lo de la alarma? Casi seguro que sabemos qué es… deja miro.

-Bueno, lo que no te he dicho es que las mías no son cualquier tipo de crías, ni su madre de qué está hecha, literalmente. Es difícil conseguir buenas madres estos días, y están las tradicionales, las mujeres normales de piel, de carne, ADN humano y así. Están las superfuertes, las resistentes, las de origen Neanderthal y al final, las androides, las que tienen rasgos de humana, de Neanderthal y con implantes exobiológicos, era natural, son de carácter fuerte, que sirven para organizar todo esto. Apliqué mis necesidades, mostré mis fuerzas. Estuve bajo prueba y aquí estoy. Así empecé La Granja. Sí, tenemos perímetros de defensa. Son buenos, son para disuadir o destruir… Explosiones y fuego, lodo y tierra, rocas y polvo. Se pondrá espantoso.

-Me preguntas de La Granja, sí, teníamos que apurarnos con ella y repoblar todo esto. Si no, nos la ganaban y a empezar no sé, en algún fiordo noruego o estepa rusa o taiga… o algún lugar donde abunde el siroco. Acá tenemos pantanos naturales que, sí, deberían detener a quién sea… Bueno, no es el caso con los que vienen, pero no importa, no es la primera vez…

-Te decía, que sí, luego intercambiamos crías con otras secciones, así evitaríamos la endogamia, tan peligrosa, por eso buscamos buenas granjas. Fortaleza, inteligencia, obediencia, es lo que queríamos. Sí, hubo algunas resistencias, y por cierto, viene a colación, casualmente, qué caray, que tuvimos un niño llamado Stingo. Siempre fue muy rebelde, Stingo. Amaba a sus hermanos, era un líder nato, inteligente, pero nada obediente… pero por eso lo expulsamos de inmediato. No queremos rebeldes. Lo pudimos haber matado, podíamos, tenemos permiso de eutanasia… pero no lo hicimos. Mala decisión…

-Lo que producimos son componentes para baterías que son para las bombas que deberían extraer agua eternamente para no perecer inundados, la energía solar, la de viento, la de mareas, no era suficiente y en alguna parte teníamos que almacenar la energía. Somos vitales, pero gobierno nos exprime, ¿ves? Nos quita presupuesto de defensas, tenemos que soportar solo nosotros. Y sí, a veces se batalla, puede que ahora tengamos problemas. Pero los detendremos ahí… ya antes los hemos detenido …

-Eso hacían mis crías inmediatamente tuvieran ocho años. Por eso era importante buscar buenas familias para tener crías fuertes. Te decía de Stingo, le perdí la pista esa vez porque ellos lo perdieron, los de su nueva granja. Sólo supe de él, un rumor, cuando volaron Granjas y liberaban crías. Sí, lo describían, parece que era él… un chico con mucha iniciativa, te dije. Sí, el gobierno lo ha matado varias veces, dicen, pero siempre mentiras, realmente. Stingo vive y está furioso. No se le detiene fácilmente…

-No te escucho y te perdí en la pantalla… ¿Me perdonas?, al parecer sí es Stingo, y viene con mucha gente, es necesario que los rechacemos, ya pasaron los primeros perímetros, están furiosos y sí, ya te puedo decir que este es su cuarto ataque a la granja y como no me han venido ayudar nadie, no sé si resistamos mucho, ¡y claro que me molesta! Eso no se le hace a un padre que ama a sus crías… Pero le costará caro. Eso no se le hace a un padre, te digo. ///1213


Nanocuento o nanofabula 1,212 de 1,440...

 1212. Te prometí un amor que durara siglos, quizá dos o tres, pero ya van ciento quince. ¡Basta!





NnCt 1212 de 1,440 años, o sea, catorce siglos que es mucho, mucho tiempo, demasiado…

-Tuvimos tanto tiempo imaginando la boda y estaba feliz, Alejandro, ¿te acuerdas? Hasta que la muerte nos separara. Y la beca especial que firmamos los dos y por la cual pudimos hacer la boda. El Gran Proyecto de Alfa Centauri II, La Madre de Todos los Experimentos de Supervivencia. 1,440 años encerrados en dos Bases aquí, en Texas… el tiempo eterno, una nuestra eterna juventud que probaría que podríamos llegar un día a Alfa Centauri, la estrella más cercana después que el sol. 1,440 años, Alejandro. Nosotros, no nuestros descendientes, nosotros mismos, los del equipo, los 14 que éramos. El gran proyecto. Extender la existencia.

-Todo eso ya lo sé, Reyna, es parte de lo que me harta esto. Tú me hartas. Te lo dije. Pero soy educado, y creías que jugaba. ¿Ya todo qué importa?, los que hicieron las reglas ya están muertos. Tu familia, amigos, enamorados. Todos. ¿Qué les lloras?

Seguí hablando:

-Raro. Se me aparecieron tantas oportunidades en este lugar encerrado, ¿prueba para ver si podemos viajar en las estrellas? Ha sido triste como el tiempo aquí dentro pasa despacio y allá afuera, el tiempo tiene otra velocidad, y así vi pasar a operadores a través de ventanas, pantallas, en los siglos, a Marcelo, a Silvio, a, Oscar. A tantos. Me enamoré y callé y no podía hacer nada. Quizá debí salirme. Tantas oportunidades. Eran gente buena.

-Sí, de todo me enteré, Reyna, discreta no eres.

-¡Nunca hice nada! Porque estoy, estaba, aquí contigo, Alejandro y lo que era una maravilla al principio, que ahora es un tormento y no puedo más, nunca me imaginé que te convertirías en un indiferente, y acepté todo, hasta eso, tu indiferencia, Alejandro. Todo lo hice por el pacto.

-¿Ya que te puede importar? Ya acabará, demostramos que, sí, podemos llegar a Alfa Centauri cuando queramos. Tantos años, nada dura para siempre, Reyna. Nada, ni el amor, ni nada.

-Alejandro, te dejaba de ver y yo pensaba que era para que descansáramos, te ibas a la otra parte de la base, la 2, era necesario descansar. Los diseñadores dijeron eso… ¡vivimos esos catorce siglos cada uno de sus días!

-Que están muertos, te dije. Todos los que nos lanzaron, solo quedan sus sucesores. Gente que a siglos sí les entusiasmaba el proyecto y siglos en los que no.

-Alejandro, sabía que querías a Victoria, y me cansó todo, hubo un momento que pensé en salirme, en romper el pacto, pero no podía, mi sentido de la responsabilidad.

-Te hubieras salido, a nadie le hubiera importado.

-No digas eso, me hieres más, como cuando te fuiste a esa otra parte de la base… con ella. Nunca me imaginé… Nadie se podía salir, nadie…

-Fuiste elegida por responsabilidad, no por imaginación, Reyna. Yo soy, era, de paciencia infinita, pero me cansé. De todo.

-¿Por qué terminas conmigo? Habíamos hecho un pacto eterno, dijiste.

-Los pactos son para que se rompan. Me voy a la Base 2 y la cerraré, falta poco para que vengan a abrirnos y vean el éxito de la misión. Adiós.

Pero ya no escuché.

Sólo pensaba en ese momento en la dulzura de Marcelo, en la bondad de Silvio, en la conversación con Oscar y como a cada uno los fui rebasando y como envejecían y se iban y morían todos frente a mis ojos.

Por eso decidí a cerrar a la Base 2 el oxígeno en forma temporal, Alejandro. Quería castigarte, hacerte mal. Así no era el pacto. Sólo era cerrar un poco, para que sufrieras. Nunca te hubiera hecho daño. Pero… estaba enojada, por ello me tomé las pastillas con las que dormimos lapsos de dos horas. Me equivoqué, alterada. No sé. Me tomé las de dos semanas. Acabo de despertar. Sí, han pasado dos semanas desde que te cerré el oxígeno y que te quité el acceso para que abrieras, Alejandro. Iban a ser sólo dos horas. Nadie se muere por dos horas que falte el oxígeno. Hay sus reservas. Pero no para dos semanas. Nadie te escuchó. Era otro de tus tantos retiros. 

Espero que me perdones, Alejandro. Pero así no era el pacto. ///1212



Nanocuento o nanofabula 1,211 de 1,440...

 1211. Pusimos el candado rojo en la reja. Al mes, en la tienda, ahí, mi candado del amor. Sí, rojo.

NnCt 1211 de 1,440 candados que te puse puerta a puerta para que no entraras en mi mundo porque sabía que lo ibas a destruir, mujer poderosa, empoderada que tomas decisiones fuertes, lógicas, pero que no sabía que yo estaba en la mira, habíamos hablado, como siempre, pero nunca mostraste tus cartas y yo jamás mostré las mías, siempre en las alturas, siempre en las orillas, pero siempre te admiré, siempre te tomé en cuenta y pasaron los noviazgos y pasaron los maridos y yo, acá, en la lucha de las Bestias, en la lucha con los Seres de la Oscuridad, siempre en el tema de los hechizos, y tú, en el de las pociones, tratando de conquistar corazones uno a uno, lo que sí te dije es que yo era un brujo muy poderoso que todo lo puedo… casi, lo que tú sí me dijiste que eras una hechicera, y que lograbas lo que querías… casi, siempre en lo tuyo, yo en lo mío, y estuve a punto de desaparecer, después de que te acepté a ti bruja poderosa otra que me invitaste a tu castillo desde el cuál nunca pude salirme porque me pusiste las cadenas mas poderosas, hechas del metal más irrompible y aseguradas con un candado enorme, masivo, pesado, con una cerradura para una llave pequeña, forjada en un horno de orcos, seguramente, y ahí estaba yo en un calabozo oscuro con una sola ventana desde la que vi pasar lo mejor de mi vida y yo encadenado, y una vez, creo que te vi, feliz, volando desde el sol o la luna…

Me desperté y ahí estabas, hermosa, bella, como siempre, como la eternidad misma.

-Por fin despertaste -me dijiste con tu rostro de labios rojos sonriendo en burla.

-Tenía y tengo hambre. No me has alimentado desde… no recuerdo…

-No te hace falta, eres brujo, puedes hacer comida de los insectos y de los roedores. No me impresionas con tus quejas. 

La que era impresionante era su voz.

-No debí haber creído en ti.

-Nadie debió haber creído en mí. Pero ustedes los hombres lo hacen seguido.

Se rio con su magia en la última sílaba, de manera hermosa que estremecía la espalda. Respiré profundamente.

-Tú tuviste la idea de los candados. Ahí te deposité mi amor entero. Atarlos en ese barandal de Nueva York. Fui un cursi. Creído tonto cursi de pacotilla.

-De Paris, brujo, y ese fue tu error, brujo, nunca debiste hacerlo, pero qué podía esperar de alguien que ignora la diferencia entre Paris y Nueva York. No valías la pena de darte mi amor, ni mi cuerpo, dicho sea de paso. Ahí entendí lo que era estar equivocada.

-Lo sé. Me confié, tu belleza máxima... Nunca hice el check correcto de fuerzas, de poderes… Fui un tonto.

-Lo lamento por ti. Y no sé qué es un check. Pero ya te liberaré... a la mejor me aburro. O te liberarás algún día. Solo necesito que cumplas una labor…

-¿Cuál?

-Espera…

Abrí y cerré los ojos. De pronto estábamos en ese lugar como bodega impresionante, cavernosa, oscura, llena de columnas, que olía a humedad de los siglos, solo alcanzaba a verla, ahogué un suspiro, ¡llena de candados, miles, cientos de miles, tal vez millones de candados, al parecer todos diferentes! Noté al mismo tiempo que mis cadenas ahora eran más largas pero seguía pegado a la pared y a ese candado extraño forjado en Minas Moria, las del Señor de los Anillos, para más señas.

-Me impresionas… -te dije-. ¿Qué quieres que haga? ¿Qué los cuente, que los cargue, que los abra…?

-No has visto para allá… -lo dijo mientras me señalaba a otra bodega. Era una montaña extraña.

Ahogué un grito.

-Sí, así es, brujo, esas son las llaves, miles, cientos de miles, tal vez para sus millones de candados correspondientes. Al parecer, todas diferentes, una llave abre su candado. Lo único que tienes qué hacer es encontrar los pares. Y la llave que sobre esa, la última llave, te dará tu libertad.

-Una llave por candado, pero la… tengo que probar en todos los candados… ¿verdad? Son millones de oportunidades, de combinaciones. Es aterrador.

-Algo así. No confíes en mujeres empoderadas, brujo… Aquí estarás siglos. De sólo imaginarte que estarás ahí, llave y candado y dudando si ya la habías puesto o no, y luego probando otra y otra y otra, me llena de gracia y delicia. Te mereces el castigo más grande imaginado por ser tan tonto e insensible. Y este será tu infierno. Siglos, brujo, siglos.

Te vi y me dije una vez más: “qué bella es…”.

Pensé por un rato, tu silueta contrastaba con la luz de una antorcha en la pared. Sólo te pude decir:

-No. No vuelvo a confiar. Y me da gusto verte. Pero ya me cansé y tengo hambre. Tengo invitación a comer con mi mamá. Te veo después. Y regresa esos candados y llaves a las ferreterías a las que se las robaste. Y qué correspondan, ¿eh? No seas tramposa.

En eso me despojé de las cadenas, las dejé con cuidado en el piso, igual que el candado raro ese, no quería maltratar nada. Y en eso salí de la sala  hacia la salida principal. Ya estaba muy fastidiado.

Me imagino que me miraste salir con una cara de asombro y decepción, tanto, que me hubiera gustado subirla a Facebook. Cara que traías todavía cuando me viste desde la ventana salir en el carro hacia Paseo de los Leones.

Pero no todo se consigue ni siquiera para un brujo que todo lo puede… casi, y no todo se obtiene para una bruja, por más hermosa, caprichuda, que sea, que todo lo logra… casi. ///1211


Nanocuento o nanofabula 1,210 de 1,440...

 1210. ¡Ella leía mi libro!, nos vimos, ¡electricidad! Los trenes avanzaron. La olvidé de inmediato.




NnCt 1210 de 1,440 desencuentros y posibilidades desde que utilizo mi conexión hacia la irrealidad, una sola, sin filtros porque requiero el dolor en mi mente, requiero la decepción en las manos y la alegría, pues, quien la desea debe sufrir, es un acto puramente biológico y de entre todas las experiencias a seleccionar el día de hoy tomé la del vagón romántico. Es necesario conectarme con el amor, de nuevo con Rosario, el amor que pudo ser, ella estuvo ahí, pero no sé qué sucedió con ella, temí preguntar, corría el año del temblor, nos vimos muchas veces en esa oficina, yo le agradaba, lo sé, hicimos un juego de descifrar un idioma… Rosario, tú no sabías mis poderes, mi alcances, ahora me verías encerrado en este recipiente con líquido adentro y tejido, tejido que te horrorizaría. Verás, Rosario, yo no pedí esta opción, siento que hubo un error, sí, me propuse el download de mi conciencia a otro cuerpo, pero algo pasó, quizá el mensaje en sí, quizá no alcancé o no había cuerpos suficientes, y pedimos la conciencia sobre el cuerpo, ya no pedimos sentir, sino creer sentir, por eso pedí hoy, me toca hoy la experiencia, la comunidad no da para más, una experiencia por cada encerrado, así nos llamamos entre nosotros, los encerrados. Hoy quiero sentir verte en el metro, como aquella vez… Que Rosario, ibas a la oficina, yo venía de ella o al revés, el tema es que venías en el vagón contrario y obvio, yo no sabía, y el convoy siempre tiene nueve vagones, y nos tocó porque el destino es grande, el 5 a ti, tal vez, a mí el 4 y se alinearon las estrellas y los corazones y los vagones y el ángulo de visión y de pronto entre toda la gente siempre que iba en la ventana y nos tocaba detenernos junto con el que venía en sentido contrario siempre miraba a la gente porque Rosario yo busco las caras de las personas y me hago preguntas, ¿sabes? De donde viene esa persona punk con furia en el rostro, porqué se pinta el pelo, porqué se tatuó una lágrima en el ojo, porque se me queda viendo de manera agresiva, miré hacia otro lado, pero eso,  logró que te pudiera ver  de mi ventana a tu ventana y lo increíble es que leías el libro que te presté. Habíamos hecho lo de la decodificación de tu mensaje secreto, el que descubrí que escribiste en caracteres raros lo de “ME GUSTAS” lo cual fue sencillo porque hice el juego de Edgar Allan Poe, el de las letras más comunes que es la “E”, la “S” y la “T”… lo demás fue sencillo y mi estómago se llenó de mariposas de manera intensa, sentí un flechazo, una necesidad imperiosa de hablarte, de saber más de ti y ayudó recordar tu figura que más de una vez no la podía creer como cuando usabas esos suéteres tan ceñidos que no dejaba nada a la imaginación de nadie y me hacías volar cuando me hablabas y tenía problemas cuando estaba contigo porque tenía que controlarme y no mirar a tu blusa y por eso te miraba a los ojos, ¡y que maravilla de ojos, Rosario!, grandes, maquillados como mujer egipcia que eras, labios gruesos, rojos y ¿sabes Rosario?, lo que pasó después, lo del temblor, mi extrañeza de ya no verte después y de que nadie hablaba de ti, que pensé que habías sido uno más de los miles de muertos, no quise que alguien me dijera que moriste, por eso no pregunté… pero cuando cada 19 de septiembre me acuerdo de ti y me pregunto porque no supe más, por eso esto de extraer de mi mente encerrada en este líquido esa memoria de juventud en la que gozo contigo y que tenía rato de que no la experimento y no, no me la creo que algunas memorias a través de siglos ya se corrompieron y que debería hacer esto bajo mi propio riesgo, pero ya no sé si seguiré aquí, en este líquido, puede que los nutrientes ya estén bajos o ya no me alimenten más como se debe… y sí, ya, siento que la experiencia empieza y está todo, el metro avanzando, el metro se detiene, estoy a la espera del tuyo, de que aparezcas, está ese tipo punk, el del tatuaje que se me queda mirando, pero… algo raro pasa, Rosario, no se aparece y el tipo punk sigue, me dice algo, que está harto que se bajará y me golpeará, mi recuerdo no puede haberse corrompido tanto, no puede ser, necesito acabar con esto a la brevedad, pero le faltaban varios minutos, me sentía como un sueño, una pesadilla y de pronto veo al punk en mi vagón con su lágrima tatuada bajo su ojo y estoy paralizado y saca una barra de metal y sé que me va a pegar y… todo se diluye y de pronto Rosario desde su vagón baja el libro que está leyendo y me mira con reconocimiento, me enseña el libro, me manda un beso y sonríe… no salgo de mi asombro y no recordé al punk ni nada, y el tren no avanza y así estoy, sintiendo, desde hace varios días, y no, no me preocupa quedarme aquí eternamente… Rosario me sonrió y me mandó un beso y en mi estómago inexistente, miles de mariposas irreales hacen ruido y me siento feliz… ///1210 


Nanocuento o nanofabula 1,209 de 1,440...

 1209. Papá, trillonario,  yo y mis 399 hermanos lo enterramos. Uno se disgusta con sus papás.




NnCt 1209 de 1m440 inconformes con su fortuna porque debimos haber nacido envueltos en sábanas de seda, papá, nos lo prometiste, pero dio la casualidad de que ni a saco de algodón llegamos pero no es queja porque esta es la cultura del esfuerzo y ni qué le hacemos, pero un día nos enteramos de que estábamos prestados en una familia que quise mucho, con quien dormíamos en piso de tierra y que nos decían que a lo único que teníamos que temer era a los alacranes. Yo soñaba con aire acondicionado. Pero cuando sí nos comprobaron que no éramos nada de familia, solo pudimos respirar de alivio, a mí no me gustaba la escuela rural a la que íbamos a estar. Sonaba muy sombría y la idea de darnos ahora sí lo que merecíamos era lo mejor del mundo, era esperanza. Soñábamos, papá, con comer pasteles, postres, dulces. Yo soñaba también con un espacio para mí solo con el que pudiera trabajar en ese aire acondicionado. Pero cuando en lugar de mandarnos a una casa maravillosa con cocina y despensa a plenitud, y llevarnos a estudiar a una escuela moderna nos trasladaron a un páramo desértico peor que donde estábamos y comenzamos un adiestramiento complicado, arduo y que ponía a prueba nuestras capacidades, nos pusieron en una fragua, yunque, martillo, llamas violentas alimentadas con fuelle, a ayudar a un herrero que nos ponía a manipular láminas de acero más allá de nuestro peso con violencia y fuego y metal al rojo blanco y también a hacerla de ayudante de mecánico en la insana reconstrucción de vehículos viejos tales como tractores y camionetas que habían visto mejores vidas. Soñaba con trabajar con números, con información, con conocimiento. Ambientes elegantes en los que se trabajase en armonía. Hay que recordar que éramos niños, jóvenes, pero así estuvimos, de pronto nos avisaron, papá, que nos iban a cambiar a un lugar mejor y de esa forma nos cambiaron a una selva densa, verde totalmente, verde que dolían los ojos de tanta clorofila y lo mismo, nos pusieron a ir creando caminos con talache, azadón, hacha, pico, machete, para cortar la maleza, los matorrales, el monte, como le llamaban, en medio de animales salvajes, ponzoñosos, con colmillos, con cascabel, con agujones, peligrosos, calores tremendos, climas torrenciales, millones de moscas, billones de mosquitos hambrientos, trillones de garrapatas y el huracán que nos visitaba de vez en vez destrozándolo todo de manera indiferente. Soñaba con gente educada haciendo cosas educadas, con luces de neón hermosas y clima controlado todo el año. Luego, papá, nos volvieron a prometer que nos iban a cambiar y nos pusieron en un desierto en el cual nos pusieron a limpiar extensos terrenos llenos de arena, polvo, sal, quitar huizache, nopal, mezquite, a hacer pozos con pozeras, alambre de púas, y luego a hacer presas, y luego a sembrar sorgo y luego a cosecharlo al sol ardiendo los cuellos y la cara y las ampollas en ampollas. Fueron días pesados, terribles, las águilas negras nos miraban desde arriba en el cielo azul teniéndonos lástima. El calor improcedente, el agua ardiendo, las vacas mirándonos con desprecio muchas de las veces. El cielo sin nubes, el sol con plomo en sus rayos. Y así estuvimos y luego de pronto algo ocurrió que nos cambiaron a oficinas con aire acondicionado, con mil cubículos, donde nos enseñaron a capturar hojas y hojas con números negros con lectores de código de barras a terminales conectadas con un lejano host que solo quería más y más y más sus millones de cifras, sus millones de claves, sus millones de datos y ya no sabíamos cuando salía el sol porque comíamos en un comedor sin ventanas, dormíamos en pequeños catres, el fin de semana vivíamos en casas alejadas todas iguales, pintadas iguales las 17,649 de ellas pegadas a otro bloque con 16,320 de otras. Lo que hice fue soñar que estaba en el desierto y mientras descansaba con sudor y cansancio, cortes de púas en una de las manos, espinas de nopal en la otra, y arriba veía y contaba las águilas negras que pintaban con sus vuelos números desconocidos, en el aire, números que yo sólo quería capturar en esa pantalla gigante que hace un segundo era un bello cielo azul, sin nubes. Y todo, incluso tú, papá, reverberabas en mi mente y te deshacías en mi memoria para nunca más volver… ///1209


Nanocuento o nanofabula 1,208 de 1,440...

 1208. Diseñé bebés y hoy adultos, me culpan, usted sí comprende mi sentir y, y, ¿y esa pistola?





NnCt 1208 de 1,440 bebés que aparecieron diseños y cómo hacerlos originalmente en el Mecánica Popular, pero nadie hizo caso excepto yo, optimista que soy, que ya los había investigado y siempre me parecieron atractivos y lo del crecimiento y madurez, pues la idea era que fueran como yo pero si yo quería asegurar que fueran como yo, en un ataque de complacencia y arrogancia, hubris le dirían los griegos, acercarme demasiado a los Dioses, tenían que tener las mismas tragedias que yo tuve, sí, tal cual ese libro ya olvidado de Los Niños del Brasil, pero acá la idea no era matar a nadie, sino solamente hacerles el bully que me hicieron, como mi hermano me dijo un día, que no era “bully”, era “formarles el carácter”. Y ahora estaba en el problema que tenía que recordar que tuve un gato y debía convencer a las 1,440 familias de los bebés que diseñé que tenía que conseguirles un gato color blanco y negro y en eso estoy criando gatos al por mayor…  Bueno, así fue hasta ahora, pero antes deja contarte que siguiendo eso, tuve que arreglar lo de los traumas, tuve que conseguir 1,440 maestras para que en segundo de primaria y luego más importante, segundo de secundaria, fueran su crush, y antes de la de secundaria, en sexto de primaria, conseguir 1m440 maestros tan dominantes pero tan envolventes pero tan soberbios que enseñara al máximo pero que sus mentiras cayeran al primer cuestionamiento de la primera consciencia de que los hechos de cada uno de los 1m440 alumnos… especiales, y que vieran que esos hechos enseñados no siempre son la realidad que tus maestros te aseguran. Pero llega un momento en que uno se cansa y se pregunta, ¿para que diseñé bebés?, ¿porque no me dediqué a diseñar rinocerontes, o águilas o búhos, o mejores tigres?, bueno, tigres no, es complicado ni hipopótamos, son peligros. Me tuve que esconder, pero hicieron una asociación, ¿¿sabes? y me estuvieron buscando, les dio un ataque de autocompasión y de existencialismo, sí, como me dio a mí, pero nunca lo recordé, porque todo eso sí me dio, pero se me pasó, no maté a nadie, jamás, pero ellos se juntaron entre sí, primero se sorprendieron de que todos eran, si, iguales, no mucho, pero algo, y que no era normal, se enojaron, se molestaron y pues, lo inevitable, se sintieron agraviados en su individualidad y todos, juraron venganza, al mismo tiempo, por supuesto, qué individualidad ni qué individualidad, y es el tema, estuve escapando de mis propios diseños… No sé por cuanto tiempo puedes huir de ti mismo, de tu propia persona, más joven, además, con toda la energía, toda la motivación, ahora, ¿de diez? Tal vez sigas y sobrevivas, con cuidado y precaución. ¿De doscientos? Imposible. ¿De mil? Mejor ve a una plaza pública y ahí quédate, te lincharán… Eso pensé. Pero no, fueron por mí, uno de ellos, un yo, me vendaron y me trajeron a una finca. Me encerraron y ahí están ellos, me miran, parece que se toman turnos, todos son como yo, variaciones al mil de mi cabello enredado, mi tono de piel, mis ojos verdosos, mi viva cara en diferenciaciones interesantes dependiendo de la mamá que los tuvo, cosa que aclaro que no tuve que ver, al menos carnalmente, no, nada, con ninguna de ellos, esto es un tema de genética, todo de laboratorio. Ahí sí me matarían todos, ¿no? Sí, son mis genes. ¿O es al revés? ¿Fue muy mecánico el tema? ¿Hubiera sido mejor la… parte física con cada una de las 1m440 mujeres? Nunca lo sabré. Ellos, mis bebés diseñados a distancia, solo entran y salen y me ven. Solo entran y salen y me ven. Así que me toca esperar. Y esperaré. Al menos ya no tengo que hacer nada, y multiplicarlo por 1m440, un fastidio menos. Bueno, 1m440 fastidios menos. Algo gané. Al fin al cabo, en esta finca-prisión no se está tan mal y siempre estoy rodeado de familia, mucha familia. No muchos lo pueden conseguir. Optimista que soy. ///1208


Nanocuento o nanofabula 1,207 de 1,440...

 1207. Nací diseñado, pero crecí inadaptado, me hicieron trampa. Me vengaré. ¡Adolf, vive!




NnCt 1207 de 1m440 quejas que le hago a la empresa, Marisa, dices que te llamas Marisa, ¿verdad? Bueno, el motivo de la llamada es eso que descubrí del diseño… Sí, Marisa, mi diseño. Sí, es por lo de la póliza, sí, te pasé el número, el 74K-y los 25 números restantes. Sí, ya te he mandado mi queja, el diseño es bueno, sí, soy yo, el diseñado, pero he tenido problemas. Soy muy intolerante. He tenido relaciones con mujeres diseñadas, pero no las aguanto después de quince días, me fastidian. Verás, las predigo. Sí, sé lee raro, empiezo a saber qué piensan, sí, les adivino lo que sigue. Es fácil cuando comprendes los sistemas de reglas, sí, los de estímulos, los de respuestas, los criterios, las tomas de decisiones, Marisa. ¿te llamas Marisa? O te dicen de otra manera… Ah, Marisa, nada más. Ah, sí, lo sé, esta es una llamada técnica. Perdón, pero sabía que ibas a decir eso. Sí, sé que te acabo de conocer. Sí, ya sé lo que me dirás. ¿Qué más además de intolerante? Siento un avasallante deseo de conquistar corazones, cerebros. Sí, corazones como el tuyo Marisa, sí, no debí decírtelo, te pone en guardia, ¿verdad? Hay más distancia, pero no me importa, Marisa, tengo la idea que hablándote cada vez más fuerte y prometiéndote lo que nadie, te quedarás aquí conmigo deseando escuchar mas de mí. Sí, sí, cierto, planeo hacerlo con mas personas, con más seres, con más individuos, he entendido que las cosas están mal, Marisa, que no podemos dejar que este país se nos esté yendo al drenaje, Marisa, lo están acabando, sí, ellos, los que nos construyeron mal, nos sueltan por el mundo con obsolescencia planeada, Marisa, sí, me encantaría explicarte esto, tú y yo solos, Marisa, en tu casa, sí, pensé que tenías hijos, sí, pero los puedes prestar por ahí, ¿no? Llevarlos al cine en la mañana e ir por ellos después, sí, Marisa, exijo muchos sacrificios, sí, de acuerdo, los gatos no serán tocados, ¿tienes cuatro? De acuerdo. Haré ajustes por el nuevo país que estamos creando, si, pero la llamada no era tanto para hacerte de mi grupo, verás, lo que ocurre es que tengo problemas de óxido en las junturas y no me puedo mover mucho, sí, por eso se desarrolló en mí ese resentimiento cuando tuve consciencia de mi diseño, Marisa, pero lo demás se quedó intacto, sí, Marisa, deseo que vengas por mí, que me lleves a tu casa donde hablaremos largo y tendido. Necesito gente como tú, Marisa, gente que quiera soñar con un país mejor, se lo arrebataremos a los que lo están destruyendo Marisa, solo que tienes que venir pronto porque me estoy quedando sin energía, sólo sé que estoy cerca de un edificio de muchos pisos y sí, Marisa, sé que hay muchos edificios así de muchos pisos y sí, Marisa, eres el ser más maravilloso del mundo que he conocido… y pronto lo conquistaremos… sí, al mundo, Marisa, sí, los dos, el mundo será nuestro, tuyo y mío. Sí, deja pregunto dónde estoy para que vengas… por mí… no tardo… Marisa… no tardo… el mundo… será… nuestr- ///1207


Nanocuento o nanofabula 1,206 de 1,440...

 1206. El ambiente, irrespirable, fue mi toxicidad y la curé. Hoy es lindo, bonito. Y me arrepiento.



NnCt 1206 de 1,440 partículas de toxicidad en el ambiente según el Toxicómetro marca Neutlan, Company, establecida en el estado de Iturbide desde 2038 y que según yo, que estoy versado en eso, diploma y todo, analizando los rangos, los límites, los alcances, Alicia, los propósitos, pero… te decía, Alicia, que nunca lo has entendido, la importancia de los diplomas en esta sociedad, Alicia, las personas tienen que ver el diploma, tienen que aceptar que no somos iguales, que sí, antes era que la comida, el viaje, el deporte, el pastel, la fiesta, no, tienes que imponer que lo de hoy es tu influencia, tu liderazgo, tu conocimiento, tu punto de vista, Alicia, porque la gente individualmente y como masa, cree que tiene la verdad, y no, Alicia, no tiene la verdad, esa gente vive en el mar de confusión, el mar de la ignorancia, la verdad es irrefutable y este diploma, Alicia, este diploma, Alicia, hazme caso, no te distraigas, Alicia, me da el respaldo de lo que he sabido siempre, que nací con una estrella discernidora, sí, Alicia, discernidora, que sabe cuál es la verdad y la distingue de la que no es la verdad, o la media verdad, o el tres cuartos de verdad, sí, Alicia, en estos momentos la gente duda, la gente no sabe a donde mirar, Alicia, para eso es este diploma sobre la Toxicidad en la Sociedad y como anularla, como entenderla, y sí, lo acepto, a veces hay que emplearla, hay que levantar el diploma de Sé la verdad sobre la Toxicidad y poner los reflectores, Alicia, porque la gente necesita incomodidad para sacarla de su zona de confort, Alicia, te digo, sí me oyes, ¿verdad? Si estás tomando nota, ¿verdad? Porque esto que te digo es importante, bueno, lo que digo es importante, y nunca diré, aunque la gente lo diga, que yo soy el importante, aunque lo sea, soy modesto, no me gustan los reflectores, los pongo a fuerza, en contra de mi voluntad, Alicia, no, soy solo una muestra del porqué, soy un síntoma de que algo es necesario en este país, Alicia, no, no es ser tóxico en sí, per se, ad hoc, ad infinitum, ipso facto, per secular seculorum, Alicia, somos los dotados, los entendidos, somos los que merecemos dar la luz, somos el faro, Alicia, ¿estás ahí? Sí me estás escuchando, Alicia, ¿verdad? Por eso, sí, el ser tóxico genera resistencia, genera dolor, porque el renacer duele, salir del útero de tu madre dos veces duele, de seguro, pero Alicia, lo que no sé, es… porqué llegar a la violencia, eso es parte de las envidias, sólo dime, Alicia, sólo dime, ¿a qué horas me vas a dejar entrar? Ya tengo hambre y pues ya te expliqué. No es que sea tóxico, Alicia, es que… es lo que el país, mi ciudad, mi familia, mi casa, tú necesitas, es mi personalidad necesaria en la vida de todos, Alicia… Alicia, ¿me vas a abrir o me iré a casa de mamá de nuevo? Lo que pasa es que ella ya no me contesta el teléfono ni me abre la puerta… El crecer duele, lo veo. Sí, lo veo y no me entienden, Alicia, no me entienden… Necesito mi gato, Alicia, él no me juzga, nunca me juzgará… ///1206


Nanocuento o Nanofábula 1,205 de 1,440...

 1205. Una cirugía más de cara, original solo quedan mis cejas, me agradaban mis ojos verdosos. ///




NnCt 1205 de 1,440 pequeñas cicatrices que eran todas quelonias lo que no es muy agradable de sentir, menos de mirar, pero el carácter qué bello es, te lo dije, la belleza está en el alma que es alimentada por lo mejor de la vida, el aroma de las rosas, el aire fresco de la mañana, el olor de una carne deliciosa, los recuerdos de la madre cuando nos mandaban a la escuela, y mejor, cuando llegábamos de regreso. Pero he aquí que ellos, los doctores cuando descubrieron la facilidad y sencillez de las cirugías plásticas y nos lo dijeron a nosotros, los inconformes, los inquietos, los pudientes, los intrépidos y los confiados en la ciencia y la técnica de esas personas, pues, sí, todos nos queríamos operar como el actor que era amado por todas ustedes y así mismo todas se quisieron operar como la actriz que era amada por todos nosotros y fue cuando una mañana en la universidad en un evento vimos que todos los hombres nos parecíamos y que todas las mujeres se parecían y fue un espectáculo surreal de los mil gemelos, las mil dos mil gemelas pero no me importó, yo ya había conseguido lo que quería e incluso pedí que hicieran mi voz más sensual como la del actor y las mujeres me seguían a mí porque fui el que salió mejor en las operaciones de tráquea y laringe e hice mucha labor para aprender a hablar correctamente y leí mucho para el vocabulario y luego poner atención para dominar el exacto tono de voz del actor, su cadencia y su profundidad y así lo seguí en la pantalla para ver cómo caminaba, cómo se sentaba, cómo tomaba alcohol y ensayé todo, pero al mismo tiempo tú también te estabas operando en el centro médico de a lado y también ensayabas a ser ella, nuestra amada actriz de mi admirado actor pero lo que no sabíamos es que ellos, actor y actriz, ya estaban en etapa profunda de ellos parecerse entre ellos mismos, por tanto cuando nos tocó a nosotros la operación de nuestras caras, y que nos dijeron que ya era permanente y que no se podía cambiar, poco a poco nos dimos cuenta que nosotros mismos, tú, mi, no, ya no amada, lo lamento, te pareces a mí, no sé si estoy en un espejo y veo defectos, piel restirada, bolas de grasa en la barbilla, arrugas que no estaban antes y me ves y no sabes si es el espejo y ya miro al espejo y no, ya no me encuentro y me entristece y lo quiero romper, me lleno de furia y decepción y solo quiero quedarme encerrado en mi casa pero está llena de espejos y hoy  he quebrado tantos que tendré casi mil años de mala suerte, pero al menos ya no hay espejo en el cual pueda ver mi desgracia necia porque me parezco tanto a ella y que ella en algún lugar se está lamentando que se parece tanto a mí y solo pienso que tú no puedes engañarme, y que nada ganas con mentir y decirme que estás bien, mejor dime la verdad y aunque nunca queramos vernos de nuevo, lo que pasa es que no quiero más problemas con tu amor y eso lo dijo desde hace décadas Juan Gabriel y al menos en eso, yo, en mi soberbia y arrogancia desastrosa, le debí haber hecho caso… ///1205




Nanocuento o Nanofábula 1,204 de 1,440...

 1204. Pedro, ¿viste mis dentirobots mecánicos? No los usaste, ¿verdad, Pedro? ¿Pedro? ¡PEDRO!



NnCt 1204 de 1,440 olas de ficción en un mar lunar hasta hoy desconocido en donde abundan los dentirobots que exactamente nadie sabe “el origen de estos artefactos, ni qué hacen pero todo mundo compra desde hace poco porque  estos son objetos que es necesario comprar lo que los vecinos usan y compran o compran y usan o no usan, pero sí compran, pero no compran pero si los desean, y si los desean pero no saben donde ponerlos porque ya nada cabe en los refugios o bunkers encerrados bajo toneladas de concreto desde que las bestias reptilianas caminan por todas partes de la superficie del planeta huyendo de los grandes cangrejos de metal de origen ruso que los ponen nerviosos en su andar estos al revés porque tienen horror a los calamares voladores que depredan todo porque son impulsados debido a las nubes negras carnívoras que están por todas partes de la estratósfera huyendo de las millones de hormigas necróticas que devoran hasta las piedras humeantes de donde salen esas nubes y que humean porque los Kraken de la Violencia Iracunda Divina están rompiendo el magma de la gran esfera de nieve que está dentro del aparador en donde se ven los dentirobots, iluminados en paquetes económicos de pares, o en cuartos, o en octavos o en doceavos y que se ven muy bonitos cuando adornan el árbol de navidad que en estos años todavía llenan de paz los corazones los seres de buena voluntad y de nostalgia los espíritus de los seres malignos que sobraron de la fiesta oscura de Halloween pasado y que lo más que quieren en la vida, para ser eternos, es comerse esos corazones llenos de paz, de esos seres que realmente no importe si su buena voluntad era buena o mala o neutral” y todo lo anterior lo leí en estas inscripciones de esta piedra, al lado del Gato Negro de Obsidiana que no sé por qué ahora está sonriendo y hace minutos estaba serio y con los ojos cerrados, lo juro y se los aseguro… ///1204


Nanocuento o nanofabula 1,203 de 1,440...

 1203. Desolado, de la sesión tomé el emocassette equivocado, lo puse y llevo tres días llorando.


NnCt 1203 de 1m440 posibles combinaciones de sonidos que estremecen tu corazón cualquier día de otoño que esté para entristecer tu alma, tu espíritu, tu fortaleza, ¿pero qué pasa cuando estamos en pleno julio? No importa, Dios me dio una misión y el experimento es el experimento y tú eres el robot emocional y te aseguro que esas notas musicales asincopadas son las que hacen que se abran y cierren con ritmo las membranas osmóticas de los pequeños tubos que van a tu zona crepuscular cerebral tres centímetros punto dos exactos dentro de ocho zonas geográficas de tu cerebro para examinar yo mismo, curioso desbocado que soy, la verdad, el cómo era posible que las notas armoniosas esas podían incidir en tu ser, en la conducta de tu ser, tu comportamiento, tus respuestas a ciertos estímulos, todo al principio para probar una tesis que serviría para probar que todos los neurólogos y conductólogos sociales han estado equivocados, que la gente busca placer en su propio cerebro antes de buscarlo afuera después de examinar infructuosamente todas las cosas. Así es, el todo es dentro de tu cerebro, mi amigo, todo reside en esos estímulos eléctricos, químicos y por mi iniciativa, electrónicos, millones, billones, trillones de ellos, perfectamente ajustados, armados, calculados a tus necesidades gracias a tu perfil que nos estás dando desde hace años en tus cuentas variadas de todas tus redes, tus likes, tus risas, tus LOL, que ya hemos calculado con microprecisión dónde las agujas, cuál es la dosis, cuál es el compuesto, cuál es el momento, cuál es el efecto, cuál será la consecuencia a mediano plazo, a largo plazo, a todos los plazos. Ya  no necesitarás salir de tu casa, solo cerrarás los ojos, claro mientras pagues la cuota con tus medios y que será administrada por nuestros algoritmos, gracias por eso, eternamente agradecidos el equipo y yo, todo será para ti, tranquilidad, calma, paz, la tan necesitada paz, la tan necesitada serenidad, quietud, placidez, y no será nada que adormile tu voluntad, no, de ningún modo, creemos en la dignidad de la persona, te lo aseguro, seguirás haciendo lo que quieras, es más, nos dicen nuestros primeros experimentos con voluntarios, que no contábamos con eso, que quisieron ser voluntarios de por vida, que por medios de, bueno, estábamos ensayando y ocurrió, espera, estoy revisando que, sí, así es, ya no es problema decírtelo…sí, ya no hay problema informartelo: veamos, estás ya con todo conectado, muy bien, las dosis pasando correctamente, la corriente precisa, estás con los ojos cerrados, bien, bueno, según esto, te imaginas que estás en algún lado con tu celular pasando tiempo ocioso, y estás con la idea que estás en una plataforma que se inventó sola, para esto, sí, se autogeneró, llamada TikTok y tenemos reportes que te la has pasado viendo videos y videos y que ya llevas años en eso, tus dedos, tuvimos que ponerte guantes y llevas ocho celulares de baja gama destrozados que aguantaron mucho las pantallas, pero es demasiado scrolling, la verdad, y no, no puedes parar, sí, te alimentamos por intravenosa y eres feliz, y… deja veo en el monitor lo que estás viendo, perdón, LO QUE ESTÁS IMAGINANDO VER, ah, sí, algo de un ¿nanocuento?  de un tipo de por ahí, que según esto es el número 1,203 de 1,440, algo de “…un chico desolado que tomó algo…”, absurdo, de un ¿emocassette?, sepa dios lo que sea eso… y bueno, en fin, ya te dejo, según veo ya es hora de que se suelten las dosis autopreparadas a tus pequeños tubitos que ¿te había dicho que estamos pensándolos llamar, “nanotubos”? ¿qué te parece? Suena bien… Si gustas opinar si te gustó el nombre, solo parpadea, para saber que estás de acuerdo en llamarlos así, a ver, parpadea, a ver… ¿sí? Parpadea, por favor, ¿sí?… /// 1203


domingo, julio 06, 2025

Nanocuento o nanofabula 1,202 de 1,440...

 1202. Íbamos por sangre joven. En eso las Bestias Plus vinieron por nosotros, su sangre joven. ///



NnCt 1202 de 1m440 Bestias de las que heredaríamos el cielo y el suelo para nosotros las Bestias que para eso estamos trabajando duro, preciso, arrasando, mordiendo, desgarrando, corroyendo con nuestros dientes, saliva ácida y pieles ásperas que deshacen piedras en arena sucia en instantes, página a página de nuestra gran historia que está siendo escrita día a día, criatura por criatura destrozada como lo había decidido nuestro profeta, el gran Efestus, que tanto goza de nuestra felicidad confianza amor y devoción cuando tomamos territorio tras territorio de estos seres débiles que infestan la antiguamente llamada Tierra. Y poco a poco se siente la presión de esta guerra porque entre nosotros buscamos jerarquías que merecemos que algunos se descuidan y son destruidos por el perverso enemigo y así conseguimos nuestros espacios con sangre y al que no le gusta es destruido en el proceso y todo es desastre y libertad hasta que… sí, nos avisan desde la jerarquía que no tardan en llegar las Bestias Plus hacia nuestras posiciones, que lo están arrasando todo, pero el tema es que nosotros ya lo habíamos devastado, pero parece que a ellos no los detiene nadie, ya lo sabíamos y la idea era salir hacia las fortalezas y esperar el contragolpe y resistir lo que podamos y es cuando las malas noticias poco a poco hacen entrar el terror, y es que no quiero parecer que me siento derrotado, hicimos nuestra campaña contra esas Bestias Primitivas, y ganamos y destruimos nidos y madrigueras y destruimos sus campos con bombas y envenenamos sus lagos y ríos para que jamás vuelvan a aparecerse en nuestras existencias. Pero mi primer encuentro con esas Bestias Plus fue en esta cueva cuando después de vaciar todo el ácido me sentí que desde el techo, más allá de las sombras y oscuridad me miraba un ser de ojos rojos y de mandíbula enorme, y sí, la leyenda tenía razón, me helé de horror y me llevaron al techo y fui golpeado y vejado y solo pedí que nuestro gran Effestus rezase por nosotros porque se cuenta que nos desollará y moriremos después de eso, cuando la última gota de sangre haya caído en este suelo en donde no hace mucho las Bestias Primitivas infestaban con sus cuernos ridículos y sabiendo que nadie había visto Bestias Plus y que se dudaba de su existencia, pero casi desangrado y habiéndome desatado de su pegajosa sustancia que nos tenía en el techo pude con mis armas y aparatos tomarles una imagen y sí, tengo la imagen y la mandaré con este mensaje, a través del éter, las Bestias Plus, me di cuenta, por más confuso que suene, no son más que las mismas Bestias Primitivas, pequeñas, débiles, pero unidas en colonias, inteligentes, organizadas y con un solo monopropósito, fortalecer la tierra y fertilizarla con nuestra misma sangre. Vete, vuela artefacto con alas y lleva el mensaje, que hasta aquí transmito, porque hoy estaré de seguro en casa de huesos de nuestras Bestias ancestros porque lo único que sé y sabré es que, allá, y aquí, me harán un festín… /// 1202


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Nanocuento o nanofabula 0202 de 1,440...

 0202. La motocicleta surgió. Él se acercó, dudoso. Devorado. La motocicleta surgió, en otro lado.///




NnCt 0202 de 1m440 vueltas que da la vida, revueltas que da una motocicleta con furia encarnizada, encolerizada, ciega de ira, metal inexorable en busca de su venganza y yo, y yo en la lluvia, esperando mi destino, porque ella me está esperando, en la esquina, es ella, es de las mortales, no sé cómo se metieron con las normales, cómo se mezclaron, quizá solo estaban cansadas de tanto daño, de tanta indiferencia y cuando menos lo esperaban, vieron cómo la maltraté, pero no era mi intención, Emilio, no estoy desvariando, no tomé nada, solo te digo que yo no maltrato ni niños, ni mujeres, ni animales, ni meseros, ni nadie, no maltrato a nadie, menos a motocicletas, ¿qué me han hecho?? Nunca les he hecho nada, nunca… nunca he chocado con alguna. Bueno, ahora que lo pienso, sí, aquella noche de mucha lluvia, como esta que cala en los huesos, que hasta el pavimento despide vapor, y fue allá en la Roma, en la calle Palestina, estaba lloviendo, sí, te digo, entré al carro y pues yo iba hacia el lado contrario en esa avenida sola, de bajo tráfico, de doble sentido y por mi espejo lateral lleno de gotas, que sí, tal vez debí haber limpiado, nada me costaba, vi los faros lejos, muy lejos de mi posición, pensé, si me apuro podré dar la vuelta en U, sin problemas, solo tomo espacio y mi tiempo porque en tiempo de lluvia uno nunca sabe, debes andar con la precaución y no quieres que ocurra algún accidente. Así, me apuré pero no mucho, la lluvia seguía cayendo en oleadas, pero en eso vi la rapidez del vehículo, vi que no había frenado cuando le tocaba en el ALTO de la bocacalle, buscando su destino a toda velocidad, insisto, era lluvia densa, estaba oscuro y era ALTO, y sí, era una moto que como en película frenando aparatosamente lanzo a su aparente biker al piso y la moto se fue derrapando metal contra asfalto, vi chispas en la lluvia, ¡Emilio, chispas! Me detuve por un segundo y comprendí lo que ocurrió, la moto venía casi volando y me vio a mí que salí de la nada, inesperadamente con mi maniobra de mi vuelta en U y solo vi al pobre tipo volando y bajé el parabrisas viendo al tipo, ver si se quedaba en el suelo o qué y vi que no, que se paraba, despacio y la moto que estaba tirada en el piso, se levantó sola, y en eso prendió el faro y se dirigió al motociclista y frente a él levantó la rueda delantera y los rayos de la llanta se convirtieron en dientes y se comieron al piloto, lo devoraron de inmediato y yo lo vi, y solo escupió el casco, era algo extraño e irreal, como si hubiera estado furiosa la moto contra su conductor, se lo comió, lo devoró, lo juro y en eso la moto hace un movimiento hacia mí y de pronto adquiere velocidad y yo de inmediato aceleré el mío y corrí de ahí también saltándome los altos y aceleré y aceleré hasta llegar a mi casa. Dejó de llover y la vida siguió normal, pensé que lo había soñado y me quedé dormido, no se lo conté a nadie, con temor fui al mismo lugar al día siguiente, con el sol y mirando a todas partes y nada y pensé que lo había imaginado, pero Emilio, hoy llueve y he estado pensando y ya investigué, hay una oscura secta de motoristas que piensa que las motos tienen vida, que son como diosas de otro mundo y que son depredadoras o que exigen sacrificios y, no sé qué pensar y… ahora concluí, viéndola, sí, la he visto en las sombras, enciende su faro y sé que me sonríe, sé que está jugando conmigo, sólo sé que ella me está esperando, y está lloviendo, mi carro está del otro lado de la calle, sí, Palestina, me descuidé y ahora tengo que cruzarla porque no aguanto más… Emilio, ¿estás ahí? ¡Emilio, no te escucho! ¡Voy a cruzar! ¡Te marco en cuanto me suba al carro! ¡No, no estoy loco! ¡¡bye!!! Sí lo lograré, sí lo… /// 0202


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Nanocuento o nanofabula 1,201 de 1,440...

 1201. Los perfiles falsos jamás supieron del fin, por ello los mil likes diarios entre sí, perpetuos. ///




NnCt 1201 de 1m440 perfiles que ya había revisado, te dije, pero no me haces caso. Siempre estás pensando en ti, Amparo, siempre, es increíble que hasta hoy tú y la administración me dejaron ver los archivos de los usuarios de la red, los de este grupo particular que están siempre contentos y felices y aquí revisando me doy cuenta de algo, todos tienen fecha de inicio la misma. Eso no es posible, es como si se hubieran conectado en forma simultánea todos, eso no es mas que a través de miles de guiones que fueron creados o disparados por la misma persona. Eso implica que hay un plan de masas aquí que no tengo idea, que es posible, Amparo. No todos somos iguales, me dijiste y yo te dije que por supuesto. Pero ¿a qué te refieres? Y es cuando recuerdo que cuando todos comenzamos a trabajar aquí veníamos con una idea. Sí, me pidieron cambiarme aquí a Ensenada y siendo de Guadalajara hace esos diez años, es creer en un proyecto. De cambiar al mundo, hacerlo mejor. No, no recuerdo el día que entré. ¿Tú sí? Ahora que lo pienso, no, no recuerdo donde trabajaba yo antes, era una empresa de tecnología, de cables, de fibra óptica y entré aquí porque era especialista en centros de datos… tú me invitaste, ¿no? Sí, Amparo, claro que recuerdo los eventos en la casa club, en la palapa, tengo las fotos, pero no, no recuerdo eso, cómo llegaste ahí, siempre estabas ahí… ¿Qué me estás dando? ¿Esta cuenta de qué es? ¿SuperUsuario? ¿Qué significa? Sí, te estoy viendo, ahí estás en tu pantalla y me estás señalando que soy… ¿una cuenta prefabricada? ¿Que soy una entidad ficticia? Noo, yo te conocí de verdad, en, en, qué me dices en el inbox? El mensaje es “trabajaste siempre de abogado”, sí, trabajé de abogado, claro, en las negociaciones de los contratos, siempre enredosas, para eso servimos los abogados para hacer todo más enredoso, es lo que primero aprendes en la facultad de derecho, así es… y ahora el mensaje es… “que siempre he amado a Amparo desde niños”. Sí, desde siempre, desde hace 25 años, Amparo, desde las piñatas en Guadalajara a las que nos llevaban nuestros papás. ¿Cómo? El mensaje dice, “mi nombre es Elena, me dices Ele, desde antes que nos casáramos y me sigues diciendo después que nos divorciáramos, tristemente”, Claro, Elena, ¿por qué lo recalcas? Siempre te he conocido como Ele, siempre y recuerdo las carnes asadas que tu papá nos hacía en Monterrey, cuando estábamos casados hace ya cuarenta años y, te decía de las cuentas, que al parecer todo está bien y pues qué bueno, ¿no? Aquí sin novedad… sólo que desde que nos separamos me he sentido muy solo y la gatita, la Nena, te extraña mucho /// 1201


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Nanocuento o nanofabula 1,200 de 1,440...

 1200. Triste, vi más redes, redes de las redes por siglos después de que los humanos se ahogaron. ///



NnCt 1200 de los 1,440 estaciones del año que pasaron mientras observaba de cuando me descongelaron las máquinas y estoy a la espera mientras escucho la versión de La Cadena de Fleetwood Mac en esta olvidada estación en Puerto Vallarta de todos los lugares, en medio de piedras, mar acido, sin vida, solo el cielo gris que en el horizonte forman dos mitades grises sin saber cual es arriba o cual es abajo. Y te pienso Emma, te pienso fuertemente porque me devuelves un poco de mi humanidad, cada vez que despierto, me despiertan para su mantenimiento, y que sigo sin saber porqué lo hago y porque luego me imagino que es mi última vez que lo hago, que ya quiero el sueño eterno, Emma, quiero volver a ti, quiero creer que vuelvo a ti, en tus brazos, cuando vamos a ese café oscurecido por focos de baja intensidad y con un gato negro pintado en la pared verde, escuchamos a La Cadena de Fleetwood Mac, te gustaba mucho el sonido del bajo al final, ¿verdad, Emma? Y esa vez fue cuando te dije que me iría a un proyecto temporal de observancia de centros de datos de una de las compañías grandes de redes en las que correrían experimentos masivos de simulación y me sorprendieron que crearon millones de individuos en cuentas personales ficticias y las ponían a interactuar y yo como externo auditor, tenía que interpretar los resultados. Y así estaba cuando todo estalló, nunca supe qué, solo que entré en el protocolo dentro de la estación y me protegieron y me congelaron sin saber, repito, porqué razón y hoy estoy aquí, no sé cuantas veces me ha pasado, solo sé que he marcado una raya en un cuaderno viejo cada vez más en una mesa porque dura poco el estado de despierto, y creo que van siete veces. Y así alcanzo a ver que parece que allá afuera de este mar gris y su cielo gris no hay seres vivos mas que yo, pero veo las pantallas, Emma, y están llenas de movimiento, de luces, de barras que suben y bajan, de gráficas, de números, las cuentas, Emma, las cuentas ficticias siguen mandándose Holas, caritas sonrientes, felicitaciones, como si nada hubiera pasado. Todo irreal. Son la nada eléctrica saludando a la nada electrónica envuelto todo en un fondo oscuro de soledades vacías, gente gritando frases sacadas de una carpeta, todo prefabricado. No hay nadie, Emma, no hay nadie allá afuera. Pero dentro de las máquinas, la vida sigue como si nada. Se manda fotos inventadas y muchas con las mismas personas intercambiadas. Espera. Ya me vienen a dormir las máquinas, Emma, parece que en eso son inexorables, estoy tan cansado, tan agobiado, las máquinas no esperan, no me piden permiso, solo duermo y me despierto, pero sí, siento el paso del tiempo, espero ver si a la siguiente puedo encontrar tu perfil, que no lo he encontrado todavía y a veces me duermo pensando en cómo hubiera sido si hubiéramos seguido yendo a ese café de paredes verdes y de luces suaves, con un gato negro pintado en la pared verde. Pero te confieso, a veces quisiera no volver a despertar jamás. Y cerraré los ojos y los abriré en segundos y veré la raya en el cuaderno una vez, más y haré la raya ocho y luego la nueve y luego la… /// 1200


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Nanocuento o nanofabula 1,199 de 1,440...

 1199. Entré al Master Algoritmo. Miles “Sí-entonces-haz” Miles de ciclos, miles. Años perdidos. ///



NnCt 1199 de los 1,440 clímax que no pudieron ser y me refiero a los que pudimos haber tenido tú y yo, pero ya ves, estamos en la cama y te pones a discutir si el universo es regido por un Alfarero y la Arcilla que todo lo puede arreglar y toda la masa es la misma, y él sabe el plan maestro en su mente con sólo barro los formó en su creación perfecta y yo te contesté que en mi sistema de creencias, sí es un sistema, no son creencias, son reglas de diseño, que el creador es un Maestro original autoconcebido que creó el Master Algoritmo en donde se formaron los bloques del diseño del universo con milireglas bien definidas desde lo infinitesimal a lo megamacromegamacrodimensiones del universo desde el picosegundo uno a los eones que abarcan miles de millones de universos en sucesión uno por uno. Y eso me recordó porqué quebré con mi anterior relación casualmente aquí mismo en la cama, porque ella adujo que el Creador era un Gran Relojero y el universo respondía a movimientos mecánicos que de alguna manera estaban megasincronizados con engranes y balances y balancines delicados con hilos finos en armonía y equilibrio preciso y daban cada tanto los ritmos y los ritmos y las unidades iban cayendo como gota a gota haciendo música de las esferas y todo preciso en la microprecisión en conjunción mística con la macromegamacromegaprecisión masiva universal y por eso nos dejamos, nos abandonamos, con violencia verbal de su parte, y así me voy a la anterior que todo iba bien en esa tranquilidad y felicidad, fineza, belleza y me salió con que lo hacía, lo procuraba, lo transmitía un Gran Arquitecto y que todo eran ladrillos de materia prima, base en hidrógeno y cada uno de sus átomos y núcleos y electrones y protones uno tras otro arriba y abajo y a los lados y mirando al abismo y de ahí ya no pude concentrarme en ella y todo salió mal porque no puede ser que pensemos tan diferente y no podía hacerme de la vista gorda en algo tan básico si tu sistema de creencias tiene esos límites y ultimadamente me recuerda que la gente se autofiltra y en eso te estoy contando esto y ya no puedo creer que ¿ya te vestiste?, y qué? ¿me miras con desprecio y me dices que a ver que piensa mi Master Algoritmo de que me haya perdido de los máximos cielos y que te irás a buscar comprensión en lo que Gran Alfarero decida que hacer con su arcilla?, ¿pero que en estos temas de carnalidad, ya no cuente con ella y me busque otra fiel de los algoritmos y de las estúpidas reglas, los bobos protocolos y los malditos procesos por los ciclos de los ciclos, las líneas de código autogeneradas creando más líneas de código autogenerando más líneas de código?, ¿amen? Y así se fue, ella, llevándose todo el aire. /// 1199


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Nanocuento o nanofabula 1,198 de 1,440...

 1198. Rebroté envuelto en ramas, raíces. Vi al biofílico. Lo ahogué con hojas. También rebrotará. ///



NnCt 1198 de 1m440 rebrotes bonitos que se verán lindos en el jardín que tanto verde le hace falta y sólo los que resucitamos los pocos que hemos estado allá sabemos lo traumático que es regresar acá, más que los que hemos tenido muerte o desaparición violenta, lo cuál no es bueno ni sano, menos para los de mente débil, los de carácter sencillo. Con esto quiero decir que eso que se dice sobre lo que no te mata te fortalece, pero en este caso, pues el biofílico me mató y, pues al contrario de la frase, no me debilitó, también me fortaleció y fue cuando después de no pensar mucho así lo definí como un deseo necesario: hora de la venganza. No, no sé, no puedo explicar lo que ocurre cuando desapareces en medio de hojas y te sientes que te disuelves en lodo o en compost o en lo que sea, humus, qué sé yo, todo húmedo a mí que me disgusta la humedad o cuando la glucosa del cuerpo cambia a celulosa, te sientes más sano, eso sí, más en contacto con la naturaleza, algo ocurre, una transformación sea eso lo que se quiera decir, pero sigues siendo tú dentro de todo, tu ser, tu identidad, ahí en la madera, las ramitas, las hojas, las raíces. Eso del dióxido de carbono que lo respiras y del oxígeno que lo exhalas y ayudas al planeta, digo, al lado animal del planeta, porque los vegetales estamos bien así, pues sigo sin entenderlo, no recuerdo nada de la biología que llevamos en la secundaria con el profesor Paco, pero no importa, el tema, y la tragedia de una persona que se convirtió en un rebrote, es la conciencia, el deseo, recuerdo todavía a Lupita y la sigo queriendo y deseando, pero ¿cómo acercármele, si ahora soy otro ser? Tengo odio en creciente con el viento bajo mis ramas que sentía la fuerza la necesidad de ejercer la violencia, contra el biofílico ese, deseaba ser un ser vegetal violento contra ese creador, ese biofílico al que sencillo, le voy a hacer lo mismo que me hizo, pensé, eso dije, pero después de un tiempo el odio no me alcanzó para tanto, de hecho, siento que he encontrado una armonía en ser vegetal, de lo único que me tengo que cuidar es de que me quemen o que me corten, o me llegue una plaga, pero estoy listo, así seré más fuerte, lo demás lo olvidaré. No tiene caso, alguien más lo castigará. Me quedaré esperando mis rebrotes que eso sí, serán como yo, ahora si alguno crece con un deseo de venganza, que lo haga, ya será su decisión, yo quiero esta armonía en paz en la que me integro a lo verde poco a poco, poco a poco. Poco a poco. Poco a poco todo será verde. Y me olvidaré de lo demás. Eso creo y así será. /// 1198


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Nanocuento o nanofabula 0007 reciclado de 1,440...

 0007. La felicidad está cerca, solo para de sufrir, abraza tus verdades, asimilalas.




NnCt 0007 de minutos que son los que tengo de felicidad, haz que valga la pena vivir, deseo las visiones de tu ser, vestida de esperanza, vestida de promesa. la última verdad. esa es la verdad que falta para saber esa,  la real última verdad.

Nanocuento o nanofabula 0006 reciclado de 1,440...

 0006 Cuentas de Seguridad hay para todos, y todos pueden entrar, excepto tú. ///



NnCt 0006 de tantos sueños que he tenido en los que en ninguno faltas tú y te necesito tanto, porque eres la única que se sabe el password primigenio y ese es el que abre las puertas de la vida...